Monday, March 12, 2007

12/03/07

Supongo que a todos los escritores de verdad le habrán preguntado alguna vez en la vida el por qué escriben. Muchos tendrán sus respuestas preparadas: “Porque es lo único que sé hacer”, “Porque me pagan para eso” o como decía uno de mis autores favoritos: “Para intentar escribir aquello que escribiría si escribiese”; supongo que ya te imaginas que si decía algo así era uno de mis autores favoritos. Pero como yo de momento no soy un escritor que vive de eso, ni me van a preguntar por qué escribo; te voy a decir a ti porque cada mañana que salgo de casa para ir a trabajar me gusta escribirte algo en ese pequeño diario que te dejo encima de la mesa del comedor con unas cuantas frases escritas con mala letra, con el sueño todavía metido en mis ojos, pero que intento hacer con el mayor cuidado y con las mismas ganas cada día para que tú al levantarte y después de la ducha, el desayuno y quizás de haber ventilado la casa, te imagino cogiendo el diario y verte cómo lees esa página escrita. Me gustaría verte en ese momento. Me imagino que a veces sonreirás, que otras levantarás las cejas como pidiendo ayuda por no haber entendido la palabra clave para entender mi texto; o alguna vez pensarás en que me repito o que no te escribo la verdad. Pues te equivocas. Aunque haga mala letra y no se entienda lo que te pongo, cada día que te escribo y cada cosa que pongo es verdad. La pensaré poco o mucho, pero la hago con cariño. Con el mayor cariño que se puede hacer una cosa a las seis y poco de la mañana con pocas ganas de hacer nada, pero con las ganas intactas de escribirte esa página para ti. Después tengo esta hoja para ti. Esa pregunta que le hacen a los escritores de verdad y que a mi seguramente nunca me harán, conmigo sería una respuesta fácil: “¿Por qué escribes?”, me preguntarían. Y yo les contestaría rápida y sencillamente: “Escribo para que mi mujer me pueda leer cada mañana y cada noche. Solo escribo por ella”. Te lo prometo que lo hago por eso. No necesito escribir ningún cuento, ni ningún libro que me vaya a obsesionar para llevar una historia inventada por mí y que la pueda leer alguien más que no seas tú. Escribo para que tú me leas, porque tú eres lo único importante en mi vida y lo demás no importa. Escribo para que las palabras se queden grabadas en éste papel y un día, cuando seamos viejos y la memoria nos falle, podamos recordar lo mucho que te quiero y te querré siempre. Escribo para que algún día ese libro que tengo en alguna parte de mi cerebro se haga realidad. Pero sobre todo y únicamente, escribo para ti.

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