Friday, August 31, 2007

31/08/07

Último día en el agujero negro

1
Cuatro horas en Manpower.
La principal preocupación ahora mismo es mi tobillo derecho. No me importa cambiar de trabajo, ni dejar el agujero negro por un trabajo temporal de tres meses hasta final de año. Lo que me preocupa es el dolor intenso en mi tobillo derecho, y saber si podré correr algún día mi primer maratón.
Salgo del agujero negro con media hora de adelanto. Llegar a Sant Cugat sin problemas es mi meta. La AP-7, la salida 20 en dirección Barcelona y las flechas que indican Sant Cugat. Luego ver dónde me indique que esta el Monasterio y a aparcar el coche cerca de Manpower. Me meo como aquel día de Terrassa en donde yo era el único alumno de Geología. Entro en un bar a las tres en punto y pido un cortado. Un euro por un lavabo. Luego voy hasta la puerta de Manpower y la chica que me dio la oportunidad de un nuevo trabajo me presenta a mi representante en la ETT. Yolanda me hace entrar en una sala para que responda un test psicotécnico de preguntas con trampas junto a una chica y un chico. Silencio para completar ese test y otro de prevención de riesgos laborales. Luego nos toca ver un programa de ordenador con un ratón que falla más que una escopeta de feria para ver cómo se produce bien en esta empresa farmacéutica. El tiempo pasa y las horas hacen que el reloj marque pasadas las seis. Luego viene la firma del contrato y las explicaciones de lo que tengo que hacer el lunes en mi primer día en Ferrer. Un contrato hasta el 31 de diciembre de 2007. Quizás luego me den una patada y no pueda trabajar en otro sitio nunca más del tema, pero no tengo miedo a trabajar en lo que sea, al turno que sea y con la gente que sea. El paso ya esta dado. Nos despedimos a las siete de la tarde en la puerta de Manpower y el chico, un gallego que se llama Ángel, me da la mano y quedamos en vernos el próximo lunes a las siete de la mañana. Parece cansado al hablar y fuma. Me meto en el coche después de haber hablado con Gemma y busco dónde esta Ferrer. La encuentro en el Polígono de Can Magí. Allí estará mi destino en los próximos meses; hasta el 31 de diciembre y espero que durante algo más de tiempo. Y si no, me buscaré otro trabajo. Es el espíritu de la mejor película de mi vida: “American Beauty”, donde el protagonista deja un importante cargo en una empresa de publicidad para irse a trabajar a una especie de Mcdonald´s.
Llego a casa con la peste del sudor entrometida en mi camisa de la suerte. Saco a Brus y hago el ejercicio de la Nintendo. Mi tobillo sigue molestando, pero al no hacer nada, le dejo una especie de alternativa para que no me chille. Descanso y voy a comprar bocadillos que engordan al mismo Mcdonald´s y al Viena. Indigesto por el exceso de comida y la falta de deporte, me voy a dormir con ganas de entrar por última vez en el agujero negro.

2
Viernes final.
Entro a las siete y pocos minutos en el agujero negro. Dejo las llaves sobre la mesa del loro y tiro el llavero. El País lo leeré por última vez en un trabajo. A partir de ahora, o bien lo leo en la pantalla del ordenador, o me lo compro por el camino de regreso a casa y me lo leo en casa. Ya decidiré, aunque ya se que no puedo vivir sin leer el diario cada día. Empieza la última jornada en el agujero negro y hago por última vez Microtox. El tobillo parece que se alegra de mi descanso y no duele tanto. Un día sin correr y lo agradece. Espero estar bien para los 5 kilómetros del sábado con mi hermano. Hago mi trabajo lo mejor que sé y me despediré de todos con apretones de manos y un par de besos en la mejilla. Solo quedan unas horas para mi último día de trabajo en los Laboratorios Dr. F. Echevarne. Descanse en paz, agujero negro.

