Wednesday, May 30, 2007

30/05/07

Aunque pasen muchos días más sin que me llamen de un nuevo trabajo, sé que nuestra cama será el mejor lugar para recostarme para descansar y sentir sus sábanas frescas nada más meterme dentro. Sé que estarás con el libro número 7 entre las manos adelantándome en ésta carrera intelectual que llevamos desde principios de años y que tanto me gusta. No me importa no poderte alcanzar en esto. Hay tantas cosas en las que no soy capaz de alcanzarte, que una más no es importante para mí. Estaré estirado en la cama y rozaré tus dedos fríos bajo las sábanas para que en ese momento yo pueda cerrar los ojos y no vuelva a pensar en nada. Ni en llamadas que no llegan, ni en pensar que me tengo que levantar dentro de pocas horas para volver al agujero gris que me ahoga. Esos minutos que van desde que me meto en la cama y cierro los ojos para no pensar en nada, solo en sentir el frescor de las sábanas o el frío de tus dedos y relajarme de todo un día de espera y esperanzas que no llegan.
Pero no quiero ser egoísta y no pensar en ti. Sé que otro mes no ha podido ser; pero si ya faltan menos para tener a nuestra pequeña catalana de ojos rasgados a nuestro lado. A pesar de que el resto del mundo se quede embarazado sin problemas, seguro que no será ni la mitad de felices que lo seremos nosotros con nuestros hijos. Porque tendremos más de uno: de Oriente, de tu barriga, de la ilusión, de la alegría. De todos los rincones por los que busquemos llegarán y no nos quitarán estas ganas de demostrar al mundo lo buenos padres que seremos. Y tú la mejor mama. Por eso no voy a pensar en llamadas que no llegan; después de todo hay cosas más importante, y dentro de cada vez menos meses tendremos una tan importante en nuestros brazos que el resto nos parecerá insignificante. Tendremos que estar pendientes de la llamada del consulado chino que nos dirá que ya tenemos adjudicada a nuestra pequeña de ojos rasgados, y luego tendremos que estar pendiente de los llantos de cada noche, de meternos en la cama para saltar de ella a los dos minutos porque nuestra pequeña de ojos rasgados nos reclama. Esas si que serán llamadas importantes y no las que ahora no llegan de cualquier trabajo que no es nada importante en mi vida. La más importante siempre será mi familia: tú, Brus y nuestra pequeña catalana de ojos rasgados.

Saturday, May 26, 2007

26/05/07

Tú en la ducha ahora, desnuda, sin que las gotas de agua tengan la osadía de quedarse más de una milésima de segundo en tu cuerpo, porque llega otra deseosa de rozar tu piel y morir en el desagüe sabiendo que su minúscula vida ha valido la pena ser vivida en ese mínimo instante. Tú en la ducha, con el teléfono vibrando por mi llamada de urgencia y yo sin oírte por los celos de las ondas hertzianas que se entrometen entre nuestras voces desconocidas cuando se encuentran con interferencias. Tú tan lejos y yo tan cerca del desastre en éste agujero gris que me sigue dando el dinero justo para contribuir a nuestra vida familiar que perdurará en el tiempo y en el espacio el resto de la historia. Yo tan cerca de pedir el cambio de trabajo que necesito y sin pensar en la imbécil que fui el otro día, porque te sigo teniendo a ti y el resto es insustancial. Si no me quieren allí ya se arrepentirán. Además yo soy la persona con más suerte del mundo por estar a tu lado y el resto de cosas superficiales no tienen ninguna importancia.
Sigues lejos, y hasta compartimos los mismos dolores. La uña pinchando en los delicados pies que me rozan cada noche para que mi calor se transfiera a tu frío. Esta noche me pasarás el dolor de uña para que este contigo en la bueno y en lo malo, porque desde hace seis años y unas semanas solo me has dado cosas buenas y muy pocas malas. (¿Malas he dicho?). Ninguna mala, mi princesa. Siempre soy yo quien la fastidia para que la pelea dure más de lo necesario. Ni la mínima pelea que hayamos podido tener en éstos años ha sido un 1% mala comparada con la felicidad al 100% que me das. Así que ya sabes, compartiré contigo el dolor uñero para sufrir contigo los mismos dolores, las mismas ilusiones de lo que tenga que ser en un futuro de nueve meses o de un año o del tiempo que sea para tener que partirnos en dos para vigilar y querer a nuestros niños. Porque ya no será solo uno, ni dos, vendrán más de todas las formas posibles para que la gente no pueda hablar de que “si tenía problemas para tener bebés o no”; tendremos los bebes que queramos y cuando queramos porque somos así de chulos y auténticos. Me estoy liando un poco por culpa de la imbécil de la Rata que viene a tocarme las narices cada dos por tres para preguntarme por si esto va así o va asá. Y luego Stenco me dirá que no sirvo…ellos se lo pierden y yo me quedo contigo.

