Monday, April 30, 2007

30/04/07

Estarás todavía dormida en nuestra cama, con los labios resecos y el pelo enmarañado. Te mirarás al espejo después de echarte un buen golpe de agua en la cara y te peinarás con pocas ganas antes de prepararte el desayuno. Quizás Brus ya te haya acompañado un rato en la cama. No entiende que siendo la hora que es todavía estés metida en la cama, pero él también sale beneficiado y aprovecha más tiempo para olisquear mis babas durmiendo sobre mi almohada. Estarás a punto de darle el primer bocado al pan cortado en esas máquinas que tanto gustan a los niños. Pasas el pan entero y lo sacas hecho rodajas; todas del mismo tamaño. Los niños que acompañan a sus padres a comprar ese pan seguro que se quedan alucinados delante de la máquina que corta el pan en rodajas. Le pondrás una buena cantidad de tomate, aceite y una pizca de sal; luego viene el pavo y cerrarlo como si fuera un tesoro que pronto desaparecerá dentro de tu cuerpo. El olor a café ya saldrá de la máquina que más hemos aprovechado de la cocina. La taza beige que nos regaló el loro de mi jefa también está durando lo suyo. Es lo único bueno que me llevaré de éste agujero gris en el que estoy ahora metido. Suerte que mañana es fiesta y yo podré ver toda esa secuencia que estoy rebobinando en mi cabeza. Una mañana de fiesta en la que tú estás solita en casa y yo estoy trabajando en el sitio equivocado. Igual te comes el bocadillo de pie, con la mirada penetrante de Brus haciéndote sentir malvada por no darle un trozo de tu bocadillo. Le alargarás la mano y el tío se quedará quieto hasta que sea tu brazo el que se acerque a su boca, y no su boca a tu mano. Puede llegar a ser el perro más vago del mundo, aunque si le dices las palabras mágicas de: “Nos vamos arriba”, con la entonación justa, empezará a dar saltos de alegría y chocará sus patas contra la puerta y te mirará con una ligera sonrisa en sus ojos. Te quedarás saboreando el mejor café del mundo y mirarás a la ventana de la cocina con la cortina amarilla todavía bajada. Alguno de los vecinos viejos del bloque de enfrente estará asomándose para comprobar el tiempo que hace. Una vez que tu boca sepa a café descafeinado (el del envoltorio azul) me llamará por teléfono para decirme que me echa mucho de menos. Y yo, sentado en una de las sillas incómodas de este agujero gris, escucharé tu dulce voz de la mañana saboreando desde las lejanas líneas de teléfono, el sabor suave de un café que tendría que compartir siempre contigo.

Friday, April 27, 2007

27/04/07

No puedo escribirte todo lo que quisiera en un día tan importante para mi como éste. Quizás dentro de un rato me vean apto para un nuevo trabajo y eso significaría dejar atrás 15 años de experiencia en el mismo sitio. Supondría poder cambiar la rutina de esa parte importante de las personas como es el trabajo. Igual tendría que levantarme más tarde, a la misma hora que tú, y podríamos desayunar juntos (y dentro de poco con nuestra catalana de ojos rasgados), podríamos ducharnos juntos o salir de casa a la misma hora. Y hasta se podría dar la ocasión de tener el mismo horario y poder comer los dos a la misma hora. Igual no podría escribirte como lo hago ahora desde un ordenador del laboratorio, pero podría estar junto a ti en muchas otras ocasiones más importantes. Los escritos pueden salir desde una hoja en blanco, con mi mala letra a la que intentaría mejorar para que yo desde el lado izquierdo de nuestra cama irte diciendo qué pone aquí o que pone allá. No sé si son los nervios de la reunión de esta tarde o que aquí (en el agujero gris), se ha estropeado el aire acondicionado y estamos a más de 30 grados, pero estoy sudando como nunca y solo quiero llegar a casa y contarte que la entrevista ha ido muy bien, que seguramente que me cojan y me paguen más o menos lo mismo que ahora, pero que tengo muchas posibilidades de cobrar más y subir en la empresa. Quiero que estés orgulloso de mí y abrirme a otros mundos; poder hablar con gente nueva y ser más simpático con todos. Me conformo con ser la mitad o un cuarto de lo que eres tú. Quizás pida demasiado. Solo quiero estar el resto de mi vida a tu lado. De eso estoy completamente seguro.

Thursday, April 26, 2007

26/04/07

No solo tu pelo más rubio por el efecto del sol de la terraza resalta el moreno de tu piel y hacen que el azul de tus ojos sean un pecado al que quiero caer cada día; no solo tu pelo, ni tus labios que se comerían cualquiera que los tuviese cerca; ni la nariz que juegan con las cejas y se acercan demasiado, otra vez, al azul inmenso y obsesivo de tus ojos azules. Verte cada día como ayer, o como mañana o como dentro de un rato y no morirse en el intento; verte como el otro día en la puerta de casa antes de volver al duro trabajo, poniendo cara de Piolín malvado que es capaz de deshacer los hielos de los casquetes polares de la Tierra; porque los expertos mienten y dicen que es culpa del efecto invernadero o de yo que sé que gases contaminantes que expulsan las fábricas de medio mundo, y la verdad solo la sé yo: es la magia de tus ojos azules mirándome con cara pecadora la que hacen que se deshagan todos los hielos del mundo. Y para terminar de morirme, me ensañaste la ropa interior azul antes de que ponga a comer o a cenar y me quitas el hambre del estómago para que solo me entren ganas de comerte a ti entera, pero te vas a la obligación de tu trabajo y me quedo vacío sin ti. Como y como chocolate en toneladas para saciar las ganas de pecar sin parar y provocar otro deshielo en el polo Norte o en el del Sur cuando tu abras los ojos y me digas que ha sido el mejor de tu vida... Todas las ilusiones que se diluyen en los pasos que bajan las escaleras del bloque y desapareces en el asiento del coche sin mirar a la ventana del segundo piso que te silba sin fuerzas. Acaricio la cabeza de Brus y sigo silbando sin fuerzas el mismo tono que utilizan los paletas para piropear a las chicas menos guapas que tu que les pasan por las obras. Tendré que mejorar ese silbido para que otro día te gires hacia arriba y me guiñes un ojo, el que quieras, azul profundo que deshiela los polos de la Tierra y hacen aumentar el nivel del agua del planeta. El próximo día te silbaré como te mereces y no tendrás más remedio que girarte y decirme desde la distancia lo que ahora pienso y te escribo: Te quiero.