3
La Noticia de El País.
En resumen
Juan José Millás 31/08/2007
Gran Canaria. Fuego devastador. Calor africano. Cambio climático. Caos viario. Pole position. Fernando Hamilton. Lewis Alonso. Fiebre aftosa. Batiscafo ruso. Fernando Navarro. Gobierno Puras. Ejecutiva regional. Dirección federal. Espeleóloga belga. Tuleramia castellanoleonesa. Caso Madeleine. Hipotecas basura. Pánico bursátil. Movimiento sísmico. Liquidez bancaria. Volatilidad acelerada. Lunes negro. Atracador solitario. Trillo-Figueroa. Hedge fund. Cédulas hipotecarias. Activos financieros. Valores especulativos. Lluvias torrenciales. Respiro bursátil. Bancos centrales. Huracán Dean. Temperaturas otoñales. Pateras mortales. Medidas drásticas. Castración química. Nicolas Sarkozy. Vladímir Putin. Ruiz-Gallardón. Críticas internas. Joan Manuel Sabina. Joaquín Serrat. Furgoneta fúnebre. Nuevos atentados. Fuego griego. Fútbol televisado. Corte Inglés. Beneficio neto. Emma Penella. Francisco Umbral. Antonio Puerta. Biblioteca Nacional. Rosa Regàs. Fraga Iribarne. Sucesión difícil. Rosa Díez. José Tomás. Operación retorno.

Thursday, August 30, 2007

30/08/07

Dolor molesto en el tobillo derecho

1
Carrera con dolor.
El tobillo no ha dejado de molestarme cada día más desde los 10 kilómetros de Ripollet. El asfalto ha machacado el tobillo derecho y me duele casi hasta el caminar. Me toca correr o descansar, pero decido correr por fuera. 8 kilómetros hasta la casa de las fiestas Rave. Inicio la salida con dolor en el tobillo. No lo dejo de sufrir durante los casi 40 minutos que voy corriendo. Me preocupo y tengo ganas de saber qué narices pasa. La llamada de un nuevo trabajo tiene que terminar con un no. El jueves voy a Sant Cugat a firmar el contrato y para hacer el cursillo de prevención de riesgos laborales, cuando el mayor riesgo es no poder correr todas las carreras de este principio de septiembre a las que me quería apuntar. Termino los 8 kilómetros con molestias pero los estiramientos y demás me aplacan un poco el dolor. Gemma me ha dejado la canción de Bruce en el ordenador y la escucho mientras hablo con ella. Como lo que puedo y me voy tocando el tobillo hasta que me vuelve a doler más.
La tarde pasa lenta y calurosa. El Brain Training me dice que mi cerebro casi se asemeja a mi edad corporal. Preparo una de esas multicenas con dos platos de arroz y macarrones a la carbonara para dejarlos en la nevera y pelarme con la nueva máquina de cortar el pelo que parece no funcionar. Gemma monta la estantería del Ikea y yo me palpo mi tobillo derecho. Cruzo los dedos para poder estar entero para el sábado en la carrera en Sant Quirze con mi hermano. Suerte que son 5000 m y no tendré que hacerle sufrir demasiado.

2
Jueves con dolores.
El tobillo sigue molestando cuando intento correr. Si se calienta y me lo toco con intención, me duele. Si camino normal, me pongo de puntillas o lo fuerza en otras circunstancias, parece que esta bien. Decido darle dos días de reposo. Hoy tocaría correr 7 u 8 kilómetros, pero como tengo que ir a firmar el contrato (qué fuerte, el lunes empiezo en Ferrer), y me tendrán toda la tarde de curso y demás, decido no hacer nada. Mañana, mi último día en el agujero negro, nadaré mi kilómetro en la piscina y esperar que el tobillo funcione.
Mi hermano me manda un correo con un guión que ha escrito con su amigo para una película basada en un cuento mío titulado “El Semáforo”. Ya ni me acordaba que se lo había enviado. Me da por pensar en los cuentos que tengo en el ordenador y se los enviaré antes del sábado, cuando nos toca correr a los dos juntos de nuevo en Sant Quirze del Vallés.

