26/05/07
Tú en la ducha ahora, desnuda, sin que las gotas de agua tengan la osadía de quedarse más de una milésima de segundo en tu cuerpo, porque llega otra deseosa de rozar tu piel y morir en el desagüe sabiendo que su minúscula vida ha valido la pena ser vivida en ese mínimo instante. Tú en la ducha, con el teléfono vibrando por mi llamada de urgencia y yo sin oírte por los celos de las ondas hertzianas que se entrometen entre nuestras voces desconocidas cuando se encuentran con interferencias. Tú tan lejos y yo tan cerca del desastre en éste agujero gris que me sigue dando el dinero justo para contribuir a nuestra vida familiar que perdurará en el tiempo y en el espacio el resto de la historia. Yo tan cerca de pedir el cambio de trabajo que necesito y sin pensar en la imbécil que fui el otro día, porque te sigo teniendo a ti y el resto es insustancial. Si no me quieren allí ya se arrepentirán. Además yo soy la persona con más suerte del mundo por estar a tu lado y el resto de cosas superficiales no tienen ninguna importancia.
Sigues lejos, y hasta compartimos los mismos dolores. La uña pinchando en los delicados pies que me rozan cada noche para que mi calor se transfiera a tu frío. Esta noche me pasarás el dolor de uña para que este contigo en la bueno y en lo malo, porque desde hace seis años y unas semanas solo me has dado cosas buenas y muy pocas malas. (¿Malas he dicho?). Ninguna mala, mi princesa. Siempre soy yo quien la fastidia para que la pelea dure más de lo necesario. Ni la mínima pelea que hayamos podido tener en éstos años ha sido un 1% mala comparada con la felicidad al 100% que me das. Así que ya sabes, compartiré contigo el dolor uñero para sufrir contigo los mismos dolores, las mismas ilusiones de lo que tenga que ser en un futuro de nueve meses o de un año o del tiempo que sea para tener que partirnos en dos para vigilar y querer a nuestros niños. Porque ya no será solo uno, ni dos, vendrán más de todas las formas posibles para que la gente no pueda hablar de que “si tenía problemas para tener bebés o no”; tendremos los bebes que queramos y cuando queramos porque somos así de chulos y auténticos. Me estoy liando un poco por culpa de la imbécil de la Rata que viene a tocarme las narices cada dos por tres para preguntarme por si esto va así o va asá. Y luego Stenco me dirá que no sirvo…ellos se lo pierden y yo me quedo contigo.

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