Wednesday, May 09, 2007

09/05/07

Lo bueno nunca llega a la primera. El primer amor marca, pero no será el definitivo. El primer trabajo puede llenarte un tiempo, pero terminará por cansarte y lo querrás dejar alguna vez. La primera tortilla de patatas se quemará o se quedará cruda, pero las siguientes serán las más sabrosas que jamás comeré. El primer hijo es el deseado, pero también son los hijos más solitarios, huraños y más independientes; el hijo auténtico es el segundo (como tú). Solo el primer matrimonio es el que vale para siempre y tienen que quedarse así por los siglos de los siglos. Solo tenemos que mirar a nuestros respectivos padres, que a pesar de lo bueno y lo malo, después de tantos años todavía siguen juntos. (No voy a tirarme piedras a mi propio tejado ¿no?, diciendo que el primer matrimonio no es el bueno). Y en esos pensamientos estoy esta mañana. La primera entrevista para encontrar un nuevo trabajo no fue la que yo esperaba, con lo cual, deseo que esta segunda sea (igual que con los hijos) la definitiva y la buena.
Aunque también habrán primeras cosas que sean buenas en la vida. Nuestra pequeña catalana de ojos rasgados será nuestra primera hija y será lo mejor del mundo. Nuestro Brus ha sido nuestro primer perro y aunque vengan otros después él siempre será el número 1. Nuestra pequeña de ojos rasgados luego tendrá más hermanitos que serán igual de queridos, aunque en nuestro corazón siempre será la primera, la más deseada, y haremos lo posible para que no sea solitaria o independiente, como soy yo al ser el primero; y será la mejor hija y la mejor hermana de los que vengan después; y les enseñará a jugar con los muñecos o les enseñará cómo hacer una ensalada tan buena como hace la mama o el papa, o a pintar una camiseta con dibujos de Disney como hace la mama...
Dentro de poco me iré a casa para darte el segundo beso del día antes de la segunda entrevista de trabajo para encontrar el segundo trabajo de mi vida. Todo es una sucesión de puestos y números. El segundo beso, el de la suerte que me desearás para mi segundo trabajo. Mi primera y única esposa; la mujer de mi vida. La primera. La única. Siempre la número uno.

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