Tuesday, February 20, 2007

20/02/07

Yo si que voy a tener problemas de azúcar si mi vida sigue siendo tan dulce. Me dispararé hasta las 200 unidades de azúcar por gota de sangre y tendré que regalar caramelos de azúcar a los niños que pasen por mi lado, porque la dulzura que me das hará que pronto tenga los niveles de azúcar por las nubes. No puedo pedir nada más a mi vida. Me río contigo, me das seguridad, me haces sentirme el hombre más deseado, el que tiene la mujer más bella y perfecta y además me pides un baile con una canción de amor que hace derretir el hielo de los polos glaciares a cada movimiento tuyo de cadera. El nivel bajo de tu azúcar se debe contrarrestar rápidamente con mis niveles por la nubes de felicidad. No puede ser justo que me des tanto pidiendo luego tan poco. Soy el hombre que destila dulzura gracias a la felicidad que le da su mujer. Nadie entendería que alguien pueda, después de casi diez años de haberse conocido, seguir estando cada día más enamorado de la misma persona. Pues yo lo estoy. Tu me das más miel y azúcar del que una persona adulta es capaz de tener por su cuerpo. Por eso ayer por la tarde no quise tomarme la cantidad de azúcar en mi cuerpo. Sé que saldría un valor tan alto que todos pensaríais que tenía una subida alarmante del nivel de azúcar, y me hubiese dado corte tener que explicarle a tus padres que eso era lo normal. Que “desde que estoy con su hija los niveles normales de azúcar en mi han cambiado”, que han tenido que cambiar los valores normales de “entre 80 y 100” para adecuarlos a mis niveles de dulzura que tú me das. “Su hija me hace tan feliz que mi nivel de azúcar esta en 200”, le tendría que haber explicado a tu padre después de ver que la máquina marcaba un valor que él nunca tendrá. Y me hubiese dado corte tener que explicarle eso allí mismo. Por eso te lo explico ahora aquí, desde mis escritos que hacen que tu dulzura se vaya traspasando a mi cuerpo: en cada roce, en cada beso, en cada baile que me pidas como el de anoche, me pasarás más azúcar a la felicidad que vivo desde que te conocí. Pero tendré que devolverte un poco de azúcar para que no te vuelvas a marear y tengas unos niveles adecuados. Te daré la mayor felicidad y dulzura que yo pueda para que sientas lo mismo que me haces sentir tú a mí. Te daré unas decenas de unidades de azúcar para que vuelvas a estar en los valores normales de entre 80 y 100. Intentaré el resto de mi vida hacerte la vida un poco más dulce.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home