16/04/07
Lo peor de marcharme de éste trabajo seguro que sería no poder escribirte estas palabras con la tranquilidad que lo hago ahora. No sé si en el nuevo sitio donde fuera a trabajar podría estar delante de un ordenador para mí solo sin que nadie me incordiara, y así poder relajarme delante de la pantalla que siempre imagino con la forma de tu cara y pueda decirte (con las palabras que te escribo) todo lo que siento por ti. Ya sé que a ti te suena muchas veces a escritos forzados, o a palabras que no están inspiradas en ti; pero ¡te equivocas! (grito un poco, pero sin mala leche, para que te des cuenta de que estos escritos son de verdad, que son reales y están inspirados en mi única musa). Perdona por el grito de antes, pero el café que me corre por las venas hace que esté un poco más alterado que de costumbre, y además, acaba de pasar la subnormal de cara de pedo que nos ha robado dos días de vacaciones para que estemos juntos; sea donde sea; en un crucero por el Mediterráneo, pasando calor bajo un cocotero en una isla del Caribe, o viendo pasar señores negros con taparrabos que cantan canciones sin ritmo; o oliendo la peste a comida rápida que salen de los respiradores de alguna calle llena de edificios altos en Nueva York. No me importa el lugar, ni pasar calor o frío, ni tener que reducir un par de días nuestras vacaciones (bueno, eso si que me importa, pero no tengo más remedio que soportarlo, de momento; buscar algún trabajo mejor y dejar a la subnormal ésta de cara de pedo que elija entonces los días de vacaciones que más quiera, y se vaya a olerle el culo a su marido..., bueno, creo que me estoy pasando y no quiero hablar más de esa). Lo que te decía, es que no me importa el lugar sino la compañía, y que la mejor compañía es la tuya. El mejor viaje es el próximo que vaya a hacer contigo, sea donde sea; aunque la próxima vez te tenga que escribir desde un nuevo puesto de trabajo, o desde casa, lo seguiré haciendo.

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