04/04/07
Mi cuerpo debe ser ahora mismo una balsa cubierta por café negro. Mis venas transportan el exceso de cafeína que llevo tomando últimamente y noto que mi cerebro marcha más deprisa que mis piernas. Llevo toda la mañana con un punto de alteración controlada que no me acaba de desagradar. Trabajo con más ganas; no me cuesta hacer las cosas que antes me disgustaban más y además, el sabor que tengo dentro de mi boca parece repetirse de vez en cuando en un grano de café. Me estoy convirtiendo en un cafeínomano. Ya sé que suena mal, pero las personas (todas) tenemos que tener un poco de obsesión o vicio por algo que no sea del todo insano. Tú sigues siendo mi primer vicio confesable y también inconfesable. Eres el vicio que hace que me sienta delante de cualquier teclado con pantalla que este cerca de mí y escriba cosas con o sin sentido. O que al tener el teléfono entre mis manos, solo tenga que tocar una tecla para escuchar un par de tonos de llamada y seguidamente escuchar tu voz. Eso si que me transmite vicio, obsesión y necesidad. Soy, a parte de descubrir ahora que también soy cafeinómano, Gemmainomano; es decir que necesito de una dosis completa de ti todos los días. Te necesito.
Tenía pensado escribirte sobre nuestra pequeña diablillo de ojos rasgados de la misma manera (o al menos intentarlo) como anoche me lo ibas haciendo tú. Pero tú lo haces mucho mejor. Me encanta escuchar ese futuro cada vez más cercano con nuestro terremoto oriental subiendo a la cama, chillando tu nombre para que le cuentes otra vez el mismo cuento, o quitándole los juguetes al Brus y peleándose con él por comer un grano de pienso del suelo...Dentro de poco también seré un Asiainómano, Brusoinomano y siempre: Gemmainomano. Te necesito, aunque no te lo creas.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home