Wednesday, April 25, 2007

25/04/07

Llamada veraniega desde Stenco

1
Verano de primavera.
La emoción de la búsqueda de un nuevo trabajo hace que no termine de leer el diario y tenga que hacerlo en casa, sentado en la butaca playera del balcón, tomando el aire y el sol. El loro busca problemas en los análisis y yo solo busco salir de éste agujero gris. Miro por última vez el estado de mis ofertas de trabajo. 4 Rechazados en rojo y una señal que me anima: “En proceso”, sobre la oferta que envié hace unos días al Grupo Uriach que tiene una fábrica en Sant Fost de Capcentelles y al que puedo acceder. Me emociono y llamo a Gemma para decírselo. No conoce la empresa, pero eso no importa. Me voy del agujero gris con sonrisas y hasta saludando al loro por su nombre.
Por el camino no se me va la sonrisa tonta del paso dado. Ahora solo me falta una llamada de Uriach y la entrevista perfecta. Repito preguntas y respuestas en catalán par entrenarme de esa entrevista que espero que llegue pronto. Si Uriach me dice ven lo dejo todo.
Hace calor por el camino y voy contando el tiempo que tardo en llegar del agujero gris a la puerta del gimnasio. Tengo 3 tiempos grabados y voy a dejar solo los tres mejores grabados en el móvil. Me paso de los 15 minutos y aparco en el parking del hotel. Nado con buen ritmo junto a dos compadres que no dejan de nadar tanto como yo a buen ritmo. 67 piscinas en 19:20. Sigo pensando en la oferta de trabajo cuando llego a casa y Gemma sigue cada vez más guapa. Ha escrito a su amor platónico y esta feliz. Yo sigo pensando en mi oferta bajo el calor de esta primavera de verano.

2
Clase de cocina.
Un paseo rápido buscando la sombra con Brus antes de que los niños salgan del colegio y vuelvo a casa para repasar otra vez el curriculum de Infojobs. Otra oferta apuntada y más sonrisas de esperanza para el trabajo futuro lejos del agujero gris.
Salgo tarde a clase de cocina y encuentro sitio más lejos de lo normal. Calor de verano y familias mongólicas dentro de clase. Pasteles de quiché, lomo con cerveza y fritos de calabaza que huelen regular antes de pensar en algo y volver a leer a Carver.

3
Resto de noche con House.
Salgo a las 20:20 y ceno después del paseo con Brus. Un poco tarde empieza House, pero me quedo entero y lo veo siendo uno de los mejores episodios que he visto nunca.
House. 3x15
Medio lelo
Patrick es un genio de la música. Pero su genialidad le llegó tras un accidente que dañó parte de su cerebro y no puede hacer una vida normal. Su padre siempre está con él.
House se enfrenta al interesante caso de Patrick Obyedkov, un prodigio musical con daños en el cerebro. A House le atrae el caso no sólo porque el paciente es un excepcional pianista sino también por el origen de su virtuosismo. Antes de sufrir un accidente, con 10 años, Patrick era un niño saludable sin conocimientos musicales; sin embargo, tras el accidente, sus dotes musicales se desarrollaron de manera asombrosa. Paralelamente Cameron, Cuddy, Chase, Wilson y Foreman, tras enterarse de que House ha estado en contacto con un hospital de Massachussets, se muestran más que preocupados por el estado de salud del médico.
El paciente tan especial que recibe el equipo médico de House es el músico estadounidense David Matthews. En su debut como actor, el compositor y líder de la banda musical Dave Matthews Band interpreta a un virtuoso músico que, durante un concierto, sufre una contracción muscular en la mano izquierda. Algunas de sus piezas musicales (que han servido también como banda sonora a la propia serie) han recibido excelentes críticas. No en vano, tras editar en 2003 Some Devil, su primer disco como solista, Matthews recibió un Grammy por el primer single de dicho álbum.
Patrick Obyedkov está tras el escenario de un teatro donde va a actuar. Su padre le ayuda a abotonarse el frac y después le acompaña hasta el piano. Se dirige al público para explicar que un accidente que tuvo su hijo 25 años atrás le causó daños neurológicos. Sin embargo, el daño cerebral no ha impedido que sea un genio al piano. Patrick empieza a ejecutar una pieza con maestría, pero de pronto los músculos de sus manos empiezan a fallar.
House llama a su equipo a las cinco de la mañana porque el caso le interesa muchísimo. El paciente, de 35 años, que sufrió un accidente cuando tenía 10, se convirtió en un genio del piano cuando antes no tenía ningún conocimiento de música. Mientras le hace unas pruebas, Foreman descubre que Patrick tiene problemas para distinguir la derecha de la izquierda y siempre repite lo último que se le dice. Mientras, House entra en la habitación con un piano para hacerle una prueba al paciente. Después de tocarlo, Patrick repite exactamente todo lo que ha oído. Deciden hacerle una resonancia magnética del cerebro para ver cómo funciona.
Durante la resonancia, le ponen música clásica para ver si le hace recordar algo, pero el cerebro no reacciona. Foreman comenta que escuchar y tocar son procesos neurológicos totalmente distintos. House le pide al paciente que se imagine que su pierna es un piano y lo toque. Mientras sus dedos se mueven, el cerebro de Patrick empieza a lanzar destellos y se le acelera el corazón. House dice que lo tienen que operar.
Por otra parte , Cameron descubre que House se va a Boston. El equipo se pregunta a qué irá, y cuando se enteran de que ha pedido unos análisis de sangre, creen que está optando a un puesto en la Universidad de Harvard o en el Massachusetts General Hospital. Cuddy se preocupa mucho y llama al Hospital de Massachusetts para decir que no dejará que House se vaya por las buenas. El doctor Kupersmith le contesta que no soporta a House.
Más tarde, hablando con Wilson, Cuddy cae en la cuenta de que Kupersmith es oncólogo. House tiene cáncer y se lo está ocultando a todo el mundo. El equipo se preocupa mucho: Cameron le hace creer que tiene un interés sexual por él y trata de extraerle una prueba de sangre; Chase se ofrece a darle un abrazo y Cuddy le muestra todo su apoyo para que confíe en ella, cosa que él aprovecha para meterle mano con su consentimiento. House niega en todo momento que se encuentre mal, y se deja hacer.
Mientras, siguen intrigados con Patrick. Al hacerle un escáner del cerebro descubren que la parte izquierda trabaja más que la derecha. Ven que en esa parte tiene pequeños puntos oscuros. Puede tratarse de cáncer, un aneurisma, un trauma o una enfermedad autoinmune. Analizan el cerebro y descubren que la parte derecha está totalmente muerta. House va a hablar con el padre de Patrick para plantearle un tema delicado: pueden quitar la parte derecha del cerebro del hombre, que está muerta. A cambio, podrá aprender cosas nuevas, pero perderá su genialidad con la música. Le dice que ha tratado a Patrick como a un mono amaestrado y no le ha dejado desarrollarse. El señor Obyedkov se acerca a su hijo para preguntarle si es feliz. Él se limita a repetir la pregunta. Entonces decide dar su consentimiento para la intervención quirúrgica, que es un éxito.
Tras la operación, el paciente se abrocha solo el pijama. Ya ha empezado a aprender cosas que antes no podía hacer. Mientras, el equipo médico ha realizado pruebas a House a escondidas y se acercan a su despacho para comunicarle la buena noticia de que no tiene cáncer. La reacción de House no es la esperada: ya lo sabía. Les ha estado engañando: estaba utilizando informes de un paciente para que en el Hospital de Massachussets le administraran un tratamiento experimental contra el dolor. Los médicos salen del despacho en estado de shock.

