Tuesday, January 09, 2007

09/01/07

Hoy es uno de esos días en los que me gustaría estar dentro de tu mente. Ahora, mientras escribo estas líneas que leerás quizás mañana ya, o esta noche antes de terminar con otro libro de adopciones junto a mí. La cama fría y mis pies buscando los tuyos. Si no los encuentro es cuando deseo más que nada en el mundo estar dentro de tu cabeza. Son asociaciones extrañas hasta para mí. Si no toco tus pies una noche, lo que quiero es estar la mañana siguiente en tu cabeza. No tocar tus pies una noche significa que algo va mal entre los dos. Aunque tú me digas que no pasa nada y que no piensas en nada, sé que tu cabeza no deja de pensar en una “y sí...”.
Espero que ese “y sí” no llegue nunca a confundirse contigo. Ya sabes lo que quiero decir: “Y si mi amor platónico de hace 13 años fuera el hombre de mi vida”. Esa frase, más o menos, rondará o estará rondando ahora por tu cabeza. Yo mientras me consumo entre cuatro paredes grises que cada vez más se me hacen más pesadas. Antes pensaba que mi trabajo era de esos de los que puedes alardear un poco. Ya sé que es estúpido alardear de un trabajo (ya que el único que puede alardear es el que no necesita trabajar para vivir), pero pensaba que trabajar en un laboratorio haciendo experimentos con animales sonaba como algo importante. Ahora sé que no lo es. Hay otros trabajos más importantes (ya lo tenía claro), pero lo que me importa es que los posibles “futuros hombres de tu vida” tienen trabajos que parecen gustarte más que el mío. Un fotógrafo de cine y cantante, un director de banco, un asesor inmobiliario... Y yo soy un simple técnico de laboratorio que prueba medicamentos que no hacen nada a nadie, a ratas más sanas y sin enfermedades que yo. Pero de eso no quería hablarte.
Lo que me duele es no poder acariciar tus pies por la noche, porque sé que esa falta de tacto de pies son pensamientos para la mañana que hacen que mi vida junto a ti se tambalee. No sé cómo decirte cada día lo importante que eres para mí. No sé cómo demostrártelo. Solo necesito tus pies cerca de los míos y no me hará falta desear estar en tu cabeza. Solo quiero estar siempre en tu corazón, de la misma manera que tú estás en el mío. Te quiero siempre.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home