15/01/07
Anoche no sabía si disimular enfado o abrazarte hasta que te fundieras conmigo. Estaba más enfadado conmigo mismo que contigo. Y eso no quiere decir que me guste que le escribas al amor platónico de tu adolescencia. Lo que pasa es que yo nunca tuve que escribir a nadie que no me importa tanto como tu. Nadie me importa en esta vida, excepto tú, el Brus y la chinita que venga dentro de un año a llenar de alegría nuestra casa. Y siento decirlo así, pero cada vez más noto que mi familia es esta. Tú, mi mujer, la belleza, inteligencia, simpatía personificada en la persona más maravillosa que conoceré jamás. Nuestro Brus vomitador de lunes con resaca de comilonas con salsa de los fines de semana y nuestra chinita que ahora está representada por esa muñeca tan bonita que se sienta encima de nuestra cama cada mañana. El resto de la familia ya es un poco menos familia para mí. Y te lo digo con algo de pena, porque no me resulta fácil decir que me agobia ir a casa de mis padres, pero es verdad. Cada vez me cuesta más estar allí. No me encuentro a gusto, me siento fuera de lugar. Yo quiero estar a tu lado y comer contigo, mirarte, escuchar tu voz. No tengo ganas de escuchar según qué cosas me cuentan en casa de mis padres; que si las aventuras de mi padre con el camión estando de baja; que si mi abuela es un poco pesada, que si mi madre no entiende lo que le explico y me pregunta lo mismo cinco minutos después; que si mi hermana tiene problemas con el trabajo o si mi hermano se va al País Vasco con una amiga que es solo amiga pero que tiene derecho a algo más. No me mal interpretes, pero a mi los problemas que de verdad me importan son los tuyos, los nuestros. Que si nuestro expediente está ya en Pekín, si el Brus a vomitado en la alfombra y has tenido que recogerlo; ver cuándo tenemos que ir a pagar el recibo de la luz o del gas; que si ha bajado otra película para ver el fin de semana los dos, atiborrándonos de palomitas y dejando la casa llena de un olor a cine que me gusta. Mi familia esta aquí, en nuestra casa que pronto se llenará de más vida y alegría. De momento, escucharé los problemas de mi otra familia y los escucharé, les ayudaré o aconsejaré, hasta sonreiré cada vez que vaya a visitarlos, sabiendo que mi verdadera familia esta junto a ti. Te quiero futura mamá.

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