Wednesday, May 23, 2007

23/05/07

¿Qué haría sin ti? Me lo pregunto una y otra vez y no dejan de salir respuestas que siempre me perjudican. Qué haría sin tu amor, sin tu sonrisa los días que los necesito, qué haría sin tus ojos cuando me miran dormidos a las seis y media de la mañana para preguntarme por el tiempo que hace en la calle; o qué haría sin el roce de tus pies fríos en las noches de invierno, o de tu piel en las noches calurosas del verano que vendrán. Qué haría sin la comprensión que me hace estar tan seguro de que aunque de un cambio profesional en mi vida, te tendré a mi lado para que me apoyes; o qué haría sin tus frases aleccionadoras de cómo se tiene que hablar a un jefe de Recursos Humanos cuando me pregunten cuánto dinero quiero cobrar. Qué haría sin tus llamadas a las ocho de la mañana para darme los buenos días, o para recordarme un aniversario más, para contagiarme de la alegría de que has bajado un número en tu peso, o de que estás cansada y necesitas oír mi voz. Es el mejor regalo cuando escucho eso de ti. Saber que me llamas para que te anime, y aunque no lo haga, sé que tu me animarás a mí. Ya sabes que soy un poco egoísta y que pienso demasiado en mi, pero te necesito tanto que no sabría hacer nada. Qué haría sin los movimientos de tus hilos con los bancos para sacar un tanto por ciento mayor en los intereses de nuestro dinero; o en pedirle a la chica de una empresa de trabajo temporal que cuente con “tu marido” para un trabajo futuro. Me llenas de orgullo y alegría saber que estás pensando, aunque solo sea un segundo, en mi. Sé la respuesta de todas estas preguntas de qué haría sin ti. No haría nada, pero mi intención es no moverme de tu lado. Estar siempre junto a ti para que me sigas alegrando la vida, para que me sigas regalando sonrisas, consejos, frases, miradas, caricias, felicidad eterna al lado de la mujer que más he amado y amaré jamás. Te quiero un montón princesa.

Monday, May 21, 2007

21/05/07

Todavía contamos los días 21 con un felicidades de buenos días y la sonrisa en la cara para el resto del mes. Hoy hace 8 años y medio que me diste el beso del siglo. Un beso con sabor a compras de sábado por la tarde y con aromas de cena improvisada en un bar de toda la vida del centro de Mataró donde casi prepararon una cena de urgencia para los dos. Sentados en el interior del bar, tomando una ensalada y quizás un bocadillo (es una pena que ya no recuerde bien lo que cenamos aquella mágica noche), pero si que me acuerdo de lo que vino después. Las calles que al entrar al bar estaban abarrotadas de gentes que empezaban a hacer sus compras navideñas o las rutinarias compras de ropa, zapatos y bolsos de un sábado normal en la ciudad. Después de la cena improvisada, esas calles estaban desiertas. Las persianas bajadas y los comerciantes estirados en el sofá de su casa deseando que el domingo no pasara tan rápido como siempre. Nosotros teníamos toda la noche para terminar de conocernos y mis manos casi estaban sudando de ganas de coger las tuyas. Una copa improvisada en el puerto de la ciudad para terminar pronto nuestra segunda cita en serio. Después del café y los muñecos de fútbol hechos con papel del domingo anterior en Cardedeu, me tocaba a mí llevarte a algún sitio especial. Nada era tan especial como tú, con lo cual la elección era difícil. Pensé que por la hora que era el puerto estaría medio bien, aunque lo que menos me importaba fuese eso. Quería estar yo bien. Estar a tu altura y no defraudarte. A pesar de que todavía no había pasado nada, mis manos seguían sudando de esperanza por coger las tuyas, mis labios empezaban a estar más secos de lo normal y mi cuerpo temblaba por una mezcla de frío externo y calor interno que era incapaz de controlar. Decidimos entrar en el bendito karaoke que selló nuestro primer beso un 21 de noviembre de hace ocho años y medio. Me dijiste que no era buena idea, que me harías daño, que me olvidase de ti. Ni todo el daño que me puedas hacer es suficiente para parar el amor que siento por ti. Ocho años y medio después del mágico beso todavía me froto muchas mañanas los ojos para darme cuenta que no sigo metido en éste sueño del que no quiero despertar. No hace falta que me despiertes, mi sueño es y será siempre perfecto a tu lado.

