Thursday, July 19, 2007

19/07/07

Guiños bajo el calor de la adopción

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Guiños y holas.
La temperatura se afianza en el verano del barrio. El agujero gris ya es una olla de grillos que se percatan de sus limitaciones. Una semana y poco más para ser libre. Estoy conduciendo en un tiempo bueno. 13:40 para los kilómetros que me separan del parking del gimnasio. Un poco de baño y un hola rápido con Dani el de la barba. Esta a punto de marcharse y me despide mirando a un compañero de sitio. Le doy una palmada imaginaria en el aire y me meto en la piscina. Casi solitario y voy haciendo un tiempo de pena. El bañador azul es un lastre que no consigo vencer. Me esfuerzo por bajar de los 20 minutos pero termino haciendo dos segundos más de la marca. La gente del gimnasio se dedica a tirar el tiempo bajo el sol. Cuerpos iluminados y otro saludo despistado. Carles esta a punto de marcharse cuando yo me voy a ir. Un saludo y un guiño finales para terminar la jornada piscinera en casa y con calor.
Brus tiene mejor la herida, pero no deja de rascarse. Gemma sigue estando más guapa que nunca y las calores y los guiños me afectan demasiado. Una comida rápida para desaparecer en los juegos de fútbol del ordenador y hacer olimpiadas ficticias que nunca consigo ganar. La tarde pasa después de bajarse la música de los Chanclas. Divertidos y sevillanos, como el enano que trabajó en el agujero gris y se marchó de autobusero hace más de un año.

2
La tarde y algo más.
El regreso de Gemma son las ganas de pasarlo bien. Leo un poco a Palahniuk y paseo a Brus bajo el sol de justicia. Mañana tengo que ir a visitar a mi prima Verónica en casa de mis padres y entrenaré a partir de las cinco de la tarde. Mi padre se apunta a la carrera del domingo como invitado de lujo y ya tenemos quién nos va a guardar las llaves del coche. Comeré en casa de mis padres y saldré a correr por los campos veraniegos bajo el sol de las cinco de la tarde. Unas compras sujetas a compilación y la noche se termina haciéndome unos espaguetis a la carbonara y uno de esos arroces con atún, cebolla y zanahoria que tanto me gustan. Dormir a pierna suelta bajo el calor asfixiante de la primera noche del que parece será un verano duro.

3
El kiosquero se duerme.
Un paseo despierto y la música del iPod antes que las noticias de la Cadenaser. Escucho las canciones justas para que Brus no haga nada por la patria y yo llegue tarde al kiosco. Me encuentro con el ciclista con deficiencias del gimnasio y nos saludamos con ánimos. “Nos hemos quedado planchados”, me dice el kiosquero. Me llevo El País y cuento los días que me faltan para mi primera carrera profesional: Tres.

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La Noticia de El País.
China concentró el año pasado casi la mitad de las adopciones internacionales
Los niños no vienen de París, sino de China. El país asiático volvió a ser en 2006 el principal origen de las adopciones internacionales en España: 1.759 de los 4.472 menores prohijados son chinos. Sin embargo, fueron mil menos que el año anterior, ya que las autoridades de ese país han endurecido los requisitos para entregar niños en adopción. Esto ha repercutido en el total de acogidas, que cayeron un 20% con respecto a 2005. Es el segundo año consecutivo que descienden.
España continúa, a pesar de esto, a la cabeza mundial de adopciones internacionales en términos relativos, según la secretaria de Estado de Asuntos Sociales, Amparo Valcarce. Después de China, como viene siendo habitual, el segundo país en la lista es Rusia (1.290 niños), seguida, ya muy de lejos, por Etiopía (304), Colombia (260), Ucrania (181). Valcarce destacó el auge de Nepal, de donde llegaron a España 173 niños el año pasado.
La caída de adopciones se produjo junto a un descenso de las solicitudes, que pasaron de 11.054 a 9.878. Estas "pequeñísimas fluctuaciones" son, en opinión de la secretaria de Estado, coyunturales. "Suele haber oscilaciones; pero 2006 fue el tercer año en adopciones internacionales en España, sólo superado por los dos anteriores".
Tres de cada cuatro adopciones corresponden a niños de entre 0 y 2 años. Valcarce explicó que los padres suelen buscar que sus hijos se adapten rápidamente, y que ésa es la edad más propicia para que lo hagan. Una vez más, China vuelve a marcar la pauta; la mayoría de los niños de ese país llegó a España con menos de dos años. Por comunidades autónomas, Andalucía y Cataluña están a la cabeza, seguidas del País Vasco, Madrid y la Comunidad Valenciana. A pesar de la caída de las adopciones internacionales, Valcarce aseguró que es una cifra "muy elevada": "En los últimos cinco años se han prohijado 23.012 niños, lo que supone casi el 90 por ciento de los procesos adoptivos de España".