3
La Noticia de El País.
Impostores aristotélicos
Juan José Millás 30/08/2007
Pasaron a vernos unos parientes de mi mujer que dijeron veranear aquí al lado. Cuando llevaban 10 minutos intentando explicar quiénes eran y de qué rama familiar procedían, mi mujer y yo fingimos caer en la cuenta y les invitamos a un café.
Decían ser hermanos, pero se parecían en todo a un matrimonio de los que no discuten. No sabíamos de qué hablar hasta que sacaron el tema de Aristóteles y del mundo sensible. Mientras los escuchaba, tuve de repente la revelación de que eran unos impostores, pero no dije nada para ver hasta dónde eran capaces de llegar. Llegaron a la diferencia entre sustancia y accidente mientras agotaban una caja de pastas que habíamos abierto para ellos.
A los pocos días, unos vecinos con los que solemos tomar el aperitivo nos contaron que habían recibido una extraña visita de unos familiares lejanos que se habían pasado la tarde hablando de Aristóteles. Otro veraneante, al escucharnos, añadió que a él y a su mujer les había ocurrido lo mismo. Al final, toda la urbanización había recibido la visita de los impostores aristotélicos. Nadie los ha vuelto a ver, pero daríamos cualquier cosa porque volvieran, pues tenemos la convicción no expresada de que aquella visita fue lo más importante de nuestras vacaciones, quizá de nuestras vidas.

La última foto del verano
E.Moliner 30/08/2007
Lo que a mí me gusta de esta fotografía, la última de la serie de este verano, es comprobar qué es lo que lleva y lo que no lleva la chica delgada, de cuerpo bonito, sin cabeza, que se cruza con el niño. No lleva bolso, ni riñonera, ni se le adivina lugar donde pueda llevar dinero. Y sin embargo lleva periódicos. Sólo periódicos.
Comprar el periódico es un acto que hace gente muy extraña. Las tías buenas no se asocian a llevar periódicos, a no ser que paseen por La Rambla
Es verano, la chica usa falda corta y camiseta, zapatillas sin calcetines, nada más. No sé si en la mano izquierda se le adivina un cigarrillo. En todo caso, lleva periódicos. Y, por lo que se ve, periódicos que ya han sido hojeados. Porque cuando los acabas de comprar (sobre todo en domingo) parecen recién planchados y los transportas hasta el lugar de lectura con cierta solemnidad. Eso se le notaría a la chica. No están arrugados, ni doblados. Estos periódicos han sido pues bien leídos. Y sin embargo, la chica aún no los tira. Se los lleva, quién sabe si para una segunda lectura.
Alguien podría decir que en realidad la chica necesita papel de periódico para pintar una habitación o para poner debajo de la bolsa de basura, para evitar que manche el cubo; en fin, uno de esos usos alternativos de los periódicos (aunque, actualmente, lo de usar papel de periódico para envolver el bocadillo o para poner en el suelo después de haber fregado ha perdido toda su vigencia). Pero yo sostengo que no. Que si esta guapa chica necesitase el papel de periódico para pintar no lo llevaría de este modo, del modo en que se lleva el periódico que se ha leído.
Sé que eso no es lo más relevante de la foto. Lo más relevante es el niño, claro. Al ser la foto en blanco y negro, cualquiera podría decir que está tomada en Cuba, país que nunca se fotografía en color, no sé por qué. En los suplementos dominicales, suelen endilgarte, cada dos o tres meses, el reportaje de Cuba en blanco y negro. La única vez que he visto Cuba en color es en la segunda parte de El Padrino. Pero no es Cuba, sino Barcelona. No sabemos si Joan Guerrero esperó a fotografiar al niño cuando precisamente pasaba una chica con periódicos. En todo caso, yo sostengo que lo más raro de la foto es eso. Ya saben ustedes que comprar el periódico es un acto que hace gente muy extraña. Las tías buenas no se asocian a llevar periódicos, a no ser que paseen por La Rambla. Si es así, llevar periódicos es un buen sistema para evitar confusiones. Es casi la única manera de que a una chica no le pregunten cuánto cobra.
Ustedes mismos, si están leyendo este periódico será, seguramente, porque lo han comprado. Conozco pocos bares en los que tengan EL PAÍS para la clientela. Eso significa que cuando un usuario de EL PAÍS entra en el bar todos los buitres le preguntan si es de la casa. Gastar un euro en el periódico, por Dios, está muy mal visto.
Yo nunca lo presto, aunque sea violento. Me gusta que se vea que debajo de este periódico tengo dos más, porque me gusta que me pregunten si son de la casa. Me siento superior habiendo comprado los periódicos. Si sólo tuviera un euro elegiría periódico y me quedaría sin café. Me gusta ser la primera en desplegarlo en la mesa de mi bar. Echarle un primer vistazo, empezar por la crítica de televisión de Tomàs Delclós, ver lo qué dice Ramon Besa del nuevo Barça, leer la crónica de Agustí Fancelli, comprobar cómo siguen las cartas al director entre Fernando Savater y sus contrarios, recortar las cosas interesantes o indignantes. Ver esta foto de Joan Guerrero me hace comprender que se acaba agosto y que vuelven los articulistas de siempre, nosotros también.

