24/11/06
No sé si ya te he contado uno de mis sueños raros que tenía cuando era adolescente. Todo se remonta a la época maligna de los granos gigantes de pus en la cara. Todos hemos sufrido ese problema que parece que nunca se vaya a solucionar. Te miras al espejo justo antes de ir por primera vez a la discoteca y allí está, el maldito grano de pus en medio de la cara. En esos días de pesadumbre por los granos en la cara solía pensar en que no todo en la vida de los granos iba a ser malo. Me imaginaba que uno de esos granos terriblemente enormes de pus que conseguía tener en mi adolescencia tenían una sorpresa dentro. Pensaba que uno de esos granos guardaba dentro a una especie de genio de la lámpara, que al salir del grano de pus se me aparecería delante de mi tras una cortina de humo; la típica cortina de humo que se ven en las películas cuando aparece un genio dentro de una lámpara o cuando un mago hace un truco de magia y hace desaparecer a su guapa y muda ayudante. Pues en eso se basaban las explosiones asquerosas de mis granos de pus, en esperar que dentro de uno de esos estuviera el “genio de los granos de pus”, que es como creo que lo llamaba entonces. Ahora ya no pienso en que puedan existir esos genios de los granos de pus. A pesar de que a veces me salga alguno que por su tamaño pueda esconder a uno de esos genios dentro. Y te estarás preguntando a qué demonios viene contarte ahora mis sueños raros de adolescencia; o seguramente ya sabrás que vienen por tu precioso grano de ayer. (Ya tengo bien claro que tu inteligencia esta muy por encima de la mía y que por muchos giros que quieran hacer en las series de televisión, como Perdidos, en sus guiones, tú ya sabes qué va a pasar antes de que suceda). Pues bueno, tu grano de pus me hizo recordar esos días de adolescencia con sueños extraños que me llevan a pensar que dentro de aquellos posibles deseos que quería pedir al genio de los granos de pus estaba encontrar a la más maravillosa mujer del mundo solo para mí. Tengo claro que aunque no vi al genio de los granos de pus, me hizo caso y me concedió ese deseo: estar con la mujer más bella, simpática, inteligente….del mundo. Esa eres tu. Mi auténtica genia y musa de los granos de pus (con perdón). Te quiero.

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