4
Una llamada de Stenco.
La mañana pasa rápida cuando estoy solo. Desayuno y voy revisando mi cuenta de trabajo. Después del desayuno me llama una señora de Stenco. “Me podrías enviar un curriculum para verlo y decidir....”, algo parecido que me termina dejando helado. Se lo envío dos veces. Una con una pretensión económica ridícula y al poco tiempo con la real. 1200 euros brutos al mes para no ser demasiado generoso y esperando los 1800 o los 1500. Si no les convence, me rebajaré lo que haga falta y pediré aumento de sueldo. Estoy eufórico antes de buscar la noticia de El País que esta relacionada con toxinas y demás cosas de laboratorio.

5
La Noticia de El País.
Detectives de toxinas, metales pesados y malas medidas
La CE intenta igualar los niveles de vigilancia alimentaria de los Veintisiete
Frutas emponzoñadas por hongos tóxicos, atún contaminado con metales cancerígenos, salmones ahumados con hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) que, a pesar de lo amable de su adjetivo intermedio, pueden causar mutaciones genéticas. El peor menú imaginable se sirve sobre las poyatas de laboratorio del Instituto de Materiales de Referencia y Medidas (IRMM) en Geel (Bélgica), institución de referencia europea en la metrología, la ciencia de la medición.
"Aquí medimos las medidas", explica el bioquímico español Alejandro Herrero
En la Edad Media se sufría el fuego de San Antonio, una urticaria que retrató Brueghel
Afortunadamente, su propósito no es gastronómico: la Comisión Europea ha inaugurado recientemente tres nuevos laboratorios en el IRMM. Se dedicarán a mejorar el análisis de la presencia en alimentos de micotoxinas (toxinas de los hongos), de metales pesados como el mercurio, el cadmio y el plomo, y de los HAP. El objetivo es que todos los laboratorios de los 27 países miembros de la UE detecten por igual estas sustancias perjudiciales para la salud.
Una red de unos 1.200 laboratorios de referencia vigila la calidad alimentaria en Europa, pero sólo 40 cuentan con el máximo rango, el de laboratorios de referencia comunitaria. Como los tres nuevos del IRMM.
El fantasma de las crisis en seguridad alimentaria que han venido alarmando Europa en los últimos años sobrevuela los discursos de inauguración: vacas locas, lengua azul, dioxinas del pollo o gripe aviaria. En palabras del comisario europeo de Salud y Protección del Consumidor, el chipriota Markos Kyprianou, el objeto de instalaciones como éstas es que en el continente se siga consumiendo "la comida más segura del mundo". Jörg Stroka, director del laboratorio de micotoxinas, matiza: "Sí, pero puede mejorarse".
No es casual que los nuevos laboratorios se instalen en el IRMM. La función de este instituto es homogeneizar las referencias de medición, medir las medidas, y actuar como un laboratorio de laboratorios: "Asesoramos a los laboratorios que no hacen las cosas bien", dice el onubense Alejandro Herrero, bioquímico y doctor en tecnología alimentaria. Herrero es director del IRMM desde 2002 y no oculta que existen "deficiencias" en algunos países nuevos, "aunque el proceso de adhesión ha sido muy intenso".
Piotr Robuch dirige el nuevo laboratorio de metales pesados. En referencia a las crisis de seguridad alimentaria se pregunta: "¿En situaciones de riesgo quién tiene la razón? ¿La industria o el consumidor? La primera pregunta que nos hacemos es, sea lo que sea: ¿Se ha medido bien? Los ciudadanos tienen derecho a saber quién está comprobando la seguridad de nuestra comida. Y qué calidad del control en seguridad se ha realizado. Y los operadores de comida pueden preguntarse: '¿Estamos siendo controlados por laboratorios de confianza?".
La seguridad alimentaria también es cuestión de rapidez: "si a un puerto de Europa llega un barco con mercancías sospechosas, ¿se descarga o no?", se cuestiona Stroka. "Si no se hace bien el análisis, se puede estar poniendo en riesgo la salud de los consumidores. Si se tarda demasiado en hacer los análisis, puede perderse una mercancía en buen estado", añade.
Herrero destaca que su instituto es independiente de los grupos de presión de la industria alimentaria. "Aquí medimos las medidas y contribuimos así a lograr confianza en ellas y a asegurar que sean comparables". En pocas palabras, que la calidad de un paquete de harina comprado en Malta se haya comprobado igual que la de uno adquirido en Lituania. O que el kilo de plátanos que un supermercado vende en Portugal se haya pesado igual que si se hubiera vendido en Estonia.
El IRMM, al igual que otros centros comunes de investigación de la Comisión Europea, ayuda a elaborar las políticas de la UE y las pone en práctica. El reciente Séptimo Programa Marco de I+D refuerza el papel orientativo de estos centros y su conexión con la comunidad científica, y destina 1.751 millones de euros a su financiación. Más de 2.700 personas en toda Europa trabajan en ellos. Y colaboran con más de mil organizaciones públicas y privadas.
La confianza de la Comisión Europea en el IRMM se puede medir en términos económicos, según Herrero. El diagnóstico de la encefalopatía espongiforme bovina, las vacas locas, que supone un gran impacto económico, ha reducido su coste en unos 250 millones de euros gracias a medidas propuestas por el IRMM. Esta cantidad supera su presupuesto para los próximos siete años.
Hasta un 20% de todos los productos alimenticios, especialmente los de origen vegetal, pueden verse afectados por micotoxinas. La dificultad de su análisis estriba en que a menudo afectan sólo a una parte del alimento. Como forzosamente hay que analizar una muestra, se corre el riesgo de que se escape la parte infectada. El IRMM ha desarrollado una novedosa técnica de muestreo que permite recoger una parte de partículas de la superficie del alimento.
Stroka ilustra en la presentación del laboratorio que dirige: "En la Edad Media, el ergot alcaloides causó grandes estragos entre la población, que sufría el fuego de San Antonio, una urticaria que retrató Peter Brueghel en sus cuadros". Hoy, las micotoxinas siguen siendo a veces un enemigo difícil de prever. Así ocurre con las T-2 y las HT-2, frecuentes en Escandinavia, que aparecen en la naturaleza sin que se sepa bien la causa. La lista, además, sigue creciendo: "Pensamos que el cambio climático pueda tener repercusiones en el surgimiento de nuevas micotoxinas", señala Stroka.
Los metales pesados que ayuda a analizar el IRMM también causan importantes daños. El cadmio -que contienen las pilas eléctricas-, se acumula en los riñones y los ataca, al igual que al sistema respiratorio. El plomo -presente en las cañerías antiguas- destruye neuronas, como el mercurio, fundamentalmente de origen industrial, que también es cancerígeno. El nuevo laboratorio los buscará con técnicas avanzadas en el pescado. Y ya ha contribuido a regularizar más de 2.000 laboratorios para adaptarlos a los estándares europeos.
Los HAP, presentes en los alimentos ahumados y en los cocinados en barbacoa, pueden tener efectos cancerígenos y causar mutaciones en el ADN. Su detección es fundamental. Thomas Wenzel, el director del laboratorio específico, se maravilla de los avances en el terreno: "Ya somos capaces de identificar tan sólo 2 gramos de HAP dispersos en mil toneladas de material".
Además de estos laboratorios, el IRMM se dedica a otras aplicaciones de la metrología. "Nuestro reto", apunta su director, "es medir las biomoléculas. Una proteína no es una especie molecular única, sino una familia de moléculas. Dentro de ellas puede que sólo sea una la que es tóxica y hay que detectar exactamente cuál".
Además, el IRMM acoge uno de los centros de apoyo del proyecto internacional Avogadro. Toma su nombre de la constante de Avogadro, el número de átomos de carbono 12 contenidos en 12 gramos de este elemento. El proyecto intenta encontrar una referencia física para la unidad de masa, el kilogramo. Sustituiría a la actual unidad, un cilindro de platino e iridio guardado en París."La cuestión es saber qué parte de esa materia -el kilo- equivale exactamente a un número de veces el número de Avogadro. Medir la constante es fundamental", indica Philip Taylor, investigador principal del proyecto.
Del iridio y el platino se ha pasado a usar tres isótopos de silicio, 28, 29 y 30, un material muy puro producido en Siberia con la tecnología del uranio. Así se ha logrado un grado de incertidumbre de sólo 0,0000002, pero todavía es necesario llegar al octavo decimal, uno más, para que la incertidumbre sea despreciable y el kilo guardado en París pase a la historia. "El IRMM es el único instituto del mundo capaz de hacer esa medida en preparados de silicio para calcular el número de átomos, su densidad y llegar a una definición del kilogramo con una precisión absoluta", asegura Taylor, para quien lograr ese gemelo eterno del kilo de París, llevará aún dos o tres años.

