21/03/07
El profesor de cocina suele confundir el tiempo de los verbos. En vez de decir: “corriendo, que es gerundio”, o “andando, que es gerundio”, siempre dice: “venga, a correr, que es gerundio”, o “a meterlo, que es gerundio”. O sea, que confunde el gerundio con todos los otros tiempos verbales y a cualquier cosa que dice, para él, es gerundio. Cada semana lo dice un par o tres de veces y yo intento no reírme. Pero hace un par de semanas que ha entrado una pareja de listillos a clase y cada vez que el profesor lo dice o dice alguna falta gramatical, se ríen y menean la cabeza de lado a lado como diciendo: “Menudo inculto...y encima es profesor”. Eso es lo que parecen pensar los dos listillos que tienen que pagar cada mes más de 60 o 70 euros para escuchar esos errores gramaticales y algunos más, pero ellos no cobran 60 euros la hora por hacer recetas para una gran empresa o no tienen un negocio propio del que vive muy bien el profesor de cocina. Ellos van a allí a reírse de los fallos y tendrán trabajos cutres por los que nunca llegarán a ganar lo mismo que gana el profesor de cocina. Y tú pensará ahora, “¿A qué viene todo esto hoy?”; pues viene a que no todo en la vida es ser un listillo que sabe las reglas gramaticales o se sabe la capital de Etiopía (que yo no quiero ser más ese listillo y no voy a corregir a nadie de ningún error y sobre todo no reírme por eso), y además esos listillos deberían fijarse más en la gente no por cómo escribe o habla, si no por las cosas que hace y cómo se gana la vida, o cómo es esa persona sin ser tan listilla.
Y todo esto me lleva a decirte lo buena profesional y trabajadora que eres. A pesar de que muchas veces digas que tiene tu trabajo por ser quién eres y no por tus cualidades, después de conocerte un poco (justo en el restaurante que hay al lado de la academia de cocina) sé que eres la mejor profesional en todo lo que haces. Tu profesionalidad, tu organización en todas las cosas que emprender, lo bien que planificas el dinero, el tiempo, lo ordenada que eres y lo importante que son todas esas cualidades para ser una buena trabajadora y profesional como tú eres; y como yo tengo la suerte de tener a mi lado a alguien tan bueno como tu, a partir de ahora no me fijaré tanto en los errores de la gente, de la forma de escribir o de decir las cosas de otra, y voy a intentar satisfacerte en todo lo que me pidas. Voy a ser un buen profesional en todo todo...tú ya me entiendes y volveré a llevarte algún día al restaurante que hay al lado de la academia de cocina donde el profesor confunde los tiempos verbales para verte entrar envuelta en esa nube blanca del primer día que te vi.

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