Coney Island contra Disneylandia
La especulación puede acabar con el 'paraíso recreativo de los pobres' neoyorquinos. Una constructora compra allí terrenos para levantar apartamentos y un gran parque de atracciones
Mucho antes de que Hollywood inventara Disneylandia, existía un lugar llamado Coney Island. Cuenta la leyenda que allí, arrullados por las olas del mar que baña Brooklyn, en el sur de Nueva York, entre norias, montañas rusas, freaks y calles con nombres tan azules como Avenida de las Sirenas o Boulevar de Neptuno, Al Capone se ganó el apodo de Scarface, Woody Guthrie y Bob Dylan intercambiaron secretos musicales y Charles Feltman, un emigrante alemán, cocinó el primer hot dog de América. "Si no existiera este lugar, con su playa y sus atracciones, la mayor parte de los neoyorquinos humildes, que son varios millones, no tendrían adónde ir". Son las palabras del capitán Bob, marinero reconvertido en guía extraoficial de este parque de atracciones decadente, donde tiendas, bares y restaurantes a pie de playa han resistido hasta este año el empuje de la modernidad.
Pero es difícil renunciar al progreso cuando empuja a golpe de talonario. Y aunque esta pequeña península, idealizada en las canciones de Lou Reed, inmortalizada en la película The warriors y alabada en los poemas de Ferlinghetti, sea parte de la historia popular de Nueva York, éste podría ser su último verano. "Especulación inmobiliaria. Ocurrió en Times Square, que es hoy una oda al consumismo y a la uniformidad. Y si no lo evitamos, Coney Island acabará igual. Hay una constructora, Thor Equities, que está comprando todos los terrenos, incluido Astroland, el parque de atracciones más grande, que cerrará después del verano. Su proyecto es construir hoteles, apartamentos de lujo y algo tipo Disneyworld. Compran caro y por eso nadie se les resiste", explica Charles Denson, autor de dos libros sobre Coney Island, impulsor del Coney Island History Project y defensor de la memoria de un barrio que desde mediados del siglo XIX, cuando el tranvía lo conectó con el resto de Brooklyn, se convirtió en lo que aún se llama el paraíso recreativo de los pobres.
"Thor Equities quiere que el Ayuntamiento recalifique la zona como residencial. Para eso está subiendo los alquileres y obligando a las familias a renunciar a sus chiringuitos", denuncia Anthony Raimondi. Desde su puesto de venta de puros Gangster Cigars se ve una larga hilera de establecimientos con las persianas bajadas en pleno domingo de julio. "Los arrendatarios no han podido pagar las nuevas rentas. Si esto sigue así, todos tendremos que cerrar. ¿Y adónde irá esta gente? Negros e hispanos, personas con pocos recursos. Aquí aún pueden subirse a la noria por cinco dólares o comerse un perrito caliente por tres. Si hacen hoteles, apartamentos y un parque temático, aquí sólo vendrán turistas blancos", vaticina.
Pero el capitán Bob, menos dramático, asegura que la historia de Coney Island está marcada por los cambios. "En el siglo XIX había un parque de liliputienses. Aquello se quemó. Se construyeron entonces dos parques de atracciones, que también fueron pasto de las llamas. Hubo cabaré, prostitución, mafia... Ahora se habla del fin de Coney Island, pero no acabo de creérmelo. Es incombustible".
Entre el millar de empleados que trabajan en las atracciones, la inquietud es palpable. Aun así, muchos reconocen que una mano de pintura y un poco de modernidad tampoco vendrían mal. En todo caso, ahora sólo les queda luchar por evitar que Coney Island se transforme en otro Disneyworld para ricos, como dice Denson.
Ironía entre sirenas y Neptunos
Sirenas con pelo de erizo y pezones al descubierto, Neptunos de colores insólitos y tridentes improvisados, criaturas del océano envueltas en algas de papel, bandas de música disfrazadas de peces tropicales... Es el carnaval de las sirenas, la Mermaid Parade. Desde hace 25 años, Coney Island recibe la llegada del verano con un desfile de disfraces irreverentes que nada tienen que ver con la formalidad que impera en los que se celebran en la Quinta Avenida de Manhattan a lo largo del año. La Mermaid Parade se creó en 1983 para revivir el Mardi Gras que durante los primeros cincuenta años del siglo XX se celebraba en esta mítica playa. Es un canto a la creatividad y a la imaginación y también a la impostura: para desfilar y aspirar a alguno de los premios es necesario, entre otras cosas, sobornar a los jueces, cuyo nivel etílico al terminar la marcha suele inducirles a meterse en el mar con peluca y traje. La Mermaid Parade también ha sido, tradicionalmente, soporte de comentarios sociales mordaces: este año un grupo se disfrazó de hoteles de lujo para criticar el posible fin de Coney Island, otros señalaron el final de la serie Los Sopranos creando el grupo The Sea (mar) Sopranos y tras la muerte de Joey Ramone desfiló una banda de sirenas melenudas en una furgoneta denominada The Mermones.

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