18/05/07
Hacía tiempo que no me sentía tan guapo como ayer. Esa mirada sin disimulo a la puerta de la fábrica, casi desnudándome, tocando mi cuerpo con esos ojos azules que me vuelven loco y yo sin saber qué cara poner. Me sentía guapo al lado de la belleza mayor del universo, y eso parece imposible, pero me hiciste sentir guapo y te doy las gracias por eso. Por eso y por el apoyo en éstos momentos difíciles en los que he decidido cambiar de trabajo. Sería más normal encontrarse con alguien que si estuviera en tu caso me dijera: “Pero para qué quieres cambiar, si tienes muy buen horario, y además la antigüedad la perderías; y no sabes quién te vas a encontrar en un nuevo sitio…”, eso sería lo que diría alguien normal. Pero tú no eres normal. Eres superior, y por eso me animas y me dices que todo irá muy bien, que seguro que me cogen, que soy el mejor candidato para cualquier oferta a la que me apunte y me lo dices con los ojos más sinceros. No mientes y lo noto. Y también noté tu mirada de mujer orgullosa de tener un marido “guapete”, que hasta dejaste de escribir a tu amigo platónico porque con lo que tienes en casa ya vas bien servida. Ya sé que suena un poco mal, pero me sentí un poco macho italiano que se las lleva a todas de calle. A pesar de que no me encontré con nadie ni que yo busque a nadie mejor que tú, porque no hay en el mundo ninguna mujer que pueda superarte y darme todo lo que tu me das: apoyo, alegrías, vida, sinceridad, amor…Me das tanto que cada segundo tengo miedo a perderlo si no estoy a tu lado. Te quiero siempre.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home