Friday, April 13, 2007

13/04/07

Me da tanto miedo verte tan guapa. Un nuevo corte de pelo, una nueva sonrisa que ilumina la casa; las ganas de enseñar el ombligo y no tener miedo a quitarte la ropa delante de mi. Ese miedo irracional a perder lo que más quieres y no poder hacer nada. Sufriendo tanto por amor se entienden muchas cosas raras que hacen las personas. El amor lo mueve todo y yo me muevo cada vez que tú respiras. Es un suplicio verte caminar por el pasillo con esos pantalones negros que hace dos días se apretaban demasiado a tu piel y que ya se empiezan a caer de tu cuerpo. Desnudarte con la mirada y saber que soy un privilegiado. Solucionas los problemas que tengo y me haces feliz. ¿Qué más puedo pedir? Luego te acercas, me pides un beso y aunque parezca que te rechazo, es solo ese miedo que esta creciendo al verte tan guapa. No consigo imaginarme la vida sin que tu estés a mi lado. Ya no me imagino nada que no sea una porción de pastel (que representa la vida eterna) tomándola a tu lado. Una terraza en un día de sol suave y un vaso de café helado. Una tormenta de nieve y tus manos helados aliviando el escozor de esta culebra que corretea dentro de mi espalda. El amor que no caduca y que se hace mayor, tranquilo, asustadizo. El amor que me divierte y me hace volver un soñador loco que pierde los nervios cuando tu sonrisa esta producida por otro. Luchar. Ese es el verbo que se tiene que meter dentro la culebra que recorre mi espalda. Luchar por seguir al lado de la persona más importante en mi vida. Pase lo que pase. Lucharé toda mi vida por estar a tu lado, porque habrá valido la pena todo el sufrimiento del mundo por estar un segundo más a tu lado.

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