Tuesday, October 17, 2006

17/10/06

Cuando una de las cualidades que te gustan más de la persona a la que amas es la sinceridad puedes encontrarte con momentos que parecen dolerte. Ayer me quedé serio cuando dijiste una gran verdad. No estaba enfadada contigo por decir que tu eres la que hablabas y después de explicarme en qué sentido lo decías todavía lo podía estar menos. Estaba enfadado con mi forma de ser. Me gustaría ser perfecto y que no tuvieses que pensar que te tocaría otra vez a ti hablar por los dos. Me gustaría que pudieses respirar tranquila cada vez que llega una factura tarde, o que hay que reclamar algo o que tienes que pedirle a tu padre que venga alguien que él conoce para arreglar la caldera, la televisión que no se oye o pintar un trozo de pared del edificio. Me gustaría solucionar todos esos problemas de la misma manera que lo haces tú. Ya sé que a ti no te gusta ir reclamando cosas, o ir pidiendo favores a nadie, pero eres la mejor de los dos y siempre te toca a ti. Espero que algún día te puedas sentir tan orgullosa de mi como yo lo estoy de ti cuando te oigo hablar con cualquiera que nos quiera complicar la vida. Contigo siempre la vida es mucho más sencilla, a pesar de que la sinceridad duela; no dejes de decirme todas las verdades que me harán ser mejor persona dentro de algunos años, cuando supere mis miedos y mi falta de confianza en mi. Todo lo que he podido mejorar en muchos aspectos donde nunca fui muy bueno, ha sido gracias a ti. Espero estar el resto de mi vida junto a ti para seguir mejorando. Gracias.

0 Comments:

Post a Comment

<< Home