22/08/07
Yendo a San Cugat para un futuro nuevo
1
Martes lluvioso.
La llegada al gimnasio bajo el calor sofocante que anuncia tormenta, me permite correr 8 kilómetros como un jabato. Siento una molestia que me mortifica en el tobillo derecho pero los estiramientos parecen hacer el resto y me permiten estar a tope. Llego a casa y el paseo con Brus es la excusa para ir ver cómo tengo que llegar a San Cugat del Vallés para la entrevista con Manpower y el trabajo en (supongo) Boehringer. Mi cuñado me lo explica perfectamente y solo tengo que seguir la línea fosforito marcada en el mapa. Una tormenta tremenda deja el coche limpio para llevarme la barra de pan y hacerme el bocadillo de tortilla que me servirá de comida durante el trayecto a San Cugat.
Un poco de televisión y un correo de Championchip que me dice que mi chip amarillo no les consta en su base de datos. Les respondo con rapidez para que todo se solucione y mi cerebro ejercitado con la Nintendo y el Brain Training mantiene la juventud por debajo de mi edad real. Un repaso a la cara con cremas que despejen la rojez y los ojos cansados y volverse a dormir pensando las preguntas que me haría yo si fuese a entrar a un nuevo trabajo.
2
Miércoles intenso.
La lluvia no deja de caer en éste verano raro. Me sigo apuntando a ofertas de trabajo a las que no seré capaz de decir que no ni que si. Ahora me iría al infierno antes de aguantar un minuto más en éste agujero negro, pero las ganas de agradar a la chica de Manpower me hacen ser un camisas con vaqueros de mi talla. Miro el correo y la mierda de la subnormal de aquella idiota que hace un año casi me fastidia mi matrimonio me vuelve a enviar un correo. Le envío otro a Gemma para decírselo y la llamo por teléfono. Parece tomárselo bien, pero no dejo de decirle que ella es la única, que la quiero y que no entiendo qué quiere esa zorra ahora de mí.
El agujero negro es un apacible lugar de mosquitos y mierda que me obliga a no hacer nada durante las horas que estoy aquí. Llamo a mi hermano para ver si quiere venir a la carrera del domingo en Ripollet y me dice que trabaja y no puede. El correo de la zorra esa sigue sin abrir en mi cuenta de Terra. Yo seguiré sin abrirlo y lo único que me interesa en éstos momentos es la entrevista de esta tarde en San Cugat y mi futuro laboral lejos del agujero negro.
3
La Noticia de El País.
Gallardón no se reproduce en cautividad
Juan José Millás 22/08/2007
Las imágenes en las que tres personas capturan al tiburón de Tarragona son idénticas a aquellas otras en las que se ve a Aguirre, Zaplana y Acebes inmovilizando a Gallardón. Cada uno lo coge de un sitio para obligarle a entrar por el aro, pero él se hace astutamente el muerto, como en otras ocasiones, y al final lo dejan estar. No tardaremos mucho en ver de nuevo su aleta merodeando por las playas de la sucesión, sobre todo ahora que a Rajoy lo dan por muerto hasta sus propios promotores. Si al escualo lo han enviado al zoo, a Gallardón lo han amenazado con el Senado, que tiene las dimensiones políticas de una piscina.
El Senado le viene pequeño al alcalde de Madrid. No es que no pueda vivir en cautividad, de hecho lleva años ocupando espacios más pequeños de los que exigiría su naturaleza, pero es incapaz de reproducirse en tales condiciones. No ha tenido en todo este tiempo un solo hijo político, no hay dentro del PP una corriente, por pequeña que sea, que le apoye. ¿Y por qué no le apoyan?, cabría preguntarse. ¿Por demócrata? ¿Por ambicioso? ¿Por guapo? ¿Por feo? ¿Por impaciente? En un mundo donde hasta Martínez Pujalte ha creado escuela, resulta un misterio indescifrable. Aunque lo más probable es que no le apoyen por Gallardón.