Wednesday, August 29, 2007

29/08/07

El loro aprieta la faena

1
Martes de carrera.
La lesión de tobillo es incompatible con el calor insoportable que cae este martes. Decido sobre la marcha correr en la cinta a pesar de tener que hacer series y haber planteado correr algo más de 8 kilómetros. Los corredores que quieren hacer un maratón se lo toman en serio. Y si un día toca 100 minutos y solo hacen una carrera de 10 kilómetros, regresan a casa corriendo para terminar los minutos que necesitan hasta hacer el tiempo previsto.
Subo a la cinta y el calor insoportable de la sala me deja empapada la camiseta roja que regalaba una revista. Corrí menos de los 8 kilómetros que quería correr y tampoco hice las abdominales que necesitaba, pero estaba cansado y quería ver a Gemma.
La fui a ver a la fábrica y al momento de irme llegaron su hermano y su novia; la que trabaja con un ministro español y viaja por todo el mundo haciendo cosas que desde fuera parecen increíbles pero que desde dentro deben ser rutinarias. Un par de horas de charla animada con la secretaria de un ministro y llegar a casa con el calor para pasear a Brus y cenar temprano con el estómago vacío. Una vuelta en la cama rápida y la llamada de la ETT Manpower para que fuese el jueves por la tarde a firmar el contrato y hacer una especie de examen de prevención de riesgos laborales que me llevaría toda la tarde. Dormí como un angelito y espere que el reloj marcasen las 5:50.

2
Miércoles de faena.
El loro quiere dejar todo controlado. Hemos pelado conejos, embolicado cobayos y pinchado animales para dar y vender. Nos quedan dos días y media en el agujero negro y el loro no deja de pedir más faena. Mañana otras pruebas para terminar la semana con el mínimo de trabajos pendientes en el departamento. Mi existencia dentro del agujero negro se va terminando. El tobillo derecho parece aguantar con todavía un ligero dolor que va y viene. Espero que el nuevo trabajo me traiga nuevas oportunidades para disfrutar mi jornada laboral y pueda correr todas las pruebas del mundo. Dejo la voz de Krusty aparcada en la boca del lavabo y yo me voy a mirar las noticias de El País.

