07/12/06
Sentado en mi sofá miraba de reojo la televisión para no perderme nada de Perdidos, y con el otro ojo miraba hacia ti y tu hermano. Me imagine en un futuro no muy lejano estando con nuestra niña adolescente viendo la televisión algo que a ella no le gustaba y nosotros allí, aguantando las ganas de sueño o de abrazarnos para que la niña no se fuese a dormir demasiado pronto. Seguramente cuando pasen esos años y nuestra niña sea una adolescente como es Alex, quizás ya no veamos la televisión como ahora y tengamos unas gafas especiales donde cada uno pueda ver su serie favorita o cualquier película que se haya acabado de estrenar. No habrán cines ni teatros y todo será a través de Internet. Aunque sinceramente espero que el futuro no sea así. Espero que todavía tengamos una televisión en la que reunirnos todos (la niña, el niño, otra niña, ¿otro niño?, Brus, tu hermano con su novia de entonces...) y ver algo que nos guste a todos y poder hablar de eso. Que nuestra hija se sienta a gusto con sus padres, como creo que hacemos sentir a tu hermano. Me gusta que esté con nosotros en casa. Nos hace ponernos las pilas en muchas cosas: tenemos que cocinar mejor y quedar bien con él, hacer cosas para que no se aburra, jugar, hablar de cosas que le interesen... Es una buena prueba para nuestro futuro. Con nuestra hija explicándonos de qué tiene el examen la semana siguiente: que no sabe si elegir Historia o Filosofía, y poder darles nosotros nuestra opinión. Me gusta la idea de ser padres los dos juntos y enfocar una parte de nuestra vida en otra persona. Cuidarla, escucharla, ayudarla, estar atentos a cualquier cambio de humor, a los nuevos amigos, si sonríe, si tiene los ojos rojos de llorar. La idea que tu seas la madre de mis hijos me hace ver el futuro con una sonrisa eterna que no se me quitará de la cara nunca; aunque tú estés en casa descansando y yo siga trabajando en el laboratorio, casi solo, pensando siempre en ti y en nuestro futuro sofá lleno de nuestros hijos.

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