Thursday, June 14, 2007

14/06/07

Ojos inquietos vestidos de fiesta, esperando el aviso del jefe mayor que va delante de todas las niñas para indicarles cuándo es el momento para iniciar el desfile de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín. Estamos al inicio del verano del año 2008 y nuestra familia ya no suma 2. Somos tres y un perro esperando nuestro regreso a casa.
¿Para qué llevar a nuestra pequeña metida en uno de esos carritos incómodos para bebés? Hacemos lo mismo que hacen los lugareños y la llevamos en brazos. Nos la vamos pasando de mis brazos a los tuyos como si fuera el mejor regalo de Dios. Lo es y los dos lo sabremos. Lo sabemos.
Vemos el desfile de la inauguración de los Juegos Olímpicos en Pekín lleno de niños de 7 u 8 años que no dejan de sonreír. Nosotros llevamos dos días en Pekín y no hemos dejado de alternar las lágrimas de alegría con la risa nerviosas del miedo. ¿Sabremos darle todo lo que necesita esta niña? Estoy convencido hoy, que todavía es un sueño, de que le daremos todo lo que necesite, aunque nos equivoquemos alguna vez, pero se lo daremos.
Volvemos al 2008; al principio del verano hay miles de turistas que vienen a ver la inauguración de los Juegos Olímpicos y estamos dentro de la historia. Millones de personas lo siguen desde sus casas, por televisión. En un momento de la inauguración las cámaras se van paseando por el público y se detiene en la cara de una niña de menos de dos años. Aparece en la pantalla gigante que han instalado en los alrededores del estadio olímpico y es lo que están viendo todos esos millones de personas ahora mismo. La gente no puede apartar la mirada de la magia que desprende esa niña. La reconocemos al instante. Su carita mezcla de ángel y demonio es la que nos ilumina a nosotros la cara. Nuestra hija de hace menos de un día es la protagonista de la inauguración de los Juegos Olímpicos. Luego se ve la cara más bella de la mejor madre del mundo. Tu cara y una de mis manos, que son las culpables (buenas) de que te fijaras en mí. Te acaricio el pelo y rozo ligeramente la carita de nuestra pequeña. La familia de tres, recién estrenada ha sido vista y envidiado por millones de personas en todo el mundo. La inauguración de los juegos sigue y nuestra vida más feliz solo ha hecho que comenzar.

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