Monday, October 23, 2006

23/10/06

Ya no me quedan restos de suciedad en las manos, ni me salen los mocos negros de la nariz, pero todavía noto en mis piernas la mañana de ayer, limpiando y quitando cajas del trastero, y sobre todo se me ha quedado la sonrisa de idiota por hacer algo que me recordaba al principio de estar casados. Cuando nos pegábamos aquellas palizas de limpiar toda la casa, de quitar el polvo incrustado por las obras, de quitar todos los botes, vasos, tazas y platos de la cocina. Y te veía a ti, siempre eres tú quien toma la iniciativa en todo, subida en el último escalón de la escalera, limpiando hasta el último rincón de la casa. Ayer, mientras ordenabas las cajas de zapatos, los puzzles de ciudades a las que quizás no volveremos pero que fueron solo nuestras alguna vez; de colocar los centenares de libros que sigo teniendo metidos en cajas y que algún día donaré a la biblioteca de cualquier lugar que los necesite, o los entregue a escuelas para que los niños se aficionen a leer como tú y yo haremos con nuestra pequeña chinita.
Esta mañana había otro documental en verde en la pantalla del ordenador. Cada franja verde en el Emule significa otra cosa más bajada para verla tú y yo. Un documental que miré rápidamente para ver si era lo que queríamos ver, y allí volvían a estar esos ojos rasgados tan característicos de otra niña chinita que vive feliz con sus padres españoles. Pronto esa niña será la nuestra y no nos hará falta bajar más películas en el Emule, ni grabar series en la televisión para verlas los fines de semana, ni siquiera nos dará tiempo de limpiar el trastero o la cocina. Estaremos solo para ver crecer a nuestra pequeña chinita que nos dará todo lo necesario, y mucho esfuerzo, para vivir.
De momento, qué mejor manera de vivir que estando a tu lado. Tu me lo darás siempre todo.

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