05/04/07
Cualquier ilusión nueva es más fuerte que la rutina. Cualquier forma de alegrar el corazón viene con un dolor en el alma de otra persona. No intento ser un poeta que empieza dos frases con la misma palabra. Intento buscar una explicación sencilla a algo que tiene poco que explicar. Hace un montón de años te gustaba un chico al que saludabas tímidamente al cruzarte con él por los trenes y metros de la ciudad de Barcelona. Pasa el tiempo y la vida te lleva por otros lugares. Te casas, descubres que tu marido “te engaña” y descubres que ese chico que te gustaba y con el que te cruzabas en el metro existe y puedes contactar con él. Empiezas a entablar una relación virtual que poco a poco se va llenando de conocimientos de ambas partes. Tú conoces sus problemas, le ayudas, le haces sonreír y él escucha los tuyos y también te anima. Una amistad desde fuera que podría confundirse con amor. El marido te escribe cada día contando los sentimientos profundos de un amor que aunque sea más rutinario que al principio (todo amor termina siendo rutinario, por mucho que uno quiera buscar nuevas cosas que hacer con la pareja), tu ya no te crees lo que te escribe. Llegas a casa con una sonrisa pícara que me llega al alma y me duele. Has hablado con ese amigo especial y yo no sé qué cara poner. No quiero pensar que los cimientos del matrimonio se mueven, pero algo parece estar rompiéndose. Yo lucharé porque nuestro matrimonio siga adelante. Tú seguirás luchando, porque hay muchas cosas que se perderían por un encuentro del azar 15 años después, pero las fuerzas internas del amor nuevo son malvadas. La vida estable acaba pesando demasiado en nuestra generación inconformista y una palabra mal escrita de una nueva persona gusta más que un poema perfecto de la persona que lleva casi seis años casada contigo. No quiero echarte nada en cara, ni decirte que dejes de escribirte o hablar con él; ni mucho menos. Yo voy a luchar porque esas sonrisas sean solo para mí el resto de mi vida, pero sé que no se puede luchar contra imposibles, ni que se puede dejar pasar oportunidades en esta vida que es única. Lo más importante es que tú seas feliz. Que seas feliz es lo único que me importa. De verdad. Lucharé por ti y para que tú seas feliz a mi lado. Tú lucha por lo que verdaderamente te vaya a dar la mayor proporción de felicidad. Sea lo que sea y pase lo que pase. Te apoyaré. Te quiero siempre.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home