26/07/07
Último día en el agujero (no tan) gris
1
Comida con Jordi.
El aceite que se perdió del coche acaba oliendo mal. Se quema un poco las ranuras de los cachivaches que hay debajo del motor y mi alma se queda prendida de un hilo. Salgo a la hora de la esperanza y me tumbo en el coche para salir hacia el Alcampo y comer con mi mejor amigo: Jordi.
Llego a las tres y pocos minutos y su cara idéntica desde hace años sigue allí. Hablamos de trabajo, de mujeres imposibles y de pasados lejanos. Nos comemos un par de pizzas dentro del recinto que saben a gloria y pago la comida. Me gusta invitarlo y que él me invite a los cafés. Charla animada y sin cortes. Visita rutinaria por el centro comercial para ir a ver los pulsómetros y medidores de distancias para mi futura maratón. Él lleva el peso de la charla y yo me dejo escuchar. A veces intento sacar tema y me corto. Soy un accidente acompañando a su mejor amigo. Le digo que voy a mirar la máquina para ejercitar el cerebro y nos metemos en la tienda de tecnología grande del centro comercial. Dos horas y media después del saludo de las tres y pocos minutos, termino pidiéndole que me mire el nivel del aceite del coche y termino echándole un poco más. El nivel sube hasta el borde superior de la varilla y nos despedimos con un apretón de manos sincera. Quedamos para vernos después de las vacaciones en Donostia y le digo que traeré algo para su hijo. Pienso también en ellos: una botella de Txacolí y algo para comer nunca vendrán mal. Salgo del centro comercial y me voy hasta la tortura dulce del gimnasio.
2
En la piscina de abdominales.
La piscina a las cinco y media de la tarde esta llena de niños, de una madre absorbente y del guapo irresistible. Me pongo el bañador, la camiseta negra y cojo los trastos de nadar. Hago abdominales y ejercicios de brazos durante poco rato. El guapo irresistible me saluda desde la piscina y yo le saludo. Me meto en el agua y charlamos sobre su lesión en la espalda que le impide correr. De su triatlón del domingo en Barcelona y de lo apurado que esta con su novia. Charlamos de deportes y nos golpeamos al nadar para saludarnos antes de su huida hacia casa. Yo termino por debajo de los 20 minutos a pesar de mi ritmo lento del principio. Termino con ganas de ducha y lo saludo al marcharse.
El regreso a casa me deja clavado con dolores en los abductores y el glúteo.
3
Tarde y noche en casa.
Gemma juega al ordenador y me enseña unas fotografías submarinas del marido de su compañera de trabajo. Escucho la canción del tiempo y saco a pasear a Brus bajo un calor tremendo. Tiene ganas de pasear y lo hacemos durante un buen rato. Luego, el regreso a casa y cenar los restos de pollo, butifarra y demás carnes para engordar el buche con los croissants de chocolate y las galletas del Príncipe. Me duermo tarde porque descubro un juego de fútbol que me atrapa. Es la simulación del último campeonato mundial de fútbol y estoy en el grupo de España. Nombres diversos de jugadores de la selección para un juego de miniclip.com que me atrapa. Me duermo a las doce y tardo en recuperarme de las ganas de jugar ya.
4
La mañana del último día.
Me despierto a las 6:44. Sacó a pasear a Brus con tanta rapidez que el pobre me mira asustado. Perros que ya pasean por el parque y me hacen estirar de él demasiado fuerte. Lo dejo en casa y el kiosquero le echa la culpa de que llegue por allí a las 7 en punto. Llego al trabajo sin nada que hacer y me paso la mañana leyendo el país y jugando a lo que me dejan. La última mañana antes de las vacaciones en el agujero gris es de paraíso.
5
La Noticia de El País.
Springfield existe
Tiene 9.300 habitantes, una central nuclear y una tienda regentada por un paquistaní. 34 localidades comparten nombre en EE UU, pero ésta es la más parecida a la de los Simpson. Allí se presentó el filme que llega hoy a España
En el Springfield de dibujos animados donde residen los Simpson todo es posible. Allí podría vivir alguien como Eric, quien sólo sale a la calle abrazado a una cabra de nombre Bongo. También podría existir un personaje como Paul, que camina calle arriba y calle abajo apuntando con el dedo hacia el cielo durante horas sin que sus vecinos se inmuten. Y hasta podría haber un nieto de republicanos valencianos y experto paellero como Edward Huse, entregado a la creación de la Sinfonía de Springfield, una "idea enloquecida" inspirada en la Sinfonía de Portsmouth, un hito de la experimentación musical de los años setenta que consistió en hacer música utilizando gente que no sabía tocar nada.
