Wednesday, February 07, 2007

08/02/07

Es difícil luchar contra el amor. Los ojos de enamorada de tus besos después de escribirle, la búsqueda del amor fuera de lo moralmente aceptado y no sentirse mal. Es difícil convivir toda la vida con la misma persona sin dejar un agujero por el que se escape un poco de aburrimiento y cansancio. Es difícil luchar contra la novedad del amor platónico perdido hace tantos años y no sucumbir a su encuentro. Pero contigo nadie se siente engañado. Sé en cada momento tus pasos. Quizás desde fuera pueda parecer surrealista explicar lo que nos está pasando. Te escribes con un chico del que estabas enamorada en tu adolescencia y se lo explicas a tu marido, incluso pidiéndole consejo sobre qué debes o no escribirle. Parece una invitación preferente al adulterio, pero contigo no es así. Lo que tenga que pasar en un futuro será lo que estaba marcada en el destino de cada uno de nosotros. Terminar el resto de tu vida conmigo, con él, con otro, sin nadie, con una hija de China, con un niño biológico. El futuro se pelea con el amor porque es el único que no le enseña las cartas. Si todos supiéramos perfectamente nuestro futuro la vida sería mucho más aburrida. Estos gusanos que debes sentir cada vez que él te escribe son una mezcla extraña de felicidad y de sentirte mal por engañar (un poco) a tu marido. Esas mariposas son reacciones químicas que llegan al cerebro y nos hacen viajar en nubes de algodón que saben a fresas con nata. Es la delicia que dura menos de lo que desearíamos, pero que endulza nuestra aburrida existencia...
Pero yo no quería hablarte hoy de todo esto. Quería decirte que en todas las fotografías del mundo que puedas llegar a hacerte saldrías preciosa. Que tus ojos son a veces mentirosos y no te dejan ver la verdadera belleza que dejas plasmada en las fotos que te haces. Ya sea con el móvil, con una cámara sin batería; en albornoz o cubierta de ropa, abrigos y bufandas en la sala de espera de un traumatólogo casi familiar al que ganas con tu simpatía. Quizás debería haberte hablado de lo importante que eres para mí en muchas situaciones de mi vida. Como cuando ayer me acompañaste al médico y dejaste que tu simpatía y tus saber estar inundase la sala. Dos hombres de diferente edad, pensamiento y cultura embobados cada vez que tu abrías la boca. No te diste cuenta, pero el Doctor Yunta también caería rendida a tus pies. Sin necesidad de buscar tanto una fotografía perfecta. La perfección eres tu.

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