Tuesday, April 24, 2007

24/04/07

Ni un minuto después de colgar el teléfono móvil ayer a Jordi ya sabía cómo iba a ir la aventura de este sábado por la noche. Tres treintañeros casados deambulando por un bar con música demasiado alta para los oídos ya escacharrados de los tres, perdidos sin rumbo fijo, mirando a la juventud pasearse con la risa puesta de las primeras salidas nocturnas a un bar de diseño o a una discoteca con luces de colores y pinchadiscos que ahora se hacen llamar DJ´s o algo así. Un par de cervezas en su caso y yo quizá me atreva a tomar un combinado con alcohol fuerte “para hacerme un poco el hombre” y disimular al primer trago con lo malo que estará el maldito combinado de alcohol y coca-cola, fanta de naranja o de limón. Nos cansaremos del primer sitio al que vayamos y buscaremos otro más acorde a nuestra edad. Menos juventud y alguna cara conocida de cuando nosotros éramos jóvenes. Los mismos que antes no ligaban seguirán yendo semana tras semana a los mismos tugurios en busca de una media naranja que debe estar acostándose la mar de a gusto con uno de sus amigos. Otro combinado para el dolor de cabeza y así intentar combatir el sueño que a las dos o las tres de la madrugada (si es que llegamos a una hora tan lejana) estarán a punto de hacernos volver a casa. Hablaremos de los viejos tiempo, de lo mucho que nos “divertíamos” haciendo exactamente lo mismo que haremos esa noche. Deambular por sitios a los que detestamos para ver al resto de la gente divertirse. Nos gritaremos al oído para intentar escucharnos, pero nos daremos cuenta que echamos de menos nuestra vida de casados. Llegar a casa a una hora decente, todavía con luz y poder cenar tranquilo, ver la televisión en un sofá mientras en el otro esta tu querida mujer leyendo una revista, o dándole de comer a los niños o jugando al mayor…qué sé yo. Echaremos de menos nuestra vida matrimonial en menos de lo que hayamos entrado en un par de bares o discotecas de moda. Luego vendrá lo mejor de la noche; cuando nos quedaremos sentados dentro del coche a hablar sin ruidos molestos de todo lo que pudimos ser y nunca seremos, de lo bien que se vive sin tener que salir cada fin de semana en busca de una media naranja ya medio podrida, y de las ganas que tenemos de darles un beso como Dios manda a nuestras mujeres (cada uno a la suya, por supuesto), y decirles al oído que las queremos mucho.

