Monday, December 11, 2006

11/12/06

Ahora viene el frío y las pocas ganas de salir de la cama. Además tú cada vez estás más guapa y eso no ayuda a trabajar con normalidad. No habría nada más en el mundo que me gustaría más que poderte permitir el lujo de que tú te pudieses quedar todo el tiempo que quisieras en la cama. Esperándome desnuda hasta que yo llegase de mis neuróticas sesiones de deporte que ahora ocupan parte de mi tiempo. Quizás no necesitaría hacer tanto deporte si estuvieras esperándome así en la cama. Habrías dejado el ordenador encendido para que las películas que pronto veremos en la televisión del comedor sin problemas, los dos juntos, vayan bajándose y las podamos compartir bien abrazaditos. No tendrías que hacer nada más. A lo mejor te ducharías un poco o no haría falta; solo con un par de gotas de colonia en el cuello me bastaría para devorarte y dejar que mi cuerpo acabe oliendo al tuyo. Seguramente tendrías que desayunar para coger fuerzas hasta mi llegada. Un par de tostadas con mantequilla derretida y mermelada de fresa, un poco de zumo de naranja recién exprimida que no te hiciese daño al estómago y uno de esos bocadillos de jamón con pan de chapata que estén recién sacados del horno. Porque si pudieses quedarte en la cama esperándome todo el día a que yo llegase, te compraría el pan recién echo y te lo llevaría yo personalmente hasta la cocina y lo dejaría encima del mármol para que pudieras prepararte un buen desayuno. Igual te apetecería ver un par de capítulos de tus series, o terminarías de hacer algo en punto de cruz, o empezarías algo en patch-work, o tendrías tu curso de fotografía para hacer las mejores fotografías en color o en blanco y negro…
Ese sueño terminaría con otro sueño todavía más bonito. No haría falta que me esperases en la cama con unas gotas de colonia. Tendrías a nuestra chinita revoloteando dentro de nuestra cama pidiendo que le hicieras caso o que le volvieras a contar ese cuento de la princesa china que llega a una casa de España otra vez. Además nuestro Brus pediría su parte de caricias en la barriga y tendrías que doblarte para contentarlos a los dos…
No sé en cuál de los dos sueños te gustaría meterte. Quizás ahora mismo prefieras volver a trabajar, comerte tu bocadillo de pavo con pan de pipas y un café a media mañana y no tener que esperarme con solo dos gotas de colonia en el cuello durante toda la mañana hasta que yo llegase del trabajo; o tener que estar pendiente de un torbellino de ojos rasgados y acariciar la barriga del mimado del Brus. Quizás ya sé qué prefieres hacer ahora. Será todo para ti.

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