27/11/06
Preferiría verme a mi enfermo o sin ganas de nada que verte a ti acostarte a las nueve y media de la noche sin ganas de nada. Me duele más que un puñetazo en la cabeza del campeón del mundo de los pesos pesados de boxeo ver a la mujer de mi vida tan triste. Y soy incapaz de alegrarte un segundo la vida. Al contrario, parece que mis visitas por Internet no dejan de defraudarte. No quiero que pienses que necesito ver a nadie que no seas tu desnuda; son cosas de hombres idiotas como yo que tienen el pecado de unas tetas o un culo al alcance de una tecla y lo miran sabiendo que no soy de esos que lo necesitan. Tengo en casa a toda una mujer de verdad que me daría mucho más de lo que me podrían dar ninguna de esas cualquieras, pero lo miro y me decepciono. Vuelvo a prometerte algo que intentaré cumplir; pero no voy a mirar más ese tipo de páginas, te lo prometo.
No sé si eso fue lo que te hizo marcharte tan temprano a la cama. Como el ser humano es tan narcisista quise pensar que fue por mi culpa que te fueras enfadada a la cama, defraudada por mi culpa. Que tu marido sea tan vulgar no entraba dentro de tus planes. Lo siento. Te vuelvo a pedir disculpas por mis errores infantiles. Tengo clarísimo que eres la única mujer con la que quiero estar. Tengo clarísimo que no necesito a nadie más, pero volví a mirar eso. No lo volveré a hacer. Aunque eso no sea lo que te ponga triste, a mi si que me hace indignarme conmigo mismo. “Eres el subnormal más imbécil de la historia. Gili…”, me repito una y otra vez en la cabeza. No necesito buscar en una pantalla de ordenador nada que no tenga en casa. Tú vales infinitamente mucho más que todas esas. Lo repito, me hago pesado y me repito. No volverá a pasar.
Pero lo importante eres tú. Yo tengo que ser la persona que te haga sonreír. Tengo que ser quién te diga qué hacer en éstos días de bajón que hace demasiado que dura. Yo tengo que cuidarte, amarte, decirte lo guapa que eres, lo mucho que te necesito, lo mucho que vales, lo importante que eres en mi vida. Eres lo más importante que me pasará nunca en mi vida. Pase lo que pase te lo digo hoy, mañana y siempre. No habrá nadie más importante que tu. Por eso quiero que lo nuestro dure siempre, que lo nuestro no tenga más final que un punto y a parte en el cielo cuando yo te espere y tu llegues después para seguir nuestra historia de amor. Los baches son para pasarlos y reírse después de las pruebas que nos pone Dios o quien sea para seguir adelante. Tengo que hacer lo imposible para que tu sonrisa vuelva a llenar nuestra casa. Tengo que conseguir que nuestro amor no muera nunca. No volveré a equivocarme. No volveré a fallar. Te quiero. Te necesito, mi amor.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home