Monday, April 23, 2007

23/04/07

Siempre me ha gustado mucho el día de Sant Jordi. La fiesta del libro y la rosa. El amor de los catalanes puesto a ojos de los demás. Es el único día en que a los hombres nos importa poco ir con una rosa en la mano (es más, es obligatorio ir con una rosa en la mano para no salir escaldados de casa); la gente se pasea por las ciudades mirando puestos de libros y todo huele a primavera. Las mujeres sonríen agarrándose de los brazos de sus maridos, y ellos se dejan querer un poco más que cualquier otro día. Es el día del amor catalán. Y del amor a los libros. Siempre me ha gustado regalar libros, pero solo contigo he podido regalarlos sin tener que destrozarme los sesos para saber qué libro te compraba. Te gusta tanto leer como a mí, y es una de las cosas que me gustan de ti. Otras parejas no sabían lo que era un libro y se contentaban con la rutinaria rosa de rigor para estar contentas en un día como el de hoy. Contigo puedo cumplir las ganas de pasearme por los puestos de libros mirando todos los que me apetezcan, buscando uno que te guste, sabiendo que acertaré con una de las muchas autoras que te gustan. Es un lujo estar casado contigo en un día como el de hoy. Además sabes mis gustos y también aciertas siempre en los libros que me compras. Parece una tontería dar importancia a un gusto similar en los dos. Dicen que una pareja que tiene los mismos gustos puede o bien durar mucho o bien aburrirse de hablar de lo mismo. Nosotros tenemos la suerte de tener las dos cosas. Nos gustan unas cosas por igual, y también tenemos gustos muy diferentes en otras cuestiones. Es puede ser uno de los secretos de que dentro de un par de semanas cumplamos 6 años de (felizmente) casados. Feliz día del amor catalán. De la rosa y del libro.

Friday, April 20, 2007

20/04/07

Todavía no sé si te hizo gracia mi escrito de ayer con el inicio de mi curriculum amoroso, pero aún a riesgo de que te enfades (un poco solo) conmigo, voy a seguir contando ese pasado (oscuro) amoroso.
Eva, La que va de guapa. La conocí un primero de año en una discoteca de tarde donde la gente que no había tenido bastante con la fiesta de la noche anterior, salió de marcha para desfogarse un poco más. Mis amigos y yo habíamos estado en un bar de un tipo argentino gordo y borracho que nos explicó sus aventuras para llegar a España, montar su bar y estar solo en la fiesta de fin de año con un grupo de adolescentes que no tenían un duro para salir a una discoteca decente. Esa noche fuimos felices, pero nos quedaba la espinita de haber estado en una gran discoteca. Quedamos para ir a la tarde siguiente a la discoteca. Habría poca clientela y la entrada no sería prohibitiva para nuestros bolsillos. La primera vez que la vi estaba bailando con una amiga cerca de un grupo de italianos que tenían ganas de conocer a chicas fáciles. Ella se fijó en mi y sus amigas se fueron con los italianos guapos. Cuestión de mal gusto por parte de ella, o vista de los italianos de no quedarse con ella. En fin. Quedamos en vernos el sábado siguiente en el mismo sitio y fuimos quedando durante varias semanas hasta que sin darnos cuenta empezamos a salir. Me acuerdo de la vestimenta ridícula que llevaba en una de esas citas. Parece imposible de llevar lo que voy a contar ahora, pero si mi memoria no me falla demasiado iba de ésta guisa: Camiseta blanca ajustada, vaqueros verdes y americana entre lila y morada; botas de cowboy y pelo con un poco de tupé. Era un cromo de 18 o 19 años que quería ser moderno y daba pena. La verdad es que por aquel entonces los adolescentes y jóvenes íbamos más o menos así. Igual que ahora van con los pantalones caídos enseñando la tira de los calzoncillos, antes íbamos con camisetas ajustadas y americanas cutres. Empezamos a salir un par o tres de semanas después y lo estuvimos haciendo durante tres largos años. No habían móviles y las cabinas de teléfono estaban siempre ocupadas para hablar. Recuerdo coger muchos trenes para ir a buscarla, muchos viajes a Barcelona porque los dos teníamos los estudios allí y muchas horas perdidas en las estaciones de tren. Siempre se creyó más guapa de lo que realmente era y alguna vez hasta me la creí, pero poco a poco el amor (poco) se fue apagando y notaba (desde bastante al principio de conocerla) que ella no era la mujer de mi vida. La mujer de mi vida tendría que esperar un poco más. Justamente hasta el día 5 de noviembre de 1998. Una noche fría en el restaurante Amen Córner donde una nube algodonosa entró rodeando tu cuerpo. El resto de historia ya la conoces, aunque te la contaré al oído esta noche para verte sonreír.

Thursday, April 19, 2007

19/04/07

No debería escribirte mi curriculum amoroso, más que nada porque queda feo explicarle a tu mujer con quién estuvo su marido, a pesar de que fuera hace mucho tiempo y ya ni siquiera me acuerde de ninguna de ellas.
La farmacéutica. La conocí cuando yo tenía 17. Eran los primeros domingos de discoteca. Los nervios de las colas para ver si los porteros te pedían el carnet de identidad y los primeros cubatas de ron que te dejaban la cabeza y el cuerpo hecho un Cristo. Uno de esos domingos de cubata de ron y entrada por los pelos a la discoteca de moda, conocí a una chica un año mayor que yo. Recuerdo que iba muy pintada. El pelo rizado y la cara le olía a pintura restauradora. El cubata de ron hizo de salvapantallas poco exigente y terminé acompañándola hasta su casa. Vivíamos cerca, pero nunca me había fijado en ella. Ni la conocía. Sería la pintura restauradora de la cara o ese cubata de ron, lo que me hizo quedar con ella a la semana siguiente. Todavía era de día cuando la fui a buscar. Una tarde sin pintura en la cara que me hizo ver la verdadera chica a la que había conocido el domingo anterior. Me horroricé, pero como era un niño educado, no le dije que me había equivocado de cita, que dónde cojones estaba la chica de la discoteca. Me di cuenta entonces que la pintura en la cara y la oscuridad de las discotecas hacen milagros. Y que debía dejar de beber, urgentemente, cubatas de ron. La farmacéutica duró poco en mi vida. En mi corazón no llegó a los diez minutos de haberse pasado la borrachera del primer domingo. Luego estuve unos meses saliendo con ella, pero prefería estar con los amigos y no tener que pasar cada noche por la ducha a quitarme la pintura que me había pasado ella de su cara a la mía. Creo que desde entonces odio a las mujeres que se pintan demasiado. No me gustan las restauraciones faciales, ni las operaciones artificiales para engañar al pobre chico de turno que quiere un poco de amor en la adolescencia. Subió un par de veces a casa, conoció a mis padres y hasta mi abuela iba a comprar a la farmacia donde ella trabajaba. No sé porque duré más de una semana con ella. Era de los primeros de mis amigos en tener novia más o menos formal y eso ayudaba a ser un poco más mayor. La dejé una noche de domingo en la misma discoteca donde la conocí. Un par de cubatas de ron me dieron las fuerzas para decirle que no me gustaban las restauraciones faciales. Ni la pintura en exceso. “Yo me quedo con Dalí y su surrealismo. Para ver Picassos, me voy al museo del Prado y contemplo su Guernica…”, algo así tuve que pensar al despedirme de ella. En la escala de recuerdos con ella, no llega ni al uno y medio. Pobre chica, es que se pintaba demasiado…
Continuará…si tú quieres, mi verdadero y único amor.

