Friday, June 29, 2007

29/06/07

Dormir acariciando tu espalda oliendo el aroma limpio de tu pelo. Otra vez el sueño me vence y mi cabeza ve la matricula de nuestro coche aparcado en el parking del gimnasio. Una vuelta entera alrededor de la hilera infinita de coches de marca aparcados y yo pensando en dejar el nuestro al lado de casa. Pero me fijo en las letras de un coche familiar gris que me suena y son las que bautizamos como Brus Loco (BRL). No sé si te acuerdas, pero cuando nos compramos el coche, las letras de las matrículas nuevas iban ya por la BR, y dijimos que estaría bien que la tercera letra fuera una S. “Así tendremos el nombre de nuestro perro en la matricula del coche”, dijimos, pero llegamos antes de que la “ese” fuera la tercera letra y nos quedamos con la L, de loco, listo, lindo.
Vuelvo a tu pelo y tu espalda. Mi cabeza ya no piensa en matrículas, ni en coches, ni en las páginas de ventaja que me llevan en nuestra carrera literaria. La cabeza se coloca en la punta de los dedos y disfruta hasta de las imperfecciones de tu piel suave; granos que quieren quedarse en el cuerpo del deseo y que desaparecerán con un peñizco suave de mis dedos sobre tu piel. Me dormí empapado de la piel impregnando la punta de mis dedos y con el aroma de tu pelo que lo envolvía todo. Y me he despertado con el sabor amargo de mis babas sobre mi almohada. Suerte que te tengo cerca y puedo volver a acariciar tu espalda sin que te des cuenta y me preguntes qué tiempo hace fuera, en el mundo real que nos espera para pasar un viernes de trabajo con la vista puesta hacia nuestras vacaciones en cualquier parte del mundo. Ya sea en una casa a dos metros de la nuestra o dando la vuelta al mundo miles de veces. No hay nadie que no seas tu con quien quiera ir de vacaciones éste y todos los veranos de mi vida. Nadie me hará tan feliz, me dará sorpresas como la de ayer, me hará sentirme tan orgulloso de estar casado con la mejor mujer de la historia. Sigo siendo un privilegiado. Contigo lo tengo todo y no necesito nada más, por eso quizás no quiera irme a ningún sitio especial. Lo especial esta contigo. Donde tú estés será el destino ideal para éstas vacaciones.

Thursday, June 21, 2007

21/06/07

Es una pena que todos los hombres seamos unos egoístas. Ya podéis cambiar de marido, de novio o de amante, que al final siempre saldrá ese ramalazo de egoísmo que nos sale para hacer lo que nos gusta, dejando a un lado a nuestra pareja. Ya sé que al principio todo se vuelca en la pareja y el resto del mundo, de tu mundo, ya ni existe. Pero más pronto o más tarde, acabamos mostrando nuestra cara. Yo tengo mis carreras, mi natación o mis horas en el gimnasio, y otros tendrán otras cosas. Si te fueses con el amor platónico de tu vida, acabarías en casa sabiendo que él se ha ido con los amigos a un circuito de motos para ver una carrera y como a ti no te apetece ir, pues te quedas en casa, haciendo las tareas; y no te importaría al principio, pero luego te quemarías igual. O imagínate: como también le gusta hacer deporte, o ir en patines, pues también quedaría con algún amigo para darse un paseo por Barcelona en patines, o tendría una reunión importante con un cliente y llegaría muy tarde a casa... Yo que sé. Y si no fuera con tu amor platónico y fuese con otro que le gustase irse a tomar unas cervecillas después del trabajo, acabarías cansada de tener que oler el humo de fritos y tabaco que impregnaría su camisa cada día. O si le gustase un poco más de la cuenta empinar el codo y llegase un poco borrachín y fuese haciendo el pena por el barrio sin poder meter la llave en la cerradura de la puerta de abajo y tuviese que abrirle la puerta tu tía cada día diciéndole, “ay, con lo bueno que era el Sam...”. Un suplicio y una larga lista de hombres egoístas que te terminarían fastidiando la vida como lo puedo hacer yo, pero a mí ya me conoces y mis vicios y egoísmo no es tan perjudicial. Además, sé tirar la basura en sus cubos, pasear al Brus y recoger sus cacas, y hasta cambio el papel del water y ponerlo por su sitio, o preparar macarrones a la carbonara y a la boloñesa, o espaguetis con gambas que no están el todo mal. Soy un hombre egoísta que te quiere cada día más y que cuidará de ti el resto de mi vida. Con egoísmo: sola para mí.