Friday, May 18, 2007

18/05/07

Hacía tiempo que no me sentía tan guapo como ayer. Esa mirada sin disimulo a la puerta de la fábrica, casi desnudándome, tocando mi cuerpo con esos ojos azules que me vuelven loco y yo sin saber qué cara poner. Me sentía guapo al lado de la belleza mayor del universo, y eso parece imposible, pero me hiciste sentir guapo y te doy las gracias por eso. Por eso y por el apoyo en éstos momentos difíciles en los que he decidido cambiar de trabajo. Sería más normal encontrarse con alguien que si estuviera en tu caso me dijera: “Pero para qué quieres cambiar, si tienes muy buen horario, y además la antigüedad la perderías; y no sabes quién te vas a encontrar en un nuevo sitio…”, eso sería lo que diría alguien normal. Pero tú no eres normal. Eres superior, y por eso me animas y me dices que todo irá muy bien, que seguro que me cogen, que soy el mejor candidato para cualquier oferta a la que me apunte y me lo dices con los ojos más sinceros. No mientes y lo noto. Y también noté tu mirada de mujer orgullosa de tener un marido “guapete”, que hasta dejaste de escribir a tu amigo platónico porque con lo que tienes en casa ya vas bien servida. Ya sé que suena un poco mal, pero me sentí un poco macho italiano que se las lleva a todas de calle. A pesar de que no me encontré con nadie ni que yo busque a nadie mejor que tú, porque no hay en el mundo ninguna mujer que pueda superarte y darme todo lo que tu me das: apoyo, alegrías, vida, sinceridad, amor…Me das tanto que cada segundo tengo miedo a perderlo si no estoy a tu lado. Te quiero siempre.

Wednesday, May 16, 2007

16/05/07

No me importa que te rías de mis escritos delante de mí, ni de que te metas conmigo (en broma) cuando hago algo mal; pero no puedo soportar el que te vayas a la cama enfadada conmigo. Cada vez que te enfadas conmigo intento que las cosas no vayan a peor, y si ayer te dije que no hacía falta que te pusieras así era para que no te enfadaras conmigo por algo que yo no había hecho. Ya sé que la Bruja Piruja es una ... y una.... y muchos más puntos suspensivos que llenarían toda la hoja de hoy, pero si te dije que pusiéramos la maldita etiqueta en el buzón y así cerrábamos el pico de tu “tía” era para no tener que volverle a escuchar diciendo “que si el cartero me ha dicho...o que si el vecino me ha dicho”, o la imbecilidad que toque. Le quedan un par de telediarios como mucho y pronto no se aguantará ni los pedos y tendrán que venir a cuidarla sus hijos, o se la tendrán que llevar a una residencia o a la casa de uno de sus hijos para aguantarla hasta que se vaya para siempre y nos deje tranquilos. No vale la pena ponerse de mala leche por alguien así. Le dices que sí y ya esta. Acuérdate de cuando la vecina (Raquel, la francesa), nos trajo aquel folleto para asegurar el bloque o qué sé yo. Pues le dijimos que “sí, muy bien” y allí se quedó el folleto, perdido entre los papeles. Que si un día te dice que tenemos que contratar a alguien para la limpieza de la escalera, que ella ya esta muy mayor y no ve la mierda que pisan sus pies cuando se levanta de la cama, pues vale, le dices que “sí, muy bien, ya lo hablará con Sam, vale; venga adiós”, y punto. Que no te moleste más la Bruja Piruja de los santos Cooojooones, porque un día de éstos voy a tener que pararle los pies de verdad y decirle que se vaya a la mismísima punta principal de la santa mierda a que se revuelque con sus problemas psiquiátricos y nos deje en paz, pero espero no llegar a eso, y si tenemos que poner el papelito con nuestro nombre (los dos juntitos) en el buzón de casa, pues lo ponemos y ya no tendrá nada más que decir para tocarnos, otra vez, los santos cojones. En fin, que yo no quería hablar de tu tíita, yo solo quería pedirte perdón por no ser a veces el hombre que te mereces y para decirte, como cada día para el resto de mi vida, lo mucho que te quiero.