Final de trayecto
Patricia Gosálvez 22/08/2007
El 14 de abril de 1921 llovió, por lo que muy pocos asistieron a la primera excursión dadaísta. André Breton, Tristan Tzara, Paul Éluard y otros ocho vanguardistas recorrieron las calles de París, su ciudad, para "descubrir los lugares que no tienen ninguna razón de ser", según se leía en el panfleto que publicitó el paseo. En Google sale una foto de la cita frente a Saint Julien le Pauvre si se teclea el nombre de la iglesia. Once personajes llevan sombrero; cuatro, bastón. Según explicó luego el poeta George Hugnet, que no fue pero al que se lo contaron (era íntimo de Tzara), durante la caminata se improvisaron "numeritos": "El más exitoso [lo cual no significa mucho] fue un tour por el camposanto, parando aquí y allá para leer al azar definiciones sacadas de un gran diccionario... El resultado fue el mismo que seguía a todas las manifestaciones dadá: depresión nerviosa colectiva".
Atrapado en su ciudad, el Condenado cree que ya nadie hace cosas así ni lleva sombrero. Se equivoca en lo primero. El reciente libro Experimental Travel propone experiencias turísticas que se salen totalmente del tiesto. Algunas convierten la ciudad propia en una aventura. En Viaje al final de la línea se toma el metro hasta la última parada y se aterriza en otro mundo. En K2 se explora el cuadrado marcado por las coordenadas K-2 del mapa. En la ciudad del Condenado corresponden a un nuevo barrio residencial (Sanchinarro, Madrid). Para un urbanita recalcitrante, pasear entre idénticos chalets adosados supone irse mucho más lejos que visitar París. Algunas ideas beben del surrealismo (pasear con una cabeza de animal de cartón piedra); otras, de la filosofía del juego de Roger Caillois (visitar los lugares que aparecen en el Monopoly). Todas están colgadas en Latourex.org, abreviatura de Laboratorio de Turismo Experimental, con sede en Estrasburgo, Francia.
En Exeter, Reino Unido, tiene su cuartel general Wrights & Sights (Mis-guide.com), una pandilla de "artistas investigadores" que edita antiguías turísticas para reinterpretar la urbe. "¿Qué ocurre si superpones un mapa de Moscú al de tu ciudad? ¿Qué hay donde estaría el Kremlin? Busca referencias rusas. Para en los bares y pide vodka", recomiendan.
En Roma, Stalker, una asociación de jóvenes arquitectos, explora las afueras, acampando en los márgenes de la ciudad, las chatarrerías, las carreteras en obras, para comprender cómo funciona la bestia que todo se lo come. Además de en Roma, existen en Stalkerlab.it.
En Glowlab.com, con base en Nueva York, anuncian el evento del año: Conflux, el festival de psicogeografía contemporánea que se celebra del 13 al 16 de septiembre. Su intención: "Explorar la ciudad, convirtiéndola en un patio de recreo". La psicogeografía fue idea de los situacionistas y según Wikipedia.com "incluye casi cualquier cosa que obligue a los peatones a salirse del camino predecible, empujándolos a una nueva comprensión del paisaje urbano". En Conflux dos personas navegarán por espacios distintos con paseos idénticos gracias a una conversación de móvil (camina hasta encontrar algo azul, gira 180 grados, etcétera).
Harto de moverse sólo por Internet sin levantarse del sofá Kipplan de siempre, el Condenado se aventura en su ciudad. No se le ocurre adónde ir. Opta por un experimento llamado turismo alternante. Parece liberador, no hay que tomar decisiones. Sólo una: sales de casa y giras. A partir de ahí, en cada bocacalle, tomas la dirección opuesta. Derecha, izquierda, derecha, izquierda... hasta dar con algo que te impida el paso. El Condenado recorre así su barrio pisando callejuelas desconocidas que no están camino del metro, ni del cajero. La ausencia de destino, la deriva, enciende la curiosidad con la que mira. O no. Quizás lo está forzando en pro del éxito del experimento. Quizás sobreactúa. Algo le detiene. Sin darse cuenta, está en la puerta de su videoclub. Ha dado un rodeo. En la mochila le pesan un par de películas que debía haber devuelto hace siete días.

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