Monday, June 18, 2007

18/06/07

Ya me has vuelto a ver como un energúmeno chillón que va de hombre porque gana su equipo de fútbol. Y tienes razón para enfadarte, porque muchas veces te digo que no me gusta el fútbol, que no quiero verlo por la televisión, y todas esas veces son verdad, pero también te digo que hay ocasiones que sale de mi el niño que fui y que iba al campo de fútbol cuando era pequeño con mi padre, mi tío y algún amigo que recuerdo lejanamente, para ver a ese equipo que en teoría no debería ser el mío. Desde pequeño mi padre me metió en la cabeza que tenía que ser del Madrid. No había más. Se puede cambiar de muchas cosas en la vida: de amigos, de parejas, de religión, de partido político…, pero no creo que se pueda cambiar nunca de equipo de fútbol. Me metió en la cabeza que mi equipo era el Madrid, y me lo hacía vivir en directo, yendo al campo de fútbol de enemigo pobre de Barcelona, para poder ver como siempre ganaba ese equipo al que me habían obligado a ser.
También me acuerdo de los años del colegio. A la hora del patio siempre jugábamos a fútbol. Hacíamos dos equipos: los niños que eran del Barça contra los niños que éramos del Madrid. Y allí siempre estaba yo. Y estaban mis mejores amigos también. Era como reafirmar mi condición de ser seguidor casi obligado de los blancos, porque mis amigos también lo eran. Luego pasaron los años y el fútbol ya no era mi deporte favorito, pero seguía siendo un aficionado más que se alegraba cuando ganaba, y sobre todo, se alegraba cuando perdía su mayor enemigo: el Barça. Porque si de algo se trata para ser buen aficionado de un equipo o de otro, es odiar al equipo contrario. De ahí mis palabras feas cuando gana el mío o pierde el enemigo. Todo se lo debo a la infancia que me dio mi padre. “Tu tienes que ser siempre del Madrid”, seguro que me dijo ya en la cuna. Y así será siempre. Seré del Madrid toda la vida, como seré toda la vida el marido de la mujer más especial del mundo…aunque sea un poco del Barça.

Thursday, June 14, 2007

14/06/07

Ojos inquietos vestidos de fiesta, esperando el aviso del jefe mayor que va delante de todas las niñas para indicarles cuándo es el momento para iniciar el desfile de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín. Estamos al inicio del verano del año 2008 y nuestra familia ya no suma 2. Somos tres y un perro esperando nuestro regreso a casa.
¿Para qué llevar a nuestra pequeña metida en uno de esos carritos incómodos para bebés? Hacemos lo mismo que hacen los lugareños y la llevamos en brazos. Nos la vamos pasando de mis brazos a los tuyos como si fuera el mejor regalo de Dios. Lo es y los dos lo sabremos. Lo sabemos.
Vemos el desfile de la inauguración de los Juegos Olímpicos en Pekín lleno de niños de 7 u 8 años que no dejan de sonreír. Nosotros llevamos dos días en Pekín y no hemos dejado de alternar las lágrimas de alegría con la risa nerviosas del miedo. ¿Sabremos darle todo lo que necesita esta niña? Estoy convencido hoy, que todavía es un sueño, de que le daremos todo lo que necesite, aunque nos equivoquemos alguna vez, pero se lo daremos.
Volvemos al 2008; al principio del verano hay miles de turistas que vienen a ver la inauguración de los Juegos Olímpicos y estamos dentro de la historia. Millones de personas lo siguen desde sus casas, por televisión. En un momento de la inauguración las cámaras se van paseando por el público y se detiene en la cara de una niña de menos de dos años. Aparece en la pantalla gigante que han instalado en los alrededores del estadio olímpico y es lo que están viendo todos esos millones de personas ahora mismo. La gente no puede apartar la mirada de la magia que desprende esa niña. La reconocemos al instante. Su carita mezcla de ángel y demonio es la que nos ilumina a nosotros la cara. Nuestra hija de hace menos de un día es la protagonista de la inauguración de los Juegos Olímpicos. Luego se ve la cara más bella de la mejor madre del mundo. Tu cara y una de mis manos, que son las culpables (buenas) de que te fijaras en mí. Te acaricio el pelo y rozo ligeramente la carita de nuestra pequeña. La familia de tres, recién estrenada ha sido vista y envidiado por millones de personas en todo el mundo. La inauguración de los juegos sigue y nuestra vida más feliz solo ha hecho que comenzar.