Monday, May 14, 2007

14/05/07

Me suda la espalda, los mocos salen verdes, en tropa masificada y tengo la cabeza como si llevase dos semanas siendo el camarero de una discoteca de Ibiza. No creo que esté en mi mejor momento para enfrentarme a mi primera entrevista de trabajo en serio. Las otras habían sido aproximaciones que me sirven de entrenamiento, pero las buenas empiezan ahora. Y qué mejor manera de tranquilizarme y no pensar en mocos, sudores o preguntas que me vuelvan loco que escribirte. Un poco. Quizás solo para que durante unos pocos minutos (los que tardes en leerte esto) no estés leyendo tu libro número seis y empieces a coger ventaja en nuestra lucha titánica de lectura de libros. Sea por una cosa o por otra, necesito escribirte. Necesito saber que vas a leer algo mío cada día. A veces es difícil encontrar un tema del que hablarte, pero una vez que encuentro la primera frase ya no hay quien me pare. Es como hablar contigo, pero sin disfrutar de tu mirada. Una pena. Ahora me han dejado de sudar la espalda y los mocos parecen que se han relajado. Esto de pensar en ti funciona. Una vez que llegue a la entrevista y tenga delante de mí al tipo (o tipa) que me empiece a preguntar por mi vida laboral, por el motivo por el cual quiero cambiar de trabajo o por lo mejor que haya echo en mi vida, siempre pensaré en ti. Quiero cambiar para ser mejor marido, para que estés orgullosa de mí, y lo que tengo claro que respondería si me dicen “Cuál ha sido la situación o cosa de la cual está más orgulloso”, sin dudarlo le responderé que haberme casado contigo. Que aunque cambie mil veces de trabajo, jamás te cambiaré por nada en el mundo. Porque tú lo eres todo para mí. Te quiero.

Friday, May 11, 2007

11/05/07

Los nervios empiezan a subirme por el pelo. El poco que me queda y que verán los antiguos compañeros de instituto. Se quedarán pensando lo mucho que he empeorado con los años, aunque haya mantenido mi peso y la cara sea la misma de entonces, pero mi pelo se fue suicidando desde hace tiempo y ahora el poco que me queda tiene lo suficiente para taparme un poco la coronilla y poco más. Pero bueno, eso no es lo que me importa y quiero decirte. Lo que me tiene nervioso es el salto al vacío que quiero dar al cambiar de trabajo. Sé que tengo el mejor apoyo en ti, y que si me equivocase podría confiar en ti y que me ayudarías a superarlo. Tener algo seguro como tengo yo ahora en éste agujero gris que me ahoga y salir a la calle a encontrarme con nuevos jefes, nuevas responsabilidades y hasta con nuevos oficios. Dejar de ser un técnico químico para ayudar a un cocinero a dar de comer a un montón de gente con sus peculiaridades y sus puntos de idiotez: “Que si el arroz está pasado, o que si el pescado huele mal…”, nuevos retos que me dan miedo, pero que sé que sentiré el apoyo de ti. Como cuando iba enseñando cada vez más mi calva y tú me decías que te gustaba. Ahora hasta me siento más a gusto siendo medio calvo, que tener que vigilar por donde sopla el viento para que mi peinado no descubra la falsa de mis entradas. Me imagino que pensarás que si me preocupo tanto por mi aspecto para la cena de esta noche será por algo, pero solo es porque a todos nos gusta ser los más guapos, los más simpáticos, los que han mejorado con el paso del tiempo, y yo no sé si lo he hecho. Lo que tengo claro es que he mejorado mi vida. Antes de conocerte era una vida monótona y gris; las mismas caras y los mismos gestos de estos compañeros con los que salía para hacer la misma mierda de siempre. Ahora, a pesar de que no salimos todo lo que te mereces, mi vida es mucho mejor. Tengo estabilidad, amor, serenidad, apoyo, risas, aventuras, viajes, relax, nervios…mezcla de todos los sentimientos que necesita una persona para vivir, y que solo tú sabes dármelos. Así que quizás ahora, mientras lees esto, yo este cenando con este grupo de antiguos compañeros que no me aportaban nada y que solo por esta noche me van a robar de estar a tu lado. Aunque volveré para dormir contigo, esta noche y todas las noches del resto de mi vida.

