12/01/07
Ya ni siquiera me importa ir a comprar de rebajas contigo. Ya no pongo caras, ni me molesta pasear por centros comerciales, si estoy a tu lado. Ayer lo pensaba: “Si estoy cojeando, desanimado y triste por no poder caminar bien; ¿por qué sonrío cada vez que ella se asoma entre los percheros de la ropa de distintos diseñadores enseñándome una camiseta que le queda perfecta o girándose para que vea lo bien que le sientan unos pantalones que dentro de dos días le irán grandes?”, lo pienso y sé que la respuesta es fácil: Estoy feliz de estar a tu lado. De seguir estando cerca de la persona más importante de mi vida. Ya sé que te suena a la misma frase de siempre, pero mientras la escribo sé que es la verdad más Absoluta que he sentido y escrito nunca. Mi vida contigo es mejor de lo que me merezco. Tengo todo lo que una persona necesita y lo más importante; tengo a la persona que es la perfección ideal para vivirla feliz hasta el último de mis días. Te cuento los momentos de ayer.
Allí estabas tú, en el primer momento de ayer que me animaron en mi estado de cojera idéntica a House. Me senté en un sofá cómodo y te buscaba alargando el cuello como una jirafa para ver el polo de manga larga con la americana moderna que no quisieron los modistas hacer a una talla decente, para ti. Veía cómo hablabas con tu madre, cómo le sonreías a la dependiente (tú siempre sabiendo estar y ganándote a la gente con tu simpatía y diplomacia). Todas las dependientas quieren servirte, porque saben que no saldrá una mala palabra de tu boca, que le doblarás la camiseta que, incluso si tú no te has puesto, está mal colocada sobre las estanterías de las tiendas. “Con clientas así, es un lujo trabajar”, pensarán todas las dependientas que se cruzan contigo. Y luego está tu manera de tratar a la gente. Disfruto como un enano (¿por qué se dice “disfrutar como un enano”? ¿realmente es divertido ser enano?), cuando te veo sonreír con las dependientas, cuando le pides otra talla y te dicen que ya no les quedan tallas normales (sugiero que las niñas de tallas XS deberían tener tiendas de bebé para comprar su ropa y dejar tallas normales para gente normal), y les dices que “no importa, no se preocupe” con una sonrisa que agradecen, porque el mal humor se debe dejar en casa y tú sabes ganarte a todo el mundo por tu simpatía.
El segundo momento de ayer fue especial. Te miraba desde la ventana del lavabo de casa viendo cómo paseabas a nuestro Brus. Todo el parque para vosotros dos y yo de testigo de excepción. La elegancia al pasear un perro no se había demostrado antes de verte hacerlo a ti. Ya pueden haber millones de personas paseando a perros en todo el mundo, que no habrá ninguna que lo haga con la elegancia, belleza y saber hacer cómo tu. Tenía que haber echo cientos de fotografías para dejar constancia de ese instante mágica. Las dos personas más importantes (de momento) de mi vida, paseando por el parque, que dentro de 14 meses será el centro de juegos de nuestra pequeña alegría de Oriente. Dos momentos inolvidables que hicieron que mi cojera fuese menos traumática de lo que pudiera haber sido. Gracias por darme tanto. Eres la primera razón de mi vida.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home