22/12/06
En el primer día realmente navideño, cuando salen esos niños creciditos cantando los millones que no tendremos (otro año será); va y se me olvida dejarte escrito en tu (nuestra) libreta de cada mañana, esas frases que te recuerdan lo mucho que te quiero, y lo mucho que te necesito. Ando despistado y agobiado por muchas cosas que a ti también te preocupan y aunque no te lo diga de la misma manera que tú sabes transmitirlo, yo también tengo muchas ganas de pasar el resto de Navidades, reyes y años que quedan con nuestra pequeña chinita. Me preocupa que ahora a los jefes chinos de las adopciones les dé por no dejar pasar tantos niños a otros países y que tardemos más en tenerla. Empiezo a tener demasiadas ganas de jugar con nuestra pequeña, con verla crecer, con ir con ella por todo el barrio y que la gente la mire, se vuelvan y cuchicheen: “Huy, parece chinita, ¿no?”, y volverme hacia ti y besarte con todas mis fuerzas para demostrarle al mundo lo orgulloso que estoy de mi familia (con el pesado del Brus tirando de la correa, olisqueando cualquier pipí de perra en celo que toque en ese momento). Estaré orgulloso como ya lo estoy ahora. De tu forma de afrontar estas fechas y ver cómo te gusta que todo esté bien preparado. Me encanta ver la ilusión que le estás poniendo a la comida del próximo sábado 30. Como quieres tener todos los detalles a punto, como te gusta ver a toda nuestra familia unida y que esté a gusto en nuestra casa. Me encanta cuando me dices que tienes muchas ganas de abrazar a nuestra chinita y como te apoyas en mí para que yo te diga que “ya falta menos que hace una semana”. Siempre faltará menos para poder abrazar a nuestra pequeña. Mientras tanto, los niños pesados de la lotería de hoy siguen cantando números que no tenemos (y eso que este año tenemos muchos) y yo sigo pensando que ya falta menos. Y que tengo la suerte de estar con la mujer más maravillosa del mundo. Gracias. Te quiero.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home