Thursday, May 10, 2007

10/05/07

Unos mocos verdes después de haber salido de mi nariz todavía sigo resfriado. Me cuesta concentrarme en el trabajo o en los pensamientos que debería, pero ahora mi cabeza es un botijo lleno de agua viscosa por la que navegan mis pobres neuronas sin saber qué dos frases seguidas se deben conectar para dejar escrito algo decente para ti. Quizás sea el día de Brus, que hoy cumple seis años.
Me acuerdo del día en que nos encontramos a Rafa y Olga paseando por Venecia. Ya habíamos regresado del crucero y todavía nos quedan un par de días de amor en la ciudad más bonita que he visto en mi vida. La plaza de San Marcos y las palomas revoloteando sobre un escenario de película. Te cogía la mano con los anillos de recién casados chocando entre si; un trozo de pizza muy cara en los aledaños de la plaza servía para comer al mediodía y pasar hasta la noche para ir a un restaurante que estuviera mejor...Me desvío del encuentro con los gaditanos. Nos hicimos amigos de ellos y nos ofrecieron un perro que acababa de nacer en Cádiz. Un fox-terrier como el de Tintín para nosotros. Teníamos que ir a su casa dentro de un par de meses y llevárnoslo con nosotros en el avión. Les dijimos que nos lo pensaríamos y un par de semanas antes de julio nos llamaron para que fuésemos a recogerlo. Ya teníamos los billetes para los tres. Un desconocido peludo que entraría en casa y se haría dueño de cada rincón de ella. Lo escogiste tú. Fue el más lento de los hermanos, el más atontado, el que se fue directamente a tus piernas en busca de una caricia. Lo señalaste con el dedo y no dudaste un segundo: “Es éste”. Sin dudarlo. Nos lo trajimos en el avión dentro de su jaula de marca, siendo el espectáculo de todos los pasajeros. Pocos perros tendrán en su vida el privilegio de haber viajado en avión como nuestro Brus. Se habituó enseguida a la casa y la hizo suya. Mordió las paredes y los bordes de algunos muebles, incluso le hicimos responsable de haberse comido mi anillo de bodas, pero no fue así. Fue como nuestro primer niño sabiendo que no aprendería a hablar nunca, pero que se haría querer como nadie. Nunca imaginé que se pudiera querer tanto a un animal, a un perro, a nuestro Brus. Seis años después y aunque pienses que le quiero más a él que a ti, todavía te tengo que dar las gracias por haber sabido elegir a nuestro perro entre sus hermanos. Elegiste el que nos tocaba porque no podía ser otro. Nuestro Brus genial cumple hoy seis años y por mucho que le acaricie más a él que a ti, tú siempre serás la primera, y Brus el primer perro de mi vida. El mejor.

