20/10/06
Ayer nuestro Brus fue el mejor cómplice para el beso más esperado. Mientras las campanas de la iglesia golpeaban cuatro veces su sonido metálico, Brus se estiraba en el parquet de la entrada pidiendo su media hora de paseo de la tarde. El cielo volvía a amenazar lluvia y en mi cabeza solo se repetía un deseo: quiero besarte. Me agaché para apartarlo de la puerta y dejarte pasar, y sin esperar recibí el beso que más estaba esperando de toda mi vida. Fue fugaz, ligero, casi no se sentía en mi cara, pero mi cuerpo despertó del miedo a perderte y respiró un poco aliviado. Necesitaba ese beso. Necesitaba saber que todo no estaba perdido. Te necesito. Lo repetiré hasta que me muera. Te quiero y te necesito.
Luego vino el paseo por el parque mirando al cielo y sin miedo a mojarme. Brus tiraba de la correa con la misma fuerza de siempre y mis brazos eran poderosas rocas indestructibles después de haberles inyectado la droga que son los besos que me das. Ya en casa seguía sonriendo, tocándome la mejilla donde me habías dejado el rastro de tu saliva. La tocaba como si hubiese tocado la mano de mí otro Bruce querido, o como si Paul Auster me hubiera dicho que tengo futuro como escritor; como su sucesor. Me sentía feliz y seguía teniendo miedo a perderte. No podría vivir sin ti. No puedo. No podré vivir jamás sin que tu estés a mi lado.
Esperaba que llegase la hora de volver a verte. Ir a comprar nunca fue tan necesario ni apasionado como lo fue ayer. Te miraba detrás de los libros que yo fingía leer y te espiaba mientras tu te paseabas por otros libros, o te miraba sin que te dieses cuenta mientras los dos leíamos la contraportada de alguno de los libros que te llamaban la atención por la portada, por su autor o por la historia que contaba. Aprendí a leer más rápido solo para poder acabar de leer la contraportada antes que tú y poder mirarte de reojo, sin que te dieses cuenta. Para poder espiar a la mujer más bella del universo. ¡Qué además está casada conmigo! No podría ser más tonto si te pierdo. No voy a perderte porque eres mi inspiración, mi razón de vivir. Mi todo. La canción que marca mi vida en cada paso. La mano que escribe estas líneas que son tuyas. Porque solo tú eres capaz de darme tanto con tu sola presencia. No sabes cuánto te quiero, mi musa.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home