"No diré que somos tan disfuncionales como los Simpson, pero mírame: me paseo con una cabra", dice un vecino
Pero ellos no son personajes de ficción como Homer Simpson. Son vecinos reales del Springfield del Estado norteamericano de Vermont, uno de los 34 Springfields que hay repartidos por la geografía de EE UU, un pueblo de 9.300 habitantes donde el pasado sábado se celebró el preestreno de Los Simpsons. La película, que hoy llega a las pantallas españolas. Los privilegiados y peculiares habitantes de esta ciudad perdida entre montañas fueron elegidos por votación popular como anfitriones del estreno, en un concurso online en el que otros 13 Springfields de la geografía estadounidense compitieron con vídeos caseros para conseguir el título de hogar oficial de los Simpson.
Y tras ganar, demostraron con devoción su entrega total a Homer y familia: aparte de la sospechosa exhibición en la mayoría de los escaparates locales de los rostros de esta familia única, el sábado se montó la mayor fiesta callejera de la historia del pueblo, según los ancianos del lugar. Además, el restaurante Springfield Royal recibió a su clientela con un menú especial que incluía bocadillo Bart y restos de comida de Lisa; la marca de helados Ben & Jerry, de Vermont, presentó un nuevo sabor combinando cerveza y donuts, el menú favorito de Homer Simpson; la cervecería Magic Hat estrenó la nueva cerveza Springfield y en la inmobiliaria local un cartel advertía: "Si le encontramos hogar a los Simpsons, también se lo podemos encontrar a usted".Los vecinos de Springfield fueron los primeros en poder juzgar el salto a la gran pantalla de esta familia disfuncional, que durante 20 años ha acompañado desde la televisión al público estadounidense en la exploración satírica de su sociedad y su cultura. Y, según las primeras reacciones, la película es tan divertida, ácida y descastada como la serie. "Creo que es incluso más atrevida", adelantaba Julie Salvatoriello, una veinteañera que consiguió una entrada en la rifa que organizó la ciudad para que unos 800 vecinos pudieran ver la película a lo largo del día. "Hay un desnudo integral", advertía un adolescente entregado a los Simpson desde los tres años y que se tronchaba de risa al recordarlo. Y hasta ciudadanos como Leslie y Bob Messer, una pareja de jubilados que jamás habían visto a Homer y Bart en acción porque pensaban que era una "familia de idiotas", salieron del cine proclamando amor eterno hacia los personajes amarillos. "El tema central es un desastre ecológico y hasta hay una crisis matrimonial", resumían. "Todo muy actual y muy realista pero con humor".
En el Springfield de Vermont hay iglesia, bar, bolera, colegio, una calle principal y un cine, el Springfield Theatre, una sala descascarillada de más de setenta años situada en un edificio donde se alquilan habitaciones a 300 dólares al mes. Nada más lejos del glamour Hollywood.
Por eso los estudios Fox, productores del filme, le tuvieron que cambiar la pantalla, el sistema de sonido y hasta la moqueta, para que Springfield pudiera, por un día, estar a la altura de un estreno mundial. "Es una sensación muy rara salir de tus dibujos y entrar en un mundo paralelo llamado Springfield donde hay desde una central nuclear hasta un deli regentado por un paquistaní", comentaba el dibujante Matt Groening, quien desfiló por una alfombra tan amarilla como sus personajes entre los vítores de las cerca de 4.000 personas que se juntaron en la plaza del pueblo para recibirle. Acompañado de su productor -el multipremiado y poderoso Jim Brooks-, del director del filme -David Silverman- y de otros popes vinculados a la serie, pero sin la presencia de ningún famoso de revista -"Están todos enfadados por las versiones animadas que hacemos de ellos", se excusaba Groening-, el dibujante expresó su deseo de que el parecido entre los estadounidenses y los Simpson no aumente con el paso del tiempo. "Sería muy triste", dijo antes de perderse entre las butacas del Springfield Theatre.