Tuesday, June 12, 2007

12/06/07

Esa distancia que dices ver en mi cara o en mi cuerpo, es por culpa de las ilusiones que podría matarte si ahora me fuese a otro trabajo y te dejase sin vacaciones. A mí también me apetecería ir a Ibiza, o a Cerdeña o a Mallorca otra vez para despertar el recuerdo de una de nuestras mejores vacaciones, pero estoy seguro que cuando menos me lo espere y casi cuando menos lo quiera, me tendré que ir a otro sitio; me quedaré sin los días de vacaciones y te fastidiaré a ti las tuyas. Por eso estoy serio. No estoy distante por nada más. Te quiero cada día más y muchos días, muchos momentos en los que te miro desde la distancia (mínima o cercana), pienso que soy el hombre más afortunado del mundo. No hay nada que no me guste de ti (hasta empieza a gustarme tu marido, ja ja). Por eso quiero ser lo mejor para ti y no defraudarte. Quiero que estés tan orgullosa de mí como yo lo estoy de ti. Sé que ningún problema que surja no va a tener solución si tu estás a mi lado. Es un lujo vivir contigo. Eres un lujo mi amor. Y luego te miro en el futuro y te veo haciendo esas cosas maravillosas que le escribes a nuestra hija, a nuestra catalana de ojos rasgados que ya sabe que un día cercano tendrá a la mejor mamá del mundo. La querrás tanto que se sentirá tan querida y tan a gusto como yo me siento a tu lado. No puedo pedirte más, y casi me estoy emocionando en verte con nuestra hija, metida en nuestra cama, en medio de los dos, escondiéndose bajo las sábanas para que la encontremos y le digas una de esas cosas que tan bien describes en tus escritos. La mejor mamá, la mejor mujer, la mejor escritora. Mi musa siempre serás tu. No te puedes imaginar cuánto te necesito y te quiero.

Friday, June 08, 2007

08/06/07

“Quítate de en medio que viene el hombre de la casa”, parece que dices que vez que surge un problema de tipo hogareño. Que se tienen que sacar los tubos del desagüe del lavabo, limpiarlos y volverlos a poner porque no baja bien el agua; allí estás tu con tus conocimientos de fontanería y bricolaje para dejarme en mal lugar y terminar solucionando el problema como si no fuese contigo la cosa. “Tú ya te puedes sentar en el sofá y terminar de ver la serie, anda, majo…”, no sé si me dijiste anoche algo así, pero seguro que algo parecido pensaste cuando estabas arrodillada debajo de la fregadera de la cocina para solucionar el problema del lavavajillas. Tengo la suerte de haberme casado con la fontanera más guapa del mundo. Soy un privilegiado que no puede aportarte nada bueno, pero que te sigue queriendo cada día más; aunque tú no lo sientas igual o no termine de demostrártelo, es así. Por mucho que hagamos cosas separados y tú vayas a un concierto con mi hermana y yo vaya a una exposición con mi hermano; esas cosas no creo que son importantes. Vivimos bajo el mismo techo (el que tú sabes cuidar tan bien) y estoy convencido que nos complementamos perfectamente en llevar una casa adelante. Somos una familia de verdad que dentro de poco se verá incrementada por nuestra pequeña catalana de ojos rasgados y te darás cuenta de cuál es mi misión en ésta familia: cuidar de las dos, dar todo mi amor y demostrar que puedo ser el mejor padre y el mejor marido del mundo.
Muchas veces me veo jugando con nuestra pequeña mientras tu arreglas algún pequeño desperfecto; o enseñándole a hacer sus primeras letras en una hoja, o sumando sus primeros números; tirados en el suelo con los juguetes del Brus pitando en su boca para que le hagamos caso y corriendo detrás de él (la pequeñaja y yo) para quitárselo de la boca mientras ella chilla de alegría por ese juego repetitivo y que sabe cómo terminará: con un gruñido amenazante y muchos besitos del Brus en la cara pequeñita de nuestra catalana de ojos rasgados. Tú nos mirarás desde la cocina, apretando las tuercas de la cafetera que después de tanto usarla se empezará a quejar y querrá un cambio urgente, pero tu obstinación y buen hacer en el bricolaje y la fontanería, harán que la cafetera, el lavavajillas, el desagüe o lo que sea vuelva a funcionar como el primer día. Por algo eres la fontanera más guapa del universo.

