Saturday, December 16, 2006

16/12/06

A veces me gusta escribir de nuestra futura pequeña chinita y que tú me digas que te gusta. Hoy me apetecía escribir sobre otra persona muy importante en tu vida. Tu hermano Alex.
Seguro que en este momento del escrito has elevado un poco esas cejas perfectamente perfiladas y has abierto un milímetro más tus enormes y preciosos ojos azules (por mucho que escriba de otra persona, por muy importante que sea, tu siempre tendrás un hueco en mis escritos y para mi serás la más importante). Y me apetecía escribir de tu hermano para decirte que me gusta la manera en que ha crecido. Me gusta ver esa transformación del niño que conocí hace ocho años, cuando todavía se dejaba besuquear por ti y no rechistaba, cuando nos acompañaba a algún centro comercial y no decía nada, porque era demasiado niño para saber de las cosas de la vida. Y me gusta verlo ahora, hecho ya todo un hombre, alto (ayer me di cuenta que casi me sobrepasa en altura y eso no puede ser), guapete, con su estilo de joven moderno y cuidado que hará furor con las niñas que quiera. Me gusta hablar con él de temas de los que no tengo ni idea, de ver cómo tiene sus propias ideas de muchas cosas de la vida que ya pertenecen al mundo de los mayores. Me recuerda un poco a la sensación que yo tenía cuando pasé de ser el mayor de los primos de mi familia a ser el pequeño de los grandes. No sé si me entiendes. Esta en una edad complicada y sabrá desenvolverse por la vida porque tiene buenos principios y es un chico que vale mucho. A veces me veo reflejado en un futuro no tan lejano en el que nuestra hija adolescente sea como él. Como ayer, cuando tu intentabas reñirle por no haber hecho los deberes en su momento y yo lo defendía y me ponía de su lado. Me miró como dándome las gracias por ayudarlo, pero teniendo muy claro quien era su hermana y cuánto la quería. Me gusta hacer de “padre” joven y enrollado con tu hermano y ver lo buena madre que tú serás. Sabiendo darle a entender qué es lo importante, pero teniendo esos arranques de cariño cuando le pides un beso y él te lo niega. No es que no quiera besarte, es que a esas edades los besos se guardan para otras mujeres, que seguro que no le importan tanto como tú, pero que son los besos que ahora necesita. Me gusta haber escrito sobre tu hermano Alex. Espero que a ti también te guste y que ojalá podamos tener una relación con nuestra pequeña chinita de esa manera como la tenemos con tu hermano. Aunque tú seas un poco la mala y yo sea el que se lo permite todo; siempre sabrá quién es su madre y tendrá claro cuánto la quiere.

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