Wednesday, August 29, 2007

29/08/07

El loro aprieta la faena

1
Martes de carrera.
La lesión de tobillo es incompatible con el calor insoportable que cae este martes. Decido sobre la marcha correr en la cinta a pesar de tener que hacer series y haber planteado correr algo más de 8 kilómetros. Los corredores que quieren hacer un maratón se lo toman en serio. Y si un día toca 100 minutos y solo hacen una carrera de 10 kilómetros, regresan a casa corriendo para terminar los minutos que necesitan hasta hacer el tiempo previsto.
Subo a la cinta y el calor insoportable de la sala me deja empapada la camiseta roja que regalaba una revista. Corrí menos de los 8 kilómetros que quería correr y tampoco hice las abdominales que necesitaba, pero estaba cansado y quería ver a Gemma.
La fui a ver a la fábrica y al momento de irme llegaron su hermano y su novia; la que trabaja con un ministro español y viaja por todo el mundo haciendo cosas que desde fuera parecen increíbles pero que desde dentro deben ser rutinarias. Un par de horas de charla animada con la secretaria de un ministro y llegar a casa con el calor para pasear a Brus y cenar temprano con el estómago vacío. Una vuelta en la cama rápida y la llamada de la ETT Manpower para que fuese el jueves por la tarde a firmar el contrato y hacer una especie de examen de prevención de riesgos laborales que me llevaría toda la tarde. Dormí como un angelito y espere que el reloj marcasen las 5:50.

2
Miércoles de faena.
El loro quiere dejar todo controlado. Hemos pelado conejos, embolicado cobayos y pinchado animales para dar y vender. Nos quedan dos días y media en el agujero negro y el loro no deja de pedir más faena. Mañana otras pruebas para terminar la semana con el mínimo de trabajos pendientes en el departamento. Mi existencia dentro del agujero negro se va terminando. El tobillo derecho parece aguantar con todavía un ligero dolor que va y viene. Espero que el nuevo trabajo me traiga nuevas oportunidades para disfrutar mi jornada laboral y pueda correr todas las pruebas del mundo. Dejo la voz de Krusty aparcada en la boca del lavabo y yo me voy a mirar las noticias de El País.

3
La Noticia de El País.
Zulos cósmicos
Juan José Millás 29/08/2007
Hay en el universo espacios gigantescos en los que no se observan planetas ni soles ni estrellas ni gas, ni materia oscura. Habitaciones vacías, en resumen. El hallazgo ha causado entre los científicos la misma sorpresa que si usted, al mover un armario para pintar, descubriera en su casa una cámara secreta sin nada dentro. ¿Para qué ocultar un doble fondo en el que no se esconden armas ni cartas de amor ni monedas de oro?
Piensa uno que Dios podía haber colocado en esa estancia cósmica una bombona de Butano, una cama de matrimonio, unas cortinas de cretona, un armario de tres cuerpos, un botiquín, un coprolito, no sé, algo que aliviara al abrir la puerta ese sentimiento de desolación.
En un mundo lleno de cachivaches absurdos como los planetas o los satélites, por no hablar de los moluscos, los lamelibranquios, los arácnidos y los mamíferos (con todas sus secuelas de hígados y aparatos circulatorios e intestinos de todos los tamaños), una habitación vacía acojona. ¿Por qué esa acumulación de trastos viejos en unos rincones del universo y esa limpieza de quirófano en otros? Ese zulo sideral parece una metáfora. Y quizá lo sea, por lo que lo primero que tendríamos que hacer es no tomárnoslo al pie de la letra.

Despedida y cierre
Xavi Sancho 29/08/2007
"Al final, recordaremos, no las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos" (Martin Luther King).
Hoy finaliza la semana de festejos varios y podremos volver por fin a nuestra vida. Se terminó el actuar un día como un personaje de una viñeta de Jordi Labanda, al siguiente como un Hemingway con hipoteca a 50 años y así hasta acabar con un trastorno que ni Al Pacino en Insomnio. Eso de lograr hacer de tus hobbies tu medio de vida es una utopía que sólo logró hacer realidad Margaret Thatcher. Uno no puede evitar pensar que mientras sus compañeras de colegio jugaban con sus casas de muñecas, ella se dedicaba ya a cerrar minas y dar cobijo a dictadores suramericanos. En fin, que se acabó. Stuart Murdoch, de la banda Belle and Sebastian, lloraba en todos los finales. Hoy nadie llorará, aunque la fiesta es de despedida. Decidimos hacerla en casa. Eso sí que es un deporte de riesgo y no el ajedrez. La excusa es despedir a un amigo que se va a vivir al norte, ese lugar indefinido donde todo parece funcionar mejor, pero se come fatal.
Ahora suena Faster, de Manic Street Preachers. La policía del buen gusto nos podría asesinar por ello, pero estos galeses, roqueros con el eslogan fácil, políticos y estetas, siguen siendo una de las pocas cosas buenas que les pasaron a los noventa. En este balazo punk logran meter en la misma frase el MENSA, Miller, Mailer, Plath y Pinter. "Supera eso, negro", le dijo el siempre descontrolado Jerry Lee Lewis a Chuck Berry, tras quemar el piano.
Una máxima que nunca se debe olvidar cuando se organiza una fiesta en casa es que uno debe saber el apellido y el número de teléfono móvil de todos los presentes. Si no, es imposible llamar a la policía para que registre la morada de quien crees que se llevó la copia del disco abortado de Style Council, o el volumen de Glamourama con notas para descifrar la nueva temporada de Supermodelo. En toda fiesta en casa hay temas prohibidos y temas de recurso. Así, Burning down the house (Quemando la casa) de Talking Heads, por muy brillante que sea -como toda la carrera de la banda, claro- está vetado. Si llega la policía, se les pone Ain't nothing but a house party (No es más que una fiesta en casa), clásico northern soul de The Showstoppers. A la hora de cerrar, con los minutos de la basura ya llegando a su fin, es menester lanzar una indirecta con A house is not a motel (Una casa no es un motel), de Love. Se recomienda, también, medir los decibelios, llamar al Ayuntamiento para que te confirme el aforo máximo de tu micropiso y también averiguar si necesitas permiso para tener DJ, o si corres el riesgo de que se persone un agente de la SGAE con el fin de requisar todo lo que no sean copias originales. "Nos llevamos el último de Björk y el pack de la serie 24". Gracias, agente.
La fiesta discurre, obviamente, por derroteros distintos de los que se esperaba. Por lo menos hay media docena de personas sin teléfono ni apellido y han desaparecido los tenedores. Tom Wolfe se preguntaba en La hoguera de las vanidades, ¿quién demonios puede ir a un mitin político con un pote vacío de mayonesa? Pues eso, ¿para qué quiere ese indocumentado nuestros tenedores? Como se puede ver, ha sido un éxito tan grande, que un desalmado, antes de cruzar el umbral de la puerta y desaparecer, ya pregunta cuándo será la próxima. "Cuando te suelten de una cárcel turca, te organizaremos una de bienvenida". Todo está hecho un asco y recordamos la gran frase de Bobby Gillespie, de la banda Primal Scream, en la que llevaba al plano de la realidad el pueril mito del roquero destrozando habitaciones de hotel. "Piensas que eres muy auténtico por romperlo todo, pero luego debe venir la madre de alguien a limpiarlo cobrando cinco libras la hora". ¿Llamamos a la tuya o a la mía?
Ahora suena: It's alright ma, I'm only bleeding, de Bob Dylan. Sugerencia de última hora cortesía de una gran persona. Nunca confíen en nadie a quien no le guste esta canción y, por favor, tengan cuidado ahí fuera.

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