Wednesday, June 06, 2007

06/06/07

Todavía debes estar mirándote al espejo de casa por la hora que te escribo esto. Yo estoy sentado en clase de cocina escuchando las explicaciones del profesor, que esta preparando una pasta para hacer un postre que no parece muy aconsejable para los que quieren perder peso. Más tarde mi ropa olerá al frito de cada martes, pero no estarás en casa para decírmelo. Y tú olerás a flores metida ya en el coche que te lleva al concierto con mi hermana diciéndote que por allí se llega antes o que ya vais demasiado tarde. Ya te echo de menos y eso que sigo sentado en el taburete de clase de cocina. Estoy a punto de probar el postre anti dietas y ya he podido escuchar tu voz un par de veces. Aunque me has dicho que todavía no has podido aparcar el coche, sé que llegaréis a tiempo para escuchar a los tres intérpretes de la noche y pasarlo bien. Mi ropa ya apesta en el paseo con Brus por el barrio y te oigo hablar con el jaleo de un lavabo de chicas esperando el turno para hacer sus necesidades. Mucho ligoteo para todas menos para ti, que ya me tienes atrapado eternamente. Te echo de menos y no sé si me apetece esperar toda la noche para verte. Sería capaz de irte a buscar para que me dieras el beso de buenas noches antes de meterme en la cama. Un café cargado y un par de galletas compartidas con Brus para hacer la espera menos dura. La televisión ya ha dado todas las series que quería ver y tú sigues sin venir. Debe faltar poco para la última canción cuando mis ojos ya empiezan a cerrarse. Me tumbo en la cama vacía sin ti con el teléfono bien cerca por si tengo que salir disparado a buscarte. Un mensaje me tranquiliza para decirme que ya sales del concierto. Luego otro me dice que ya estás a punto de entrar por la puerta. Brus esta intranquilo y no acaba de pillar el sueño. Yo tengo el capuccino en el centro del cerebro con los ojos abiertos de par en par. Disimulo haciéndome el dormido cuando entras por la puerta tan guapa como siempre. O quizás un poco más si eso es posible. Te sientan bien los vaqueros, y la camiseta marrón, y el tanga negro y ese sujetador que te arrancaría ahora mismo, pero tu llegada me ha relajado y ahora que sé que estás en casa solo quiero que me digas que todo ha ido bien y que me has echado un poco de menos. Los ojos han vencido a la cafeína y se relajan tanto que consigo dormirme. Con tu pelo cerca de mis dedos, para saber que sigo durmiendo con la mujer más bella del universo.

Monday, June 04, 2007

04/06/07

Hace días que no te cuento nada. Acabo de hablar contigo por teléfono para oír tu voz y coger un poco de energía para cuando esta tarde me digan que “no soy el candidato ideal para el puesto en Stenco”, no me afecte. La verdad es que no sé porque me tiene que afectar tanto algo que no ha sucedido. Eso es de una canción, verdad; de tu fan Conchita, que creo que dice algo parecido: “Como llorar por algo que no ha sucedido...”, o algo así. Pues eso. Que para que voy a seguir con ésta pose de trauma y castigo por no conseguir algo que no ha sucedido. Ellos se lo pierden y punto. Además, yo te tengo a ti y eso es lo máximo a lo que puedo llegar en mi vida. Ni laboral, ni familiar, ni emocionalmente, podré llegar nunca a sentir algo tan fuerte como lo que estoy sintiendo contigo. “Qué no me quiere, pues ellos se lo pierden”. Por eso necesito escuchar tu voz y saber que me dirás algo bonito, algo bonito...(esto no lo dice también tu fan Conchita, debo tener el disco metido en la cabeza de las veces que lo he escuchado yendo contigo en el coche, pero igual que tú me lo dijiste una vez el domingo mientras escuchábamos una canción de Sabina y me dijiste que “no estaba mal”; yo también te lo digo una vez y reconozco que tu fan Conchita tiene canciones que “no están mal”).
Ahora solo me queda dejar pasar el tiempo hasta que lleguen las cuatro y poco de la tarde. Tú ya te habrás marchado a tu trabajo después de la siesta y la comida del mediodía. Yo me sentaré delante del ordenador y buscaré el número de Stenco. Marcaré y a los pocos tonos me saldrá una voz aburrida preguntándome qué deseo. Le pediré que me pase con la jefa del laboratorio para saber cómo va el proceso de selección y la vieja jefa del laboratorio me dirá que “lo siente mucho, pero que ya tenemos a un candidato para el puesto del laboratorio”. Yo respiraré aliviado por no tener que esperar ni un solo día más para saber lo evidente y te llamaré enseguida para que me digas “algo bonito, algo bonito...” y me animarás tanto que a los pocos minutos ya no me acordaré ni del nombre del laboratorio, porque ya tendré a otro en la cabeza para cambiar de trabajo, sabiendo que tú me seguirás apoyando y diciendo cosas bonitas cada vez que lo necesite.