Wednesday, April 18, 2007

18/04/07

Cuatro segundos de felicidad al escuchar tu voz me bastan para inventarme un poema en mi mente que nunca me atreveré a escribirte. Me quedaré con las ganas de subir al cielo, tumbarme en la nube que tiene la misma forma de tu cuerpo y llorar de felicidad por estar con alguien como tú. Retozar sobre el algodón de esa nube que me envuelve y contar otra vez cuatro segundos para ser feliz. No quiero copiar la canción que llevas dentro de tu coche y repites al dar la vuelta al CD sin sacarlo de su ranura; yo le sumo un segundo más para que sea par, porque sé que te gustan los números pares en las emisoras de radio y en el volumen de los reproductores de música.
Sigo llevando este poema que te mereces dentro de mi cabeza y todavía no me atrevo a cantártelo al oído. “Aroma de café en mi boca y sueños que vuelan por tu cabeza...”, sería un inicio decente para una canción de amor. Las canciones de desamor no nos pertenecerán jamás, aunque sean las que más abundan por las ondas de la radio. Cambiaremos de aires y soplidos por la noche y yo volveré a cobijarme dentro de esa nube sumergida en el cielo azul que tiene forma de tu cuerpo.
“Sueños que envenenan mi sangre al verte sonreír por los ojos de otro...”, una canción de amor celoso. Celos de perder una sonrisa tuya que pierdo cuando hablas por teléfono con otro que no soy yo. Un trozo de poema inventado que me sobrevuela por la cabeza y no me atrevo a escribirte. Un día de éstos lo dejaré escrito sobre tu almohada cuando estés dormida y conseguiré que se te quede pegado en tu cabeza y no puedas dejar de cantarlo para mí. Mientras tanto, seguiré intentando empezar la poesía que te mereces, pero tiene que ser tan bella que me quedan muchos años a tu lado para terminarla. Te quiero.

Tuesday, April 17, 2007

17/04/07

Existe un momento en la vida de cada persona que necesita un cambio. Un pequeño o gran cambio que afecte a alguna cosa importante de su vida. Yo necesito volar de este agujero gris que es el trabajo en el que llevo desde los 17 años. Más de quince años haciendo lo mismo ha terminado por desbordarse de mis aspiraciones de científico loco, que eran las aspiraciones que tenía cuando empecé. Puede sonar muy atractivo trabajar investigando con animales y ver qué reacciones tienen muchos productos que luego vamos a utilizar los humanos; o comprobar qué nivel de tóxico tiene un agua residual vertida por una industria al río; o comprobar si un medicamento esta bien fabricado o no. Pero todo lo que de atractivo puede parecer desde fuera, lo pierde de aburrido y monótono desde dentro. Todas las cosas de la vida pueden terminar siendo aburridas y monótonas. Las parejas se terminan divorciando en un gran porcentaje de ocasiones por esos motivos. No se pierde el amor hacia la otra persona, ni se dejan de querer o de sentir a gusto con esa persona que llevan muchos años casados o juntos. Se aburren de la monotonía, se separan y buscan lo mismo en otra persona de la que volverán a aburrirse cuando pase el tiempo...
Yo tengo la suerte de haberte encontrado a ti. No me aburro contigo, ni eres monótona; eres divertida, inteligente, guapa, extrovertida; la mujer ideal para vivir sin aburrirte ni tener la necesidad de cambiarla por otra. Los dos hemos tenido otras relaciones y sabemos que un día se terminan. Sabemos que la monotonía se mete dentro de esa pareja y acaba por cubrirla de horas interminables que no saben cómo llenar de ninguna manera. Espero saber llenar a tiempo el posible aburrimiento que yo te pueda producir; y aunque sé que a veces la monotonía se instala en nuestro sofá alguna tarde de fin de semana, empezar por cambiar yo de trabajo y tener otras alternativas y aspiraciones en la vida, también nos va a ir bien para darnos (darme, si es que me hiciese falta) cuenta de lo mucho bueno que tengo (tenemos) por estar uno al lado del otro. No puedo pedir más. Estoy con la mujer más maravillosa del mundo y solo tengo ganas de empezar de nuevo en un nuevo trabajo para disfrutar muchos más años de ti. Te quiero, mi musa inspiradora.

Monday, April 16, 2007

16/04/07

Lo peor de marcharme de éste trabajo seguro que sería no poder escribirte estas palabras con la tranquilidad que lo hago ahora. No sé si en el nuevo sitio donde fuera a trabajar podría estar delante de un ordenador para mí solo sin que nadie me incordiara, y así poder relajarme delante de la pantalla que siempre imagino con la forma de tu cara y pueda decirte (con las palabras que te escribo) todo lo que siento por ti. Ya sé que a ti te suena muchas veces a escritos forzados, o a palabras que no están inspiradas en ti; pero ¡te equivocas! (grito un poco, pero sin mala leche, para que te des cuenta de que estos escritos son de verdad, que son reales y están inspirados en mi única musa). Perdona por el grito de antes, pero el café que me corre por las venas hace que esté un poco más alterado que de costumbre, y además, acaba de pasar la subnormal de cara de pedo que nos ha robado dos días de vacaciones para que estemos juntos; sea donde sea; en un crucero por el Mediterráneo, pasando calor bajo un cocotero en una isla del Caribe, o viendo pasar señores negros con taparrabos que cantan canciones sin ritmo; o oliendo la peste a comida rápida que salen de los respiradores de alguna calle llena de edificios altos en Nueva York. No me importa el lugar, ni pasar calor o frío, ni tener que reducir un par de días nuestras vacaciones (bueno, eso si que me importa, pero no tengo más remedio que soportarlo, de momento; buscar algún trabajo mejor y dejar a la subnormal ésta de cara de pedo que elija entonces los días de vacaciones que más quiera, y se vaya a olerle el culo a su marido..., bueno, creo que me estoy pasando y no quiero hablar más de esa). Lo que te decía, es que no me importa el lugar sino la compañía, y que la mejor compañía es la tuya. El mejor viaje es el próximo que vaya a hacer contigo, sea donde sea; aunque la próxima vez te tenga que escribir desde un nuevo puesto de trabajo, o desde casa, lo seguiré haciendo.