Ser el hogar de esta familia tan friki podría parecer más una tragedia que un honor, pero que tire la primera piedra cualquier pueblo o ciudad media estadounidense que no guarde un esqueleto en el armario del tamaño de los del Springfield animado. Como dice Groening, "Springfield está en todas partes, por eso todos podemos identificarnos con sus habitantes". No hay planes de situar a los Simpson en Vermont en las próximas temporadas de la serie, la más longeva de la televisión estadounidense, "aunque haremos bromas", anuncia Groening. Pero los habitantes de un pueblo que lleva años sufriendo la crisis que provocó el cierre de las fábricas de armamento que alimentaban su economía local planean explotar turísticamente su nuevo estatus.
"No te voy a decir que aquí seamos tan disfuncionales como Homer Simpson y familia, pero mírame: yo me paseo con una cabra como si fuera un perro. ¿Es eso disfuncional? No sé, pero ¿qué más da? Estamos orgullosos de ser el hogar de los Simpson. Desgraciadamente, es lo más importante que le ha pasado a este pueblo en muchos años así que ahora le tendremos que sacar provecho", reflexionaba Eric el sábado. Le acompañaba su cabra Bongo, con su barba animal teñida de azul, "en honor al pelo de Marge Simpson. Aquí todos somos adictos a Los Simpson y hoy es un día especial".
El vídeo de la diferencia
Vermont es un Estado excéntrico, diferente al resto de Estados Unidos. Apenas tiene 600.000 habitantes, pero probablemente haya más gente de izquierdas por metro cuadrado que en ningún otro Estado rural del país. Allí hay leyes que prohíben los carteles publicitarios para no "contaminar visualmente" el paisaje, es legal pasearse desnudo por las calles de muchas de sus ciudades, las parejas gays de hecho están reconocidas desde hace casi diez años, fumar porros no está mal visto y los Starbucks y McDonald's no abundan (aunque en Springfield haya un McDonald's). Además, hay un fuerte movimiento secesionista apoyado por gran parte de su población y su senador Bernie Sanders es el único político nacional vinculado al partido socialista.Quizás por eso, el vídeo que Springfield envió al concurso también era completamente diferente al que enviaron sus rivales. Todos optaron por hacer presentaciones cómicas ofreciendo razones que conectaban sus pueblos al de Homer Simpson pero en Vermont, bajo la codirección de un joven de 17 años llamado Alex Campos (en la imagen), bisnieto de santanderinos, decidieron filmar un capítulo de Los Simpson con personajes reales. El elegido como Homer fue Tim Kavanagh, una estrella local de la televisión que persigue un donuts gigante por todo el pueblo levantando las iras de la población. "Queríamos divertirnos y entretener, supongo que por eso nos votaron", afirma Campos. Lo más sorprendente es que Fox pasó por alto Vermont cuando invitó a los diferentes Springfields a participar en el concurso. Patty Chaffee, responsable de la Cámara de Comercio local, protestó y consiguió que su pueblo entrara en el concurso. Ahora se ha convertido en la heroína local.
'Wikiviajeros'
La enciclopedia de viajes Wikitravel agrupa 16.000 destinos en inglés y más de 2.000 en castellano .- La guía cooperativa se publica en 17 idiomas .- Couchsurfing y Sleepinginairports, páginas sobre hospedaje gratuito
Casi 1.000 millones de personas se desplazan por el planeta de un lugar a otro. Viajar es cada vez más accesible, por los vuelos de bajo coste y por las múltiples herramientas que ha puesto Internet al alcance de todos. Hoy en día, irse de vacaciones sin haberse paseado antes por Internet es un error.
Lo primero es mirar en la Red las tarifas de aviones, el precio de los hoteles o el del alquiler de coches. Google Earth nos enseñará nuestro destino exótico con visión panorámica y la localización exacta del hotel, apartamento o cámping elegido. Si se trata de viajar por carreteras europeas, Repsol y Viamichelin facilitan los trayectos.
La lista de recursos viajeros que aporta Internet es infinita. Por ejemplo, el Couchsurfing. Más de 250.000 personas viajan durmiendo gratis de casa en casa. Las posibilidades de Internet y las redes sociales Web 2.0 llegan hasta elegir compañero de asiento en el avión (www.airtroductions.com) o aconsejar sobre cómo dormir en los aeropuertos (www.sleepinginairports.net).