Wednesday, May 09, 2007

09/05/07

Lo bueno nunca llega a la primera. El primer amor marca, pero no será el definitivo. El primer trabajo puede llenarte un tiempo, pero terminará por cansarte y lo querrás dejar alguna vez. La primera tortilla de patatas se quemará o se quedará cruda, pero las siguientes serán las más sabrosas que jamás comeré. El primer hijo es el deseado, pero también son los hijos más solitarios, huraños y más independientes; el hijo auténtico es el segundo (como tú). Solo el primer matrimonio es el que vale para siempre y tienen que quedarse así por los siglos de los siglos. Solo tenemos que mirar a nuestros respectivos padres, que a pesar de lo bueno y lo malo, después de tantos años todavía siguen juntos. (No voy a tirarme piedras a mi propio tejado ¿no?, diciendo que el primer matrimonio no es el bueno). Y en esos pensamientos estoy esta mañana. La primera entrevista para encontrar un nuevo trabajo no fue la que yo esperaba, con lo cual, deseo que esta segunda sea (igual que con los hijos) la definitiva y la buena.
Aunque también habrán primeras cosas que sean buenas en la vida. Nuestra pequeña catalana de ojos rasgados será nuestra primera hija y será lo mejor del mundo. Nuestro Brus ha sido nuestro primer perro y aunque vengan otros después él siempre será el número 1. Nuestra pequeña de ojos rasgados luego tendrá más hermanitos que serán igual de queridos, aunque en nuestro corazón siempre será la primera, la más deseada, y haremos lo posible para que no sea solitaria o independiente, como soy yo al ser el primero; y será la mejor hija y la mejor hermana de los que vengan después; y les enseñará a jugar con los muñecos o les enseñará cómo hacer una ensalada tan buena como hace la mama o el papa, o a pintar una camiseta con dibujos de Disney como hace la mama...
Dentro de poco me iré a casa para darte el segundo beso del día antes de la segunda entrevista de trabajo para encontrar el segundo trabajo de mi vida. Todo es una sucesión de puestos y números. El segundo beso, el de la suerte que me desearás para mi segundo trabajo. Mi primera y única esposa; la mujer de mi vida. La primera. La única. Siempre la número uno.

Tuesday, May 08, 2007

08/05/07

Al final tendré que ser yo quien te escriba cada día y te haga sonreír. Lo noté anoche, cuando me dijiste desde el fondo de tus enormes ojos azules que te había gustado mucho el escrito de nuestro aniversario de 6 años casados. Ayer tenía un punto más de enamoramiento hacia ti que cualquier otro día. Lo noté cuando te vi llegar con el coche. Yo hacía rato que te esperaba en el balcón, disimulando con el periódico en las manos, pero sin dejar de mirar hacia la calle desde donde vendrías. Tenía muchas ganas de verte, de abrazarte, de besarte. Suerte que no tardaste mucho y enseguida pudiste aparcar junto a nuestro otro coche. Brus temblaba, pero no sé si temblaba más que yo. Los dos estábamos deseosos de verte, de hacerte gracias y hacerte reír para que nos acompañaras al paseo de la tarde. No me hizo falta insistir para que te apuntaras a pasear con nosotros. Quizás Brus era quien tenía menos ganas de pasear y era por él por quien teníamos que salir. Mi camiseta verde llamativa se quedó apagada al tenerte a mi lado. Las supuestas miradas de cualquiera que se cruzase con nosotros iban siempre dirigidas hacia ti. Bueno, solo una madre con su hijo que se cruzó con nosotros dijo algo así como: “Mira éste es el perrito que le gusta a tu padre”, o algo por el estilo. El resto de personas con las que nos cruzábamos se quedaban con los ojos clavados en ti. Un paseo especial que me llenó de energía. El sol nos picaba en la cara, pero no importaba. Tu sola presencia era la sombra que necesitaba para seguir caminando (y no lo digo porque ocupases mucho espacio, eh); tu presencia en un paseo con nuestro Brus, por el barrio, tomando el sol, cogiéndote de la mano y hablando de nuestro futuro. Un paseo diferente que tengo ganas de volver a repetir cada día del resto de mi vida.

