Wednesday, January 17, 2007

17/01/07

Desde la locura se entiende cualquier situación, por muy rara que sea. Debemos estar locos de deseos de abrazar a nuestra pequeña chinita, porque a mí no me pareció nada raro lo que hiciste anoche. Que le dieses un beso a la muñequita que representa a nuestra futura niña chinita, podría verse como un acto de una madre desesperada por abrazar a la hija que se merece. A la mejor. Yo te miré con ojos de papá embobado y no vi a una muñeca que sustituyera a nuestra hija. Casi pude ver el momento futuro (que espero sea más pronto que tarde, porque yo si que estoy loco por ver a mi niña) de que cada noche irás a la cama de nuestra hija a darle las buenas noches y contarle todos los cuentos de princesas chinas que viajan en avión a conocer a sus padres en la otra punta del mundo. El cariño que demostraste en ese segundo de tiempo en que invadí tu intimidad y le robaste un beso a la muñeca de nuestra futura chinita, ya me sirvió para ver y confirmar todas las certezas que tengo desde que te conocí: que serás la mejor madre del mundo. Además, ninguno de los dos se sonrojó por hacer nada malo. “¿Qué hay de malo en darle un beso cariñoso a una muñequita que representa tanto para los dos?”, deberíamos preguntarnos. Jugar a ser mamás es uno de los juegos preferidos de las niñas de todo el mundo. Y hasta los niños alguna vez también juegan a ser padres, sin darse cuenta, cuando cogen sus muñecos de guerreros forzudos y les hablan con la sabiduría que da el saber qué va a suceder en el combate que van a librar con las fuerzas del mal, representados por los muñecos feos que hacen de malos en nuestra niñez. Regresar a la niñez a punto de cumplir los 33. ¡Qué importa! Yo no quiero dejar de ser un niño, de ser el padre de unos muñecos orgullosos de su padre por darle los mejores consejos, por saberlos llevar por el camino correcto. O ser una buena madre y darle todo el cariño que necesita. De esa forma tan dulce como tú anoche le dabas un beso a una muñeca, y seguramente le dirías algo al oído, para que se relajase y durmiese bien: “No te preocupes mi amor, que voy a estar a tu lado hasta que te duermas”, te veo decirle a nuestra hija en un futuro. Entonces te volveré a mirar desde la puerta de la habitación y miraré la mejor fotografía, la que estoy deseando ver desde hace mucho tiempo. La mejor madre del mundo dándole un beso de buenas noches a mi hija. A nuestra querida chinita.

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