Pero para guías viajeras, Wikitravel. Nada mejor que los consejos de quienes han viajado para saber cómo realizar el viaje, qué es lo que hay que ver, cuánto cuesta comer, dormir, entrar en un museo o tomar un café. Los escritores especializados en viajes siempre han sido los encargados de facilitar esa información. Ahora, los wikiviajeros comparten sus conocimientos y experiencias a través de Internet.
Tras el éxito de Wikipedia, la enciclopedia escrita por miles de desinteresados colaboradores, Michele Ann Jenkins y Evan Prodromou fundaron Wikitravel en julio de 2003. Su objetivo era crear "una guía mundial de viajes, gratuita, completa, actualizada y para todos". Cuatro años después, la guía reúne información de casi 16.000 destinos en inglés y se publica en 17 idiomas, entre ellos español y catalán.
Jesús Rodríguez, que vive en la localidad madrileña de Alcorcón, es el único administrador español, residente en España, de la Wikitravel en castellano. En octubre cumplirá 18 años. Un mes antes comenzará a estudiar Farmacia en la Universidad Complutense. No piensa viajar en verano porque su trabajo en una heladería no le permite desplazarse. Eso sí, aprovechando que espera a una amiga francesa que pasará las vacaciones en su casa, en sus días libres recorrerá Madrid y tomará notas para publicar en Wikitravel.
Rodríguez es colaborador de Wikitravel en español desde hace un año y medio. Antes estaba en Wikipedia. "No había nada en español y me pareció interesante empezar un wiki desde el principio. Soy el único administrador que vive en España. Hay otro que es americano y vive en Japón. Es profesor de inglés, habla un poco de español y ha publicado la mayoría de las cosas sobre Japón. Charlamos mucho por chat y correo electrónico, como si fuéramos colegas de siempre".
Rodríguez reconoce que cuando tiene que estudiar no dedica mucho tiempo a la página. Ahora que está de vacaciones, emplea una hora diaria actualizando la portada y revisando artículos. "No hace falta viajar. Se trata de introducir datos, respetando la licencia que impide copiar de otros sitios".
No conoce personalmente a los fundadores de Wikitravel, aunque fue uno de ellos quien le ofreció ser administrador. "Primero colaboré durante unos meses. Como vieron que lo hacía bien, Evan, que es el fundador, me ofreció ser administrador en España. Sabe poco español, pero me dejó un post en mi página".
Jesús echa en falta más colaboradores. "Hay gente que publica en español, pero debería haber más. Wikitravel en inglés tiene mucho movimiento. El proyecto tiene poca publicidad, sale poco en los medios de comunicación, al contrario que Wikipedia".
Rodríguez pensó que podía ser útil que la gente contara sus experiencias y puso en marcha Wikitour (se accede a través de la página de entrada en español de Wikitravel), una idea que ya han copiado en Francia. "En Wikitour cada uno cuenta su experiencia en primera persona, pero sin usar yo o nosotros. Siempre que vemos un "yo" hay que quitarlo. Para hacerlo, le damos la vuelta a la frase". Por el momento se publica en español y francés.
El año pasado había pocos artículos en la sección española de Wikitravel. En julio han sobrepasado el millar de destinos. "Pretendemos hacer una guía objetiva, aunque a mí me gusta que la gente cuente lo que ha visitado y lo que más le ha gustado. Con más colaboración, podemos llegar a 3.000 artículos a final de año, pero necesitamos publicidad para tener más colaboradores". Muy pocos comparados con los 24.000 artículos de viajes en inglés. Wikitravel es gratis. La información se actualiza constantemente. Wikitravel utiliza la tecnología Mediawiki, que fue desarrollada para Wikipedia y que ahora utilizan la mayoría de los wikis. Pero el wiki de viajes no es uno de los proyectos de la Fundación Wikimedia, que usa la licencia GFDL. Wikitravel emplea la licencia Creative Commons.
Wikipedia depende de una fundación; Wikitravel pertenece a la empresa norteamericana Internet Brands junto con una veintena más de sitios de Internet; uno de ellos es World66.com, una guía de viajes que también utiliza un wiki para la edición y licencia Creative Commons para los contenidos.