3
La Noticia de El País.
Zulos cósmicos
Juan José Millás 29/08/2007
Hay en el universo espacios gigantescos en los que no se observan planetas ni soles ni estrellas ni gas, ni materia oscura. Habitaciones vacías, en resumen. El hallazgo ha causado entre los científicos la misma sorpresa que si usted, al mover un armario para pintar, descubriera en su casa una cámara secreta sin nada dentro. ¿Para qué ocultar un doble fondo en el que no se esconden armas ni cartas de amor ni monedas de oro?
Piensa uno que Dios podía haber colocado en esa estancia cósmica una bombona de Butano, una cama de matrimonio, unas cortinas de cretona, un armario de tres cuerpos, un botiquín, un coprolito, no sé, algo que aliviara al abrir la puerta ese sentimiento de desolación.
En un mundo lleno de cachivaches absurdos como los planetas o los satélites, por no hablar de los moluscos, los lamelibranquios, los arácnidos y los mamíferos (con todas sus secuelas de hígados y aparatos circulatorios e intestinos de todos los tamaños), una habitación vacía acojona. ¿Por qué esa acumulación de trastos viejos en unos rincones del universo y esa limpieza de quirófano en otros? Ese zulo sideral parece una metáfora. Y quizá lo sea, por lo que lo primero que tendríamos que hacer es no tomárnoslo al pie de la letra.

Despedida y cierre
Xavi Sancho 29/08/2007
"Al final, recordaremos, no las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos" (Martin Luther King).
Hoy finaliza la semana de festejos varios y podremos volver por fin a nuestra vida. Se terminó el actuar un día como un personaje de una viñeta de Jordi Labanda, al siguiente como un Hemingway con hipoteca a 50 años y así hasta acabar con un trastorno que ni Al Pacino en Insomnio. Eso de lograr hacer de tus hobbies tu medio de vida es una utopía que sólo logró hacer realidad Margaret Thatcher. Uno no puede evitar pensar que mientras sus compañeras de colegio jugaban con sus casas de muñecas, ella se dedicaba ya a cerrar minas y dar cobijo a dictadores suramericanos. En fin, que se acabó. Stuart Murdoch, de la banda Belle and Sebastian, lloraba en todos los finales. Hoy nadie llorará, aunque la fiesta es de despedida. Decidimos hacerla en casa. Eso sí que es un deporte de riesgo y no el ajedrez. La excusa es despedir a un amigo que se va a vivir al norte, ese lugar indefinido donde todo parece funcionar mejor, pero se come fatal.
Ahora suena Faster, de Manic Street Preachers. La policía del buen gusto nos podría asesinar por ello, pero estos galeses, roqueros con el eslogan fácil, políticos y estetas, siguen siendo una de las pocas cosas buenas que les pasaron a los noventa. En este balazo punk logran meter en la misma frase el MENSA, Miller, Mailer, Plath y Pinter. "Supera eso, negro", le dijo el siempre descontrolado Jerry Lee Lewis a Chuck Berry, tras quemar el piano.
Una máxima que nunca se debe olvidar cuando se organiza una fiesta en casa es que uno debe saber el apellido y el número de teléfono móvil de todos los presentes. Si no, es imposible llamar a la policía para que registre la morada de quien crees que se llevó la copia del disco abortado de Style Council, o el volumen de Glamourama con notas para descifrar la nueva temporada de Supermodelo. En toda fiesta en casa hay temas prohibidos y temas de recurso. Así, Burning down the house (Quemando la casa) de Talking Heads, por muy brillante que sea -como toda la carrera de la banda, claro- está vetado. Si llega la policía, se les pone Ain't nothing but a house party (No es más que una fiesta en casa), clásico northern soul de The Showstoppers. A la hora de cerrar, con los minutos de la basura ya llegando a su fin, es menester lanzar una indirecta con A house is not a motel (Una casa no es un motel), de Love. Se recomienda, también, medir los decibelios, llamar al Ayuntamiento para que te confirme el aforo máximo de tu micropiso y también averiguar si necesitas permiso para tener DJ, o si corres el riesgo de que se persone un agente de la SGAE con el fin de requisar todo lo que no sean copias originales. "Nos llevamos el último de Björk y el pack de la serie 24". Gracias, agente.
La fiesta discurre, obviamente, por derroteros distintos de los que se esperaba. Por lo menos hay media docena de personas sin teléfono ni apellido y han desaparecido los tenedores. Tom Wolfe se preguntaba en La hoguera de las vanidades, ¿quién demonios puede ir a un mitin político con un pote vacío de mayonesa? Pues eso, ¿para qué quiere ese indocumentado nuestros tenedores? Como se puede ver, ha sido un éxito tan grande, que un desalmado, antes de cruzar el umbral de la puerta y desaparecer, ya pregunta cuándo será la próxima. "Cuando te suelten de una cárcel turca, te organizaremos una de bienvenida". Todo está hecho un asco y recordamos la gran frase de Bobby Gillespie, de la banda Primal Scream, en la que llevaba al plano de la realidad el pueril mito del roquero destrozando habitaciones de hotel. "Piensas que eres muy auténtico por romperlo todo, pero luego debe venir la madre de alguien a limpiarlo cobrando cinco libras la hora". ¿Llamamos a la tuya o a la mía?
Ahora suena: It's alright ma, I'm only bleeding, de Bob Dylan. Sugerencia de última hora cortesía de una gran persona. Nunca confíen en nadie a quien no le guste esta canción y, por favor, tengan cuidado ahí fuera.

