16/10/06
Ya no sé si el dolor del pecho era del Txacolí o de las ganas de gritar. Gritar por estar rodeado de belleza y ser tan egoísta de no saber verla. Gritarte al oído otra vez que te quiero. Que no quiero ser ese tipo que te da rabia mirar cuando hace algo mal. Me gustaría ser siempre el que te hace reír, igual que tú me hacer reír a mí, pero muchas veces me equivoco y tengo que pedirte disculpas por no pensar en la belleza de mi alrededor.
Estos días en San Sebastián me han vuelto a servir para darme más cuenta (si es que era necesario), que tengo a la mejor mujer que un hombre puede soñar tener. Lo tienes todo y me permites que vayamos, al final, donde yo quiero. Dar paseos por la Concha y ponerle nombres de coches a los guapos y guapas que lucen el palmito por la playa. Yo me quedo con mi Golf GTI 16 válvulas y 2000 centrímetos cúbicos que tengo a mi lado. Ya sabes que el Golf siempre ha sido el único coche que me ha gustado. Seré fiel siempre a este Golf de la gama más alta y de mayor belleza que jamás tendré, que eres tú.
Acabo de hablar contigo después de toda la mañana sin saber nada de ti. Estabas constipada y yo sonreía de felicidad de oírte, aunque fuera así. Necesito a mi Golf GTI cerca de mí. Creo que no iré a ningún sitio. Iré rápido a casa y te daré mi escrito con una flor, con la flor que me da la vida.

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