Friday, March 02, 2007

02/03/07

Una futura madre recorta un trozo de tela de colores chillones y la mete en un sobre con dirección a China. Otra futura madre, mira cada escaparate de todas las tiendas de ropa para bebe, de muebles infantiles, de librerías que tienen cuentos para niños adoptados que escriben su propia historia. Mira esos escaparates y muchos más, todos relacionados con su futura niña, que cada vez esta más cerca. Los mira y se lo guarda para ella. Nadie, solo su marido, que la apoya y le ayuda en todo lo que puede, sabe todo lo que esta sufriendo por esa niña que todavía no ha llegado. La primera futura madre recorta telas, enciende velas los días de luna llena y lo cuenta todo a todo el mundo. Le gusta que el resto de futuras madres sepa que ella se esta moviendo. Quizás no lo haga conscientemente, pero esa es la sensación que transmite al resto. “Soy la mejor futura madre de niñas chinitas del mundo y es lo estoy demostrando a todas de esta manera; con todo lo que hago por mi niña, porque será una niña, sino no la quiero”, se dice la primera futura madre, que vuelve a escribir un correo electrónico a todos sus contactos. Ahora quiere saltar a la pata coja desde la puerta de su casa hasta el primer parque con agua y nenúfares que haya más cerca. Por suerte cerca de su casa hay un parque así. “Dicen los chinos que si saltas a la pata coja desde la puerta de tu casa hasta un parque con lago y nenúfares, tu hijo será el mejor, el más guapo y listo del mundo; y yo que soy la mejor futura madre, lo voy a hacer”, eso es, más o menos, lo que escribirá en su próximo correo electrónico al resto de sus contactos. La segunda futura madre cree que ella no será tan buena madre como la primera. Cree, erróneamente, que debería hacer más por su futura niña. Pero ella se desvive por esa futura niña. Piensa casi al cien por cien de su tiempo en ella. Se imagina cada situación futura como si lo estuviera viviendo en realidad; ve la cama que le irá bien en la habitación que tendrá para ella; se imagina su pelo negro, sus coletas hechas a toda prisa cada mañana para ir al colegio; los besos y abrazos que le dará a esa hija tan deseada. Cada parte de su cuerpo vive y respira por esa futura niña y no tiene nada que envidiarle a la futura madre primera. Esta sigue buscando excusas tontas, como recortar telas de colores divertidos, o poner velas rojas en los días de luna llena, o de ir a la pata coja desde su casa hasta el parque ese de nenúfares, pero no será mejor madre que la futura madre que no deja de imaginar su vida con esa niña chinita que ya llena casi todo su corazón.
Sí, tu serás la mejor madre del mundo. La futura madre número uno. La mejor.

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