Friday, March 30, 2007

30/03/07

Me acerqué lentamente hasta tu sofá y noté que me mirabas con ojitos de Piolín pidiendo perdón. Me arrodillé sin dejar de mirar fijamente tus enormes ojos azules y me pediste un beso sin abrir tu boca jugosa, calmando mi sed con los labios más comestibles que haya visto en mi vida. Rocé mis labios con los tuyos y te dije un “te quiero” ahogado en un suspiro de amor. Tu cara de Piolín pidiendo perdón cambió ligeramente a un Piolín enamorado que no quiere demostrarlo demasiado. Quizás la cara de enamorada era el reflejo de la mía, pero tu boca se abrió después del beso mágico para contestarme que tu también me querías. Ese instante congelado dentro del reflejo de tus ojos y mi cara enamorada dibujada en la tuya. Era un cuadro realista. Nada de Dalí y sus pinturas surrealistas; ni de Monet y sus cuadros impresionistas de campos de amapolas o lagos artificiales con nenúfares suspendidos en la superficie del agua. Era un cuadro real. Un cuadro pintado con tus ojos y los reflejos que emiten por toda la casa. Y yo tengo la suerte de vivir cerca de esa belleza que me inunda y a veces hasta se traspasa hasta ver en tu cara lo enamorado que estoy de ti. Un momento único dentro de la felicidad que significa escuchar las dos palabras del amor saliendo de tu boca. No necesito nada más para vivir, y quizás tu no necesites más palabras por hoy que salgan de tus ojos porque se rebotan en esta hoja. Lo que escribo (sea más o menos bonito, más o menos inspirado, más o menos transcendental) siempre esta inspirado en ti; en esos ojos enormes azules que me deslumbran, en esas caras tan expresivas que me desnudan y me alteran la sangre...En todo lo que hace que sea feliz, porque hoy estoy más feliz sabiendo que empieza el fin de semana y no dejaré de vivir dentro de un cuadro por la pintora (futura) más importante de la historia. No dejes de pintar mi sonrisa cada mañana, tarde y noche en mi cara. No dejes que la vida me separe de ti. Te quiero.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home