Saturday, May 05, 2007

05/05/07

Seis años. Un mundo entero en nuestras manos y muchos recuerdos que me vienen a la cabeza. Las lluvias de los días anteriores a la boda; la inflamación de mi cara aquella tarde en casa de tus padres cuando me tomé un vaso de zumo de melocotón y se me empezó a inflar una parte de la cara; ¿te acuerdas que tuvimos que ir a urgencias y todo?; el médico diciéndome qué sé yo sobre los nervios y una especie de obstrucción en donde se genera la saliva. Eso era lo que me faltaba, quedarme sin saliva para no quedarme sin voz al verte entrar por la iglesia. La iglesia. Ahora la veo cada día cuando paseo a nuestro hijo peludo y a veces me acuerdo de la espera en la puerta. Un montón de gente que no conocía y que me saludaba, o quizás si que la conocía, pero yo no quería ver a nadie más que a ti. Verte entrar por la puerta de la iglesia como te vi y hacer que se me saltaran las lágrimas al verte tan guapa. La Más Guapa. No existen adjetivos para realzar tu belleza de aquel día. Eras la luz que hizo que las lluvias que prometían los meteorólogos para ese día se pasaran a la tarde y fastidiara las bodas de los que prefieren ir de marcha y cenar, y que dejase la mañana con el cielo limpio para intentar luchar contra la belleza de tus ojos azules. Perdió otra vez el cielo. Cada día pierde esa batalla contigo, por eso se enfada y llueve cuando yo salgo a pasear al Brus, porque te tiene tan envidia y rabia contenida que intenta hacerme a mí la puñeta con la lluvia oportuna cada vez que salgo, pero no nos vencerá. El cielo tiene perdida esa batalla contra ti. Más recuerdos imborrables de este sábado de hace seis años: los nervios de mis padres, las caras sin rostro de la gente, la comida que estaba deliciosa y no pudimos saborear; los ramos de flores que teníamos que entregar a las parejas que se iban a casar en el futuro; las flores a nuestras madres; los abrazos, más lágrimas que ningún otro día de mi vida. Más felicidad imposible. Luego llovió para intentar fastidiarnos. Otros dijeron que nuestros pasos de baile no eran demasiado profesionales, pero nos daba igual, ya estaba casado con la mujer que amo. Con la única que me llevará en mi vida al altar de una iglesia y le ponga un anillo en el dedo anular de su mano izquierda. La única que me hace feliz. La única que deseo que este a mi lado el resto de mi vida. Mi esposa, mi cómplice, mi sonrisa, mis ojos azules, mis caricias bajo las sábanas, mis manos frías calentándose en mi barriga…Mi musa, mi todo. Tú. Mi amor. Te quiero.

Friday, May 04, 2007

04/05/07

Esa pose de diablillo que esta a punto de escaparse de la mano de su madre, que la sujeta para la fotografía diciéndole: “Espera un momento, Gemma, que nos hacen la foto y ya te puedes ir a jugar con tus amigas”, y el pelo liso y tan rubio que parece pintado con rayos de sol. Sueltas la mano de tu madre y sales como un terremoto a seguir los juegos en la calle sin coches del barrio. En otra fotografía, cuando todavía eras demasiado pequeña, te aguantas las lágrimas subida en un mueble marrón, pensando en tu cabecita de niña pequeña, que para qué demonios tienen que hacerte tantas fotos, que se contenten con verte, que estarás toda la vida así. Pero creces y juegas; siempre juegas. Ahora en la playa, estirada en la arena, sobre una toalla de la época que es el último grito en moda de toallas playeras, pero que ahora nos harían sonreír de lo mucho que han cambiado los gustos en ropa. Estas nerviosa por volver al agua; tu hermano mayor te espera con una pala y un cubo, en la orilla del mar, que hoy tiene la temperatura ideal para estarse todo el día metido dentro. Pero acabas de comer y toca hacer la digestión: “Tienen que pasar dos horas antes de que te puedas volver a meter en el agua, cariño”, te dice tu madre, que quiere aprovechar esas horas para hacerte alguna fotografía en bikini, haciendo top less para que los niños de tu edad se empiecen a frotar los ojos de lo que les espera ver en el futuro. Estiras la pierna y juegas con tu madre, que aguanta como puede tus energías y mira el reloj con ganas de que pasen las dos horas y puedas volver al agua a desfogarte. La fotografía no se verá hasta que se termine el carrete, pero es una de las mejores fotografías de tu infancia. No es tan moderno como ahora, que casi a la misma vez que haces la fotografía ya ves el resultado. El encanto de las cosas del pasado. Viajas en el tiempo y sigues manteniendo esos ojos enormes de sorpresa delante de una botella de fanta de naranja de hace mucho tiempo. Una comida familiar y los mofletes enrojecidos por el sol de la playa de esas vacaciones que no quieres que se acaben nunca. Sigues creciendo y vienen los novios, los futuros maridos que se quedan en el camino y los viajes por Catalunya para conocer cada rincón bonito que valga la pena fotografiar. Un paisaje espectacular detrás de un primer plano de tu cara. Los pómulos marcados, los ojos más azules que nunca, más grandes si es posible, la nariz que me parece la más perfecta del mundo; tus labios a punto de ser besados por mi. Ahora que las fotografías estarán dentro de la pantalla de un ordenador, dejaré más de una vez mis labios marcados en la pantalla con la forma de los tuyos.

