Thursday, January 18, 2007

18/01/07

Cada día que pasa me confirmas más que formamos el mejor equipo. Tú eres el cerebro, la inteligencia, la simpatía, la dama, la torre, el alfil...y yo soy el peón que te acompaña y disfruta cada segundo que vive a tu lado. Me gusta cuando estamos cada uno haciendo algo productivo en casa. Tu pelando las patatas mientras yo hago mis ejercicios de rehabilitación para la espalda y poder abrazarte fuerte. O cuando tú pones los pimientos y las berenjenas en el horno mientras yo compruebo si el Emule esta conectado y siguen bajando nuestras películas y series. O si se te ocurre una tarde ponerte a planchar mientras yo paseo al Brus, poco, porque mi lesión de atleta fracasado ya no me permite hacer esos paseos de media hora por todo el barrio. O los días que pones la lavadora, separando la ropa negra de la blanca, los calzoncillos y los calcetines sudados con las cunitas vomitadas del Brus, mientras yo hago zapping por los canales de Imagenio para volver a ver un capítulo repetido de Padre de Familia. También me gusta cuando tu pones la mesa, bien ordenada, con su cuchillo, su plato o su vaso en su sitio, mientras yo me afeito para estar más guapo para ti. O las veces que te pones a ordenar papeles mientras ves tus series y yo juego con el Brus por el pasillo tirándole el pato de goma, haciendo un poquito de ruido. O los días que tú doblas la ropa de todos encima de la mesa, a la vez que yo leo las cuatro últimas páginas del periódico del domingo y te cuento que en Estados Unidos una chica de catorce años se ha muerto por culpa de un concurso de radio, en donde ganaba quien más aguantaba bebiendo agua sin hacer pis (esto te lo cuento ahora, porque me acabo de enterar y me parece “super fuerte, tía”). O cuando ayer tu ordenabas la nevera como si fuera una pantalla del Tetris mientras yo veía el primer capítulo de la Tercera Temporada de Anatomía de Grey...
Lo dicho, formamos el equipo perfecto, y estoy seguro que cuando llegue la niña yo seguiré colaborando de la mejor manera que sé: Haré que seamos la familia más feliz de la Tierra; y aunque parezca que yo no hago tantas cosas como tú, puedes estar segura que este peón que te escribe cada día, no dejará de hacerlo nunca y que estaré a tu lado siempre que tú quieras. Yo quiero estar siempre a tu lado, mi dama blanca de ajedrez.

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