Tuesday, August 28, 2007

28/08/07

Comida con Jordi en un día menos

1
Pizza con Jordi.
En la pizzeria que siempre vamos a comer Jordi y yo, hacen las mejores pizzas del centro comercial. Llego puntual con un calor insoportable. A los pocos minutos llega Jordi con chaqueta y el casco de moto en la mano. El calor nos abrasa, pero él me enseña una canción de jazz discotequero que ha compuesto por el ordenador. Como siempre lo animo a que haga cosas diferentes y hablamos de las cosas.
Comemos la misma pizza deliciosa que las últimas veces. Lo veo más gordo que la última vez; y antes de la mitad de la pizza le suelto el notición. “Me voy del agujero negro”, le digo sin preámbulos. Se alegra por mí mientras nos tomamos un capuccino viendo el culo gordo de la argentina que lo regenta. Nos divertimos y sigo sintiendo que Jordi es y será siempre mi mejor amigo. Una vuelta por el Media Mark para decidirse a comprar el mejor disco de Iron Maiden. Damos otra vuelta de tuerca al centro comercial y nos vamos cada uno a casa. Le doy la camiseta del niño y el Txacolí y los vasos con el símbolo vasco. Sigue el calor insoportable bajo el techo del coche.

2
Piscina y mareos.
Voy al gimnasio con la tranquilidad de que Gemma se queda en el trabajo. Hago un poco de abdominales y me meto a nadar a ritmo de tortuga mis 1005 metros. Ducha rápida y cuando aparco el coche en casa, veo el coche de mi suegro que trae a Gemma mareada. La subo a casa y la dejo reposando para que no haga nada. Unos zumos y un poco de mantequilla después del paseo bajo el sol abrasador con Brus y más compañía para mi esposa. Cena de restos en el naufragio y de vuelta a la cama para no pensar en nada más.

3
Mañana de martes.
Otro día menos para salir de aquí. Trabajo que quiere ser duro y que a las diez y poco de la mañana ya esta terminado. Mañana más tralla con dérmicas a conejos, pero nada del otro mundo. Paseo mi cuerpo por el último martes de mi vida en este agujero negro que apesta a mierda de conejo. El loro esta amargado y yo cada día estoy más feliz de marchame de aquí.

