28/02/07
Sé que todo lo que esta ocurriendo ahora en un quirófano del hospital veterinario esta controlado por gente que sabe lo que se hace. Estoy nervioso, no te voy a engañar, pero sé que hoy no le va a pasar nada a nuestro Brus. Lleva unos días siendo el protagonista de tus escritos, pero él también forma parte de tu vida. Lo sé. Estoy convencido que cuando lleguemos al final de nuestros días, recordando cómo ha sido nuestra vida, sentados en una mecedora, viendo a nuestros nietos jugar en el jardín enorme de nuestra casa de verano; riéndose y jugando con los hijos o los nietos también que haya tenido Brus con alguna pareja ocasional que le toque tener como novia en los próximos años; en esos días de vejez recordaremos a nuestro primer perro con el mayor de los cariños. Ya sé que no será nuestro primer hijo, pero siempre lo tendremos guardado en la cabeza como la primera responsabilidad importante en nuestra vida en pareja. Vendrán niñas de China, niños biológicos, otra niña de China o de la India o de algún país sudamericano; no sé, vendrán muchas criaturas a las que querremos mucho, y a lo mejor, vendrá algún otro perro…pero Brus siempre será nuestra primera responsabilidad de pareja, de padres con un ser vivo que necesita de todo nuestro cuidado y cariño, y a él se lo vamos a dar durante muchos más años. Por eso estoy convencido que la pequeña intervención de hoy irá perfecta. Le tengan que quitar la muela del poco juicio que tiene este toro nervioso que tenemos de perro; o le consigan dejar la pieza entera, lo importante es que nos seguirá despertando (sobre todo a ti) de madrugada con sus paseos por el pasillo, dejando cada paso de sus pezuñas en el parquet como si fuera un golpe de afirmación, un “¡Aquí estoy yo!” en cada paso que da por la casa. Nos faltan tantas cosas por hacer con él que no le puede pasar nada. Esto lo escribo antes de que el veterinario me llame para decirme que todo ha ido bien. No me gusta avanzarme al futuro en algo así, pero la vida no nos va a quitar lo que más queremos por una muela picada. Y sé que cuando leas esto ya lo tendremos por casa correteando detrás de alguno de sus muñecos de goma, o lo tendremos levantado sobre sus patas traseras para pedirnos de comer algo bueno, “algo de lo que coméis vosotros”, nos parece decir con sus ojitos pícaros y dulces a la vez. Además, hoy es un poco su día. Hoy es la fiesta de Andalucía, y no podemos olvidarnos que él es un auténtico andaluz de la misma bahía de Cádiz, donde tiene a sus hermanos (por cierto, ¿cuántos hermanos tenía Brus? Tres o cuatro más, no), donde tiene a los amigos que hicimos en el viaje más maravilloso de mi vida. Aquella luna de miel por las calles de Venecia que también recordaré durante toda mi vida, sentado en una mecedora, al calor de un verano lejano de nuestra vejez, viendo cómo juegan nuestros nietos con los nietos de nuestro querido Brus, en esa casa de verano junto a la playa que algún día tendremos, o en el jardín de nuestra casa. La mejor casa del mundo. El hogar de nuestro querido Brus.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home