Thursday, October 26, 2006

26/10/06

Estaba pensando en tu cuerpo desnudo bajo el agua tibia de la ducha. Me imaginaba tu pecho contrayéndose del frío, el pelo mojado y la piel oliendo a flores. No quería quitar esa imagen de mi cabeza, pero en el mejor momento, igual que sucede siempre en los sueños, cuando estás a punto de darle un beso al George Clooney de turno o yo estoy a punto de besarte a ti (porque tú eres mi única belleza), entonces, justo en ese preciso momento, aparece la jefa y la sustituta de la jefa diciéndote que tienes que enseñarle a hacer ese análisis que me iba a dejar toda la mañana solo y sin nada más en la cabeza que tu cuerpo desnudo después de una ducha de agua tibia.
Se me cae el mundo a los pies. La sonrisa forzada que me sale no llega a mueca de asco, y la sustituta de la jefa me habla con ese pito de voz que se mete en la cabeza y arrasa con todo. Tu imagen desnuda se intenta mantener dentro de mi cerebro. Lucho para que su voz no haga que te vayas de mí, pero cuando empieza a contarte los problemas de barriga de su hijo, las picaduras de mosquitos tigre en su pierna y el mucho trabajo que tiene su marido en su fábrica, veo como tu silueta perfecta me dice adiós desde mi cerebro. Me guiñas el ojo y te pasas las manos por el pelo mojado. Yo quiero gritarte y decirte que te quedes allí dentro, en mi cerebro, que es donde siempre estás, pero me susurras al oído que no soportas la voz estridente de la sustituta de mi jefa. Me dices adiós lanzándome un beso con la palma de la mano y yo me quedo solo, escuchando las penas de una pobre mujer que no me importa absolutamente nada. A veces muevo la cabeza hacia arriba y digo “si” como un monigote de feria, y a veces muevo la cabeza de un lado a otro y digo “no” como los bebes que no quieren separarse de los brazos de sus madres. Intento pasar lo mejor posible la mañana. Me repito que tu imagen la veré en verdad dentro de poco. Muevo la cabeza de un lado a otro y le digo que “no”. Me he equivocado de palabra y ella me dice si la estoy escuchando, mientras tu cuerpo desnudo se vuelve a aparecer dentro de mí. Ya no me importa lo que me diga. Me voy a desayunar, te llamo por teléfono y te digo lo que siento en lo más dentro de mi cuerpo: “TE QUIERO”.

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