Tuesday, May 08, 2007

08/05/07

Al final tendré que ser yo quien te escriba cada día y te haga sonreír. Lo noté anoche, cuando me dijiste desde el fondo de tus enormes ojos azules que te había gustado mucho el escrito de nuestro aniversario de 6 años casados. Ayer tenía un punto más de enamoramiento hacia ti que cualquier otro día. Lo noté cuando te vi llegar con el coche. Yo hacía rato que te esperaba en el balcón, disimulando con el periódico en las manos, pero sin dejar de mirar hacia la calle desde donde vendrías. Tenía muchas ganas de verte, de abrazarte, de besarte. Suerte que no tardaste mucho y enseguida pudiste aparcar junto a nuestro otro coche. Brus temblaba, pero no sé si temblaba más que yo. Los dos estábamos deseosos de verte, de hacerte gracias y hacerte reír para que nos acompañaras al paseo de la tarde. No me hizo falta insistir para que te apuntaras a pasear con nosotros. Quizás Brus era quien tenía menos ganas de pasear y era por él por quien teníamos que salir. Mi camiseta verde llamativa se quedó apagada al tenerte a mi lado. Las supuestas miradas de cualquiera que se cruzase con nosotros iban siempre dirigidas hacia ti. Bueno, solo una madre con su hijo que se cruzó con nosotros dijo algo así como: “Mira éste es el perrito que le gusta a tu padre”, o algo por el estilo. El resto de personas con las que nos cruzábamos se quedaban con los ojos clavados en ti. Un paseo especial que me llenó de energía. El sol nos picaba en la cara, pero no importaba. Tu sola presencia era la sombra que necesitaba para seguir caminando (y no lo digo porque ocupases mucho espacio, eh); tu presencia en un paseo con nuestro Brus, por el barrio, tomando el sol, cogiéndote de la mano y hablando de nuestro futuro. Un paseo diferente que tengo ganas de volver a repetir cada día del resto de mi vida.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home