4
La Noticia de El País.
El lugar de la virtud
Juan José Millás 28/08/2007
Adquirí en el mercadillo del pueblo, por sólo nueve euros, un reloj que, una vez en casa, resultó atrasar un minuto al día. Un minuto al día no es nada; total, siete a la semana, pero a mí me dolía como una llaga en el paladar. Al poco, vi uno idéntico en otro mercadillo y me lo compré también. Por casualidad, este adelantaba un minuto diario, justo lo que el otro atrasaba. Me puse el que atrasaba en la muñeca izquierda y el que adelantaba en la derecha. Así, si en uno eran las dos menos un minuto, en el otro eran las dos y un minuto. Habiendo sido educado en la idea de que en el centro está la virtud, deducía sin problemas que eran las dos en punto.
Los cálculos no resultaban siempre tan sencillos, pues había ocasiones en las que en uno eran las siete y trece y en el otro las siete menos trece, lo que me obligaba a efectuar operaciones aritméticas para las que no estoy dotado. Me acostumbré, no obstante, a vivir así, y con el tiempo yo mismo llevaba en unas cosas idéntico retraso al adelanto que llevaba en otras. Perdía por el lado izquierdo las plusvalías que obtenía con el derecho o desescribía el martes lo que había escrito de más el lunes. Comprendí entonces que la virtud no está en el punto medio, sino un poco desplazada, pero no logré averiguar hacia qué lado.

Tiran más dos tetas...
Marina Klein 28/08/2007
Hoy he plantado la sombrilla al ladito de la ex (en bolas) de mi pareja, y para cuando me quise dar cuenta, ya era demasiado tarde como para desclavarla e irme con la música a otra parte. Nos saludamos con mucha cordialidad, le presenté a mi hijo, al que besó con cariño (y en bolas), y mi chico fue todo lo simpático que se puede ser sin incomodarme teniendo a su ex (en bolas) delante. Su cara de satisfacción (la de él) la atribuí a la autocomplacencia por estar morenito y por haber perdido unos kilos antes del verano. No lo culpo. A uno siempre le gusta estar estupendo delante de un ex pa' que vea lo que se perdió, por activa o por pasiva. Lo que me mosqueó fue que mi hijo (de dos años y medio) tenía la misma cara de bobo que su padre, y como él no tiene que disimular, porque es un niño, no se andaba con rodeos y le miraba fijamente las tetas. "Qué guapa esa niña", decía mientras comparaba al tacto que las mías no podían competir con aquellas, y su padre se pavoneaba entrando y saliendo del agua, cuando, qué raro, él nunca se baña. De toda la vida he pensado que es bonito que el cuerpo caiga y cuelgue como consecuencia del paso del tiempo, pero la ex de mi pareja tiene las tetas operadas, y bien monas que las tiene. Ya estamos en casa. A mi chico aún no se le ha quitado ese rictus bobalicón, mi hijo ha vivido un precoz despertar sexual, y yo busco en mi agenda el teléfono de un par de cirujanos que tengo guardados en caso de emergencia. El año que viene la sombrilla se aguantará entre mis turgentes. ¡Ya está bien, hombre!

Monday, August 27, 2007

27/08/07

Piernas cansadas el último lunes

1
Domingo tranquilo.
Después de la comida borrachera en el hotel de Cardedeu, toca descansar en casa y dormirse en el sofá recordando los 10 kilómetros corridos en Ripollet. Corriendo voy a conocer muchas ciudades de Catalunya y quizás de fuera de ella. Las piernas están cansadas y las ganas de volver a correr están intactas. Jordi me ha contestado que sí para ir a comer con él el lunes, y mi hermano ya esta apuntado para el sábado por la tarde a una carrera en Sant Quirze del Vallés. 5 kilómetros en memoria de un chico que murió en accidente.
Nos vamos a dormir y por una noche soy yo quien duerme más tarde. Resuelvo el Brain Training para dejar mi edad cerebral en 2 años y me arropo sin frío para la vuelta del calor al final del verano.
Las piernas cansadas hacen el resto. Mis ojos se cierran.

2
Lunes último en el agujero gris.
Llego con ganas de trabajar. Unas dérmicas, unos pirógenos y a dormir. Pinchar 6 cobayos y esperar que llegue la hora de comer con Jordi. Uno de los vasos que le iba a regalar con el Txacolí se ha roto. Miro las clasificaciones de la carrera de ayer. Sigo en un meritorio 114 a 46:19. Miro otras carreras para principios de septiembre y ya hay tres posibilidades en menos de tres días: Matadepera el 8; Poble Nou el 9 y Mataró el 11. Tres carreras de las que me gustaría hacer 2. Además, estas ya están en la Liga de Internet. Saco toda la información de la de 5 kilómetros del sábado y me espero a los primeros días de trabajo en Ferrer para ver a cuál me apunto. El loro esta agobiado. Y eso que todavía estamos aquí.