Friday, April 13, 2007

13/04/07

Me da tanto miedo verte tan guapa. Un nuevo corte de pelo, una nueva sonrisa que ilumina la casa; las ganas de enseñar el ombligo y no tener miedo a quitarte la ropa delante de mi. Ese miedo irracional a perder lo que más quieres y no poder hacer nada. Sufriendo tanto por amor se entienden muchas cosas raras que hacen las personas. El amor lo mueve todo y yo me muevo cada vez que tú respiras. Es un suplicio verte caminar por el pasillo con esos pantalones negros que hace dos días se apretaban demasiado a tu piel y que ya se empiezan a caer de tu cuerpo. Desnudarte con la mirada y saber que soy un privilegiado. Solucionas los problemas que tengo y me haces feliz. ¿Qué más puedo pedir? Luego te acercas, me pides un beso y aunque parezca que te rechazo, es solo ese miedo que esta creciendo al verte tan guapa. No consigo imaginarme la vida sin que tu estés a mi lado. Ya no me imagino nada que no sea una porción de pastel (que representa la vida eterna) tomándola a tu lado. Una terraza en un día de sol suave y un vaso de café helado. Una tormenta de nieve y tus manos helados aliviando el escozor de esta culebra que corretea dentro de mi espalda. El amor que no caduca y que se hace mayor, tranquilo, asustadizo. El amor que me divierte y me hace volver un soñador loco que pierde los nervios cuando tu sonrisa esta producida por otro. Luchar. Ese es el verbo que se tiene que meter dentro la culebra que recorre mi espalda. Luchar por seguir al lado de la persona más importante en mi vida. Pase lo que pase. Lucharé toda mi vida por estar a tu lado, porque habrá valido la pena todo el sufrimiento del mundo por estar un segundo más a tu lado.

Thursday, April 12, 2007

12/04/07

Cuántas ganas tenía de volver a estar entre tus dedos. Cuántas ganas de que los ojos azules más preciosos que he visto en mi vida se volviesen a posar sobre algo mío, aunque sea esta hoja mal doblada que termina siempre con un título en letras que utilizan los niños para jugar cuando descubren el poder mágico de las letras. Estos dedos que ahora se tocan el pelo o se rascan la nariz, o se aprietan un grano malo en al oreja. Este cuerpo que me sostiene entrelazando mi espalda con esta culebrilla que me pica como si me hubiese pasado de horas tumbado al sol de una playa del Caribe donde este verano deberíamos ir a dar envidia al resto de mortales. Yo sería el hombre más envidiado del mundo por estar con la mujer más bella, con los ojos más azules, por los labios más apetecibles, por el aroma a Aloe Vera que desprende tu piel, o el aroma a limpio y sedoso de tu pelo ondulado...
Por las casualidades de la vida y porque esta culebrilla maliciosa que esta dentro de mi espalda han hecho que durante un par de días sea yo el “ama de casa” para ti, he descubierto lo bien y lo mal que lo pasa uno sin trabajar. Lo bueno es poder prepararte la comida, poner la mesa con tranquilidad y mimo, mirando que la hora no se me echase encima para tenerlo todo a punto para la llegada de la mujer de la casa que trabaja para mantener a flote a la familia; también me gustaba comprobar que podías aprovechar un poco más de tiempo para descansar si yo tenía preparado todo y a pesar de que soy un poco maniático con los paseos por el pasillo o con ir abriendo la cortina del comedor para ver si llueve o no, me gustaba pasar las páginas del periódico a tu lado intentando no hacer demasiado ruido para que no te despertases y así poder verte un poco más de tiempo dormida junto a mí. Pero también me he dado cuenta de lo malo que es estar todo el día sin hacer nada, y de lo mal que lo tenías que pasar ese año que no trabajaste. Por suerte todo vuelve a la casualidad de la rutina y nos deja a todos con la sensación de que ha valido la pena estos días de vacaciones de Semana Santa sin movernos de casa y que a pesar de los picores de la culebrilla, le tengo que dar un poco las gracias por haberme permitido un par de días más a tu lado para disfrutar de tu presencia...
Un beso a esos ojos que me leen y a la punta de los dedos que me sostienen cada día. Te quiero cada día más.

Thursday, April 05, 2007

05/04/07

Cualquier ilusión nueva es más fuerte que la rutina. Cualquier forma de alegrar el corazón viene con un dolor en el alma de otra persona. No intento ser un poeta que empieza dos frases con la misma palabra. Intento buscar una explicación sencilla a algo que tiene poco que explicar. Hace un montón de años te gustaba un chico al que saludabas tímidamente al cruzarte con él por los trenes y metros de la ciudad de Barcelona. Pasa el tiempo y la vida te lleva por otros lugares. Te casas, descubres que tu marido “te engaña” y descubres que ese chico que te gustaba y con el que te cruzabas en el metro existe y puedes contactar con él. Empiezas a entablar una relación virtual que poco a poco se va llenando de conocimientos de ambas partes. Tú conoces sus problemas, le ayudas, le haces sonreír y él escucha los tuyos y también te anima. Una amistad desde fuera que podría confundirse con amor. El marido te escribe cada día contando los sentimientos profundos de un amor que aunque sea más rutinario que al principio (todo amor termina siendo rutinario, por mucho que uno quiera buscar nuevas cosas que hacer con la pareja), tu ya no te crees lo que te escribe. Llegas a casa con una sonrisa pícara que me llega al alma y me duele. Has hablado con ese amigo especial y yo no sé qué cara poner. No quiero pensar que los cimientos del matrimonio se mueven, pero algo parece estar rompiéndose. Yo lucharé porque nuestro matrimonio siga adelante. Tú seguirás luchando, porque hay muchas cosas que se perderían por un encuentro del azar 15 años después, pero las fuerzas internas del amor nuevo son malvadas. La vida estable acaba pesando demasiado en nuestra generación inconformista y una palabra mal escrita de una nueva persona gusta más que un poema perfecto de la persona que lleva casi seis años casada contigo. No quiero echarte nada en cara, ni decirte que dejes de escribirte o hablar con él; ni mucho menos. Yo voy a luchar porque esas sonrisas sean solo para mí el resto de mi vida, pero sé que no se puede luchar contra imposibles, ni que se puede dejar pasar oportunidades en esta vida que es única. Lo más importante es que tú seas feliz. Que seas feliz es lo único que me importa. De verdad. Lucharé por ti y para que tú seas feliz a mi lado. Tú lucha por lo que verdaderamente te vaya a dar la mayor proporción de felicidad. Sea lo que sea y pase lo que pase. Te apoyaré. Te quiero siempre.

