30/05/07
Aunque pasen muchos días más sin que me llamen de un nuevo trabajo, sé que nuestra cama será el mejor lugar para recostarme para descansar y sentir sus sábanas frescas nada más meterme dentro. Sé que estarás con el libro número 7 entre las manos adelantándome en ésta carrera intelectual que llevamos desde principios de años y que tanto me gusta. No me importa no poderte alcanzar en esto. Hay tantas cosas en las que no soy capaz de alcanzarte, que una más no es importante para mí. Estaré estirado en la cama y rozaré tus dedos fríos bajo las sábanas para que en ese momento yo pueda cerrar los ojos y no vuelva a pensar en nada. Ni en llamadas que no llegan, ni en pensar que me tengo que levantar dentro de pocas horas para volver al agujero gris que me ahoga. Esos minutos que van desde que me meto en la cama y cierro los ojos para no pensar en nada, solo en sentir el frescor de las sábanas o el frío de tus dedos y relajarme de todo un día de espera y esperanzas que no llegan.
Pero no quiero ser egoísta y no pensar en ti. Sé que otro mes no ha podido ser; pero si ya faltan menos para tener a nuestra pequeña catalana de ojos rasgados a nuestro lado. A pesar de que el resto del mundo se quede embarazado sin problemas, seguro que no será ni la mitad de felices que lo seremos nosotros con nuestros hijos. Porque tendremos más de uno: de Oriente, de tu barriga, de la ilusión, de la alegría. De todos los rincones por los que busquemos llegarán y no nos quitarán estas ganas de demostrar al mundo lo buenos padres que seremos. Y tú la mejor mama. Por eso no voy a pensar en llamadas que no llegan; después de todo hay cosas más importante, y dentro de cada vez menos meses tendremos una tan importante en nuestros brazos que el resto nos parecerá insignificante. Tendremos que estar pendientes de la llamada del consulado chino que nos dirá que ya tenemos adjudicada a nuestra pequeña de ojos rasgados, y luego tendremos que estar pendiente de los llantos de cada noche, de meternos en la cama para saltar de ella a los dos minutos porque nuestra pequeña de ojos rasgados nos reclama. Esas si que serán llamadas importantes y no las que ahora no llegan de cualquier trabajo que no es nada importante en mi vida. La más importante siempre será mi familia: tú, Brus y nuestra pequeña catalana de ojos rasgados.

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