19/02/07
Ya me duelen más tus penas que mis dolores. No soporto verte llorar por nada del mundo. Preferiría tener un dolor perpetuo en mi cuerpo antes que saber que vas a volver a llorar por cualquier cosa. Ya sé que no tener a nuestra pequeña chinita duele; y ya sé que el tiempo pasa tan despacio que es imposible ver el final del túnel que va desde la puerta de casa hasta la puerta del orfanato donde estará nuestra hija. Duele la espera y no poder sentir un cuerpo diminuto entre nuestros brazos. A mí también me duele la espera. Y si te chillo es un poco la mezcla de rabia e impotencia por no poder ir mañana mismo a buscarla. Miles de niñas (y niños, no podemos olvidar que también nos pueden dar un pequeño chinito) que esperan los abrazos cálidos de unos padres que no desean otra cosa que darles todo el cariño que ahora nos falta. Y chillo porque no puedo ser yo quien te haga olvidar ese espacio que hay entre los brazos diminutos de un bebé y los tuyos, que son los brazos con más amor por dar en el mundo. Todo el fin de semana los he podido comprobar. Me encantaban (por una parte) cuando te veía con la cara un poco triste pedirme un abrazo que llenase un poco ese hueco que hay desde la puerta de nuestra casa y la de ese lugar donde nos espera nuestra niña. Un abrazo que a mi siempre me llena. Que me hace sentir el hombre más afortunado del mundo dentro de la tristeza que a veces nos dejan los domingos por la tarde. Siempre el roce de tu cuerpo es el bálsamo para sentir que hay algo que vale la pena para seguir estando en este mundo. Y siempre estás en mi vida tú. Los abrazos que hacen que te apriete más y más, que hacen que mi cuerpo quiera fundirse en el tuyo y no separarse jamás. No es tan placentero como hacer el amor contigo. Ni mucho menos, pero esos abrazos que me has pedido con tu cara triste este fin de semana han valido tanto la pena que te mereces darte tú uno a ti misma y comprobar la fuerza que desprendes. Abrázate y siente el calor y la energía que das. Imagínate que en el pequeño hueco que queda entre tus brazos esta nuestra chinita. Hay, justo en ese lugar vacía estará pronto. Solo hace falta que restes un día al de hoy. Ya queda un día menos para sentir el abrazo de tu hija dentro de un hueco que pronto podrás llenar. Un beso con abrazo de futuro lleno de los hijos que te mereces.

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