Wednesday, April 04, 2007

04/04/07

Mi cuerpo debe ser ahora mismo una balsa cubierta por café negro. Mis venas transportan el exceso de cafeína que llevo tomando últimamente y noto que mi cerebro marcha más deprisa que mis piernas. Llevo toda la mañana con un punto de alteración controlada que no me acaba de desagradar. Trabajo con más ganas; no me cuesta hacer las cosas que antes me disgustaban más y además, el sabor que tengo dentro de mi boca parece repetirse de vez en cuando en un grano de café. Me estoy convirtiendo en un cafeínomano. Ya sé que suena mal, pero las personas (todas) tenemos que tener un poco de obsesión o vicio por algo que no sea del todo insano. Tú sigues siendo mi primer vicio confesable y también inconfesable. Eres el vicio que hace que me sienta delante de cualquier teclado con pantalla que este cerca de mí y escriba cosas con o sin sentido. O que al tener el teléfono entre mis manos, solo tenga que tocar una tecla para escuchar un par de tonos de llamada y seguidamente escuchar tu voz. Eso si que me transmite vicio, obsesión y necesidad. Soy, a parte de descubrir ahora que también soy cafeinómano, Gemmainomano; es decir que necesito de una dosis completa de ti todos los días. Te necesito.
Tenía pensado escribirte sobre nuestra pequeña diablillo de ojos rasgados de la misma manera (o al menos intentarlo) como anoche me lo ibas haciendo tú. Pero tú lo haces mucho mejor. Me encanta escuchar ese futuro cada vez más cercano con nuestro terremoto oriental subiendo a la cama, chillando tu nombre para que le cuentes otra vez el mismo cuento, o quitándole los juguetes al Brus y peleándose con él por comer un grano de pienso del suelo...Dentro de poco también seré un Asiainómano, Brusoinomano y siempre: Gemmainomano. Te necesito, aunque no te lo creas.

Tuesday, April 03, 2007

03/04/07

El joven que fui miraba por la ventana los días de lluvia a los pobres paseadores de perro y esbozaba una sonrisa. No me acuerdo si los compadecía, si los admiraba o si simplemente los ignoraba como una especie con mucha voluntad y poco cerebro. Eso de pasear un perro (un perro, con lo poco que a mí me gustaban los animales cuando era más joven) y estar aguantando la lluvia, era lo peor. Pero el tiempo nos pone a todos en el sitio que merecemos o en el sitio que acabamos buscando y he terminado convirtiéndome en un paseador de perro. Del mejor perro, eso sí. Me sabe mal siempre más por él que por mí. Nosotros, los humanos, tenemos la suerte de poder elegir el momento en que vamos a dar un paseo, en el que vamos a comer o sobre todo, vamos al lavabo a hacer nuestras necesidades. A un perro se le elige siempre ese momento. “Ahora toca mear, ahora toca comer y ahora toca jugar”, le obligamos a hacer. Elegimos nosotros su horario y él, tan contento por todo sea la hora que sea, lo acata sin rechistar y se pone en funcionamiento. Eso es bueno para él y para el paseador de perros todos los días, excepto los días de lluvia. Aquí a parte de aguantar las gotas de lluvia sobre su peludo lomo al aire, tiene que aguantar los resoplidos de malhumor del amo, que se plantea en ese trayecto por el parque, con los zapatos mojados, los pantalones chorreando y el abrigo empapado; el por qué tiene que llover siempre en el momento justo que él decide salir a pasear...Pero todos esos momentos malos de lluvia y paseo se recompensan con la alegría que demuestra al llegar a casa (a veces algo desbordada por culpa de los olores femeninos de perras busconas) y por el cariño que te da. Si hay algo de lo que (llueva mucho o no), no me arrepentiré nunca de haberte dicho que sí, fue de ir a buscar a Brus a Cádiz. Nunca había tenido un perro y pensaba que yo no sería uno de esos paseadores de perros que salen los domingos por la mañana a recoger cagarrutas o de tener que salir bajo la lluvia a pasearlo. Gracias a ti sé cuál es la sensación de querer tanto a un animal que es parte de la mejor familia del mundo. La nuestra. Gracias a los dos por aguantar mis resoplidos cuando llueve y me mojo; ya sabes que se me pasa enseguida y que lo volveré a hacer al día siguiente.

Monday, April 02, 2007

02/04/07

Mientras me queden fuerzas para teclear dos frases seguidas que consigan, alguna vez, hacerte sonreír, no dejaré de escribirte. Por lo menos esa es mi intención. Ya sé que el viernes o el sábado por la mañana me dijiste que no te creías mis escritos, y que incluso te ponías de mal humor al pensar que todo lo que te escribía era mentira. Pues eso que dices, lo siento mi amor, si que es mentira. Todo lo que te escribo en éstas hojas son la única realidad. La literatura que te escribo es una parte de mi verdad. La realidad se va moviendo al ritmo de millones de cosas que nos afectan, que nos hacen decidir ir hacia un sitio o ir hacia otro. La realidad nos obliga a levantarnos cada mañana a la misma hora (más o menos), desayunar un vaso de zumo, o un café aguado y salir pitando hacia nuestros puestos de trabajo. La realidad nos obliga a estar en un mismo sitio unas horas de cada día para justificar un dinero que nos hacen subir los números en nuestra cartilla del banco; esa es la realidad invariable que no podemos cambiar (más o menos, también). Pero la realidad que escribo aquí, la realidad literatulizada (menuda palabrita inventada) que te escribo ahora, esa, esa nunca esta sujeta a nada más que a mis sentimientos. Por eso no te miento cuando te escribo que eras la más bella, que eres la mujer de mi vida; lo mucho que te quiero, lo mucho que te necesito. Que sigues siendo mi musa y que estas frases que están a punto de terminar (por hoy, mañana volverá a molestarte) seguirán llenando un espacio en mi vida real que necesito que sepas. No me importa si a veces exagero con alguna de las cosas que te digo; tarde o temprano serán verdad. Sigues siendo mi musa y no dejaré de escribirte, aunque me lo pidas de rodillas y me digas que no soportas cómo escribo...bueno, quizás entonces sí que tenga que dejar de escribirte. O mejor aún, yo te sigo escribiendo y tú haces como si me leyeses. Así estaremos todos felices. Y yo seguiré siendo el hombre con más suerte del mundo.