Thursday, May 03, 2007

03/05/07

Hay días que deberían borrarse del calendario. Amanece lloviendo y solo te apetece quedarte en la cama, sintiendo el calor de tus pies y el aroma de tus cabellos despeinados. Pero no. Tienes que volver a salir de la cama, vestirte, mirarte en el espejo y ver la misma cara de siempre…Quizás estaría bien tener cada día una cara distinta. Despertarte un día guapo; otro día más feo, pero con encanto; y algún día ser feo o realmente asqueroso. Hoy era uno de esos días en los que me sentía feo o más feo de lo que ya soy. No tenía ganas de salir de la cama, ni de sacar a pasear al Brus, ni tener que verle la cara a las imbéciles del trabajo, ni siquiera me apetecía comer en casa de mis padres para tener que escuchar el parte de averías de cada uno de los miembros de mi familia. Pero no he tenido más remedio que salir. Y nada más hacerlo, me he topado con el primer contratiempo: el sistema de riego por aspersión del parque se ha disparado justo en el momento en que el Brus y yo pasábamos por su lado, con el consiguiente chapuzón a las seis y cinco de la madrugada; con el frío casi invernal que todavía hace a esas horas. Brus se ha girado hacia mí y me ha mirado como diciendo: “Pero tío, no ves que por aquí sale el agua”. Ni le he contestado. Hemos dado media vuelta y hemos seguido el camino. Luego, ya en casa, el ruido de la cafetera, los pasos por el pasillo y los pedos del Brus en mi cara. El pobre tiene mal el estómago por culpa de las comilonas que se mete cada día, y la manera de expulsar algo de su cuerpo es así. Más tarde, ya en el laboratorio, toda la mañana con animales antipáticos que no quieren colaborar, ver las caras de las imbéciles y tener que ir a comer a casa de mis padres para ver La Ruleta de la Fortuna y comprobar que mi padre es peor que un niño pequeño. El coche sin gasolina, la carretera mojada y una cola interminable de coches por culpa de un accidente, que por suerte, en donde yo no estaba metido… Uno de esos días para olvidar y borrar del calendario. Son las tres y media de la tarde y te echo de menos. Tengo ganas de meterme en la cama a tu lado y esperar que llegue el viernes sintiendo la suavidad y el calor de tu cuerpo y oliendo el aroma desenredado de tu pelo. Y cruzando los dedos para que Brus no tenga otra noche la barriga suelta.

Wednesday, May 02, 2007

02/05/07

Desde ayer nuestros amigos los chinos han empezado a endurecer las condiciones para los padres que quieran adoptar a sus bebes abandonados. Ya no solo tienes que ser una pareja con ganas de ser padres; desde ahora tienes que ser una pareja heterosexual casada desde hace más de cinco años, con unos ingresos mínimos que superen los 7000 euros al año para mantener al niño/a que quieras adoptar, no ser mariquita o lesbiana (incluso jurando que no lo eres), no tener más de 50 años y tener un nivel de educación elevado. Por suerte nosotros no tenemos ninguna de esas trabas, y además, nuestra solicitud para tener a nuestra pequeña catalana de ojos rasgados ya lleva unos meses en las oficinas de algún departamento perdido de adopciones en Pekín. Pronto recibiremos la invitación para poder viajar hasta el lejano Oriente y podremos abrazar a ese monstruito que hará que nuestra vida cambie por completo. Nos llenará tanto que no tendremos que recurrir a la comida, al café, a salir a correr por las calles mojadas, o tener que planchar para que no dejemos de hacer cosas. Cuando la enana no quiera comer, querrá jugar; y cuando ya esté cansada de jugar con sus miles de juguetes se encaprichará de alguno de los juguetes mordisqueados por Brus y le tendremos que explicar que esos juguetes son suyos. Pero también se cansará de los juguetes mordidos por el Brus, y se cansará de estar en casa, y la tendremos que llevar de paseo para que todo el mundo vea a la catalana de ojos rasgados más guapa del mundo y hacernos sentir a nosotros como los padres más orgullosos. Así que los chinos ya pueden poner todas las trabas y problemas que quieran para adoptar a sus bebes, que nuestra catalana de ojos rasgados ya está mostrando su carácter en el orfanato en el que nos está esperando con esa sonrisa de niña mala que nos va a conquistar y va a hacer de nosotros unos padres ajetreados y encantados de la vida.