08/06/07
“Quítate de en medio que viene el hombre de la casa”, parece que dices que vez que surge un problema de tipo hogareño. Que se tienen que sacar los tubos del desagüe del lavabo, limpiarlos y volverlos a poner porque no baja bien el agua; allí estás tu con tus conocimientos de fontanería y bricolaje para dejarme en mal lugar y terminar solucionando el problema como si no fuese contigo la cosa. “Tú ya te puedes sentar en el sofá y terminar de ver la serie, anda, majo…”, no sé si me dijiste anoche algo así, pero seguro que algo parecido pensaste cuando estabas arrodillada debajo de la fregadera de la cocina para solucionar el problema del lavavajillas. Tengo la suerte de haberme casado con la fontanera más guapa del mundo. Soy un privilegiado que no puede aportarte nada bueno, pero que te sigue queriendo cada día más; aunque tú no lo sientas igual o no termine de demostrártelo, es así. Por mucho que hagamos cosas separados y tú vayas a un concierto con mi hermana y yo vaya a una exposición con mi hermano; esas cosas no creo que son importantes. Vivimos bajo el mismo techo (el que tú sabes cuidar tan bien) y estoy convencido que nos complementamos perfectamente en llevar una casa adelante. Somos una familia de verdad que dentro de poco se verá incrementada por nuestra pequeña catalana de ojos rasgados y te darás cuenta de cuál es mi misión en ésta familia: cuidar de las dos, dar todo mi amor y demostrar que puedo ser el mejor padre y el mejor marido del mundo.
Muchas veces me veo jugando con nuestra pequeña mientras tu arreglas algún pequeño desperfecto; o enseñándole a hacer sus primeras letras en una hoja, o sumando sus primeros números; tirados en el suelo con los juguetes del Brus pitando en su boca para que le hagamos caso y corriendo detrás de él (la pequeñaja y yo) para quitárselo de la boca mientras ella chilla de alegría por ese juego repetitivo y que sabe cómo terminará: con un gruñido amenazante y muchos besitos del Brus en la cara pequeñita de nuestra catalana de ojos rasgados. Tú nos mirarás desde la cocina, apretando las tuercas de la cafetera que después de tanto usarla se empezará a quejar y querrá un cambio urgente, pero tu obstinación y buen hacer en el bricolaje y la fontanería, harán que la cafetera, el lavavajillas, el desagüe o lo que sea vuelva a funcionar como el primer día. Por algo eres la fontanera más guapa del universo.

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