30/11/06
Los celos forman una pelota indigesta que se queda atravesada en el estómago. Sigue instalada esa pelota dentro de mi cuerpo y soy incapaz de expulsarla. Desde ayer por la tarde, cuando me dijiste que ibas a la peluquería a ponerte más guapa (si es que eso es posible) y que iba a coincidir con la despedida de tu asesor del Banco Santander. Esa pelota de celos empezó a crecer dentro de mí y ya no pude detenerla. La imaginación siempre juega malas pasadas cuando se mezcla con los celos y ya me he visto decenas de casos que podrían pasar si yo fuera el asesor bancario de una mujer tan espectacular como tu. No importa si su mujer es fea o guapa; si están bien o no; lo que es inevitable es tu belleza, simpatía, inteligencia, saber estar, tus maneras, tu sonrisa, tu pelo recién cortado, tus ojos enormes pintados con una fina raya de rímel para matarnos a todos de un ataque al corazón. Me imagino que soy yo ese asesor tuyo y no me importaría que estuvieras casada. “No creo que haya una mujer más perfecta que ella”, pensaría yo. La bola de celos sigue creciendo y mi imaginación no debe alimentarse de ella. Tengo que seguir pensando que eres la parte más importante de mi vida y que no puedo perderte. El asesor de banco se quedará prendado (ya lo estará él y todos los que se cruzan con tu belleza, inteligencia, simpatía…), y además es capaz de darte el número de su teléfono para saber que puedes contar con él. Confío ciegamente en ti y sé que tu felicidad es lo primero. Ya te dije que lo que escuche en una de las telenovelas que ves lo puedes aplicar contigo. “Yo soy feliz cuando tú lo eres a pesar de que pueda salir perdiendo”, o algo parecido. Pero soy egoísta y te quiero siempre a mi lado. Ya pueden venir millones de asesores de banco, banqueros, jugadores de fútbol o músicos de rock, que yo estaré a tu lado para apartarlos como moscas; (además, ya sabes que una de mis especialidades es atrapar las moscas al vuelo y sacarlas fuera de casa). Pero no voy a nada que sé perjudicial contra ti. Primero estás tú y luego el resto del mundo y de mi vida. Tú eres mi vida y espero que lo seas siempre. Por muchos errores que cometa quiero que tengas claro la misma cosa que muchas veces te repito: Eres la mujer de mi vida y nunca dejaré de quererte.