3
La Noticia de El País.
Una depresión merecida
Juan José Millás 27/08/2007
Escribió un lector para informarme de que la vida era absurda, aunque sin precisar con relación a qué. El caso es que hace un año, según relataba en su correo, decidió atravesar Canadá en bicicleta. Hasta aquí, todo normal. El mundo está lleno de gente que hace el Camino de Santiago a pie, cruza el Atlántico en barca de remos o se bebe una caja de cervezas sin respirar: hay constancia de todo ello en el Libro Guinness de los récords, cuya lectura le sume a uno en profundas reflexiones. Lo que le ocurrió a nuestro comunicante es que a mitad de camino se cruzó con otro individuo que estaba llevando a cabo la misma hazaña, pero en patinete.
El hombre comprendió entonces, como en una revelación, lo absurdo de su proyecto y volvió a casa en avión. Desde entonces no encontraba placer en nada, no era capaz de fijarse objetivos ni de ilusionarse con nuevos propósitos. Le pedí que tratara de imaginar que Dostoievski y Flaubert se encontraban (al modo en que él se había cruzado con el del patinete) cuando uno trataba de escribir El idiota y, el otro, Madame Bovary. ¿Habrían sentido la misma sensación de absurdo? Quizá sí, me respondió, pues en el fondo no es más disparatado pretender cruzar Canadá en bici que intentar escribir una obra maestra. Le contesté que merecía estar deprimido y eso fue todo, porque dejamos de escribirnos.

Aldea total
Xavi Sancho 27/08/2007
"El viajero ve lo que ve. El turista ve lo que ha venido a ver" (Chesterton).
Exterior noche: las chicas con minifalda (o cinturón ancho, desde aquí no se distingue bien) y tocado con forma de pene corren despavoridas hacia un coche negro y amarillo. Tres tipos las interceptan y empiezan a pegarles patadas. Tras dejarlas en el suelo aspirando el dylaniano viento idiota, huyen con sus bolsos de Top Shop. Un hombre mayor se baja los pantalones para orinar junto a una cabina averiada y tropieza con su cinturón. Parece Andy Kauffmann tratando de empujar un elefante escaleras arriba, como cantaban REM. Cae al suelo. Se le acerca una prostituta nigeriana, que en otra vida fue plusmarquista olímpica de triple salto, y le quita las gafas. Una pareja de americanos gordos se acerca a un contenedor. Él vomita sobre sus sandalias con calcetines blancos y ella le grita: "¡Te dije que ocho platos de paella eran suficientes!". ¿La franja de Gaza con barra libre? ¿Bagdad con tiendas de Zara? No, las Ramblas barcelonesas una noche tonta cualquiera.
Cultura, alienación, aburrimiento, desesperación. Lanzaban este eslogan los galeses Manic Street Preachers cuando aspiraban a ser la única banda que jamás importó. De los tres últimos andamos sobrados. Lo primero sigue siendo, como el sexo, una cosa que le pasa a los demás. Algo totalmente erradicado de nuestra sociedad, una suerte de Second Life capaz incluso de lograr que un evento antaño elitista como la Copa América se convierta en una fiesta mayor con charanga y torito. Es que somos como Bush, llevamos la democracia allá donde vamos. Amancio Ortega juega y gana. En este afán por igualarnos por abajo, que es más cómodo, da menos vértigo y, sobre todo, nos hace sentir más listos de lo que realmente somos, decidimos acercarnos al centro de la ciudad a ver qué hacen por las noches esos turistas que vienen aquí porque les sale más barata una semana en España que dos días en su piso de protección oficial en Glasgow. Esto es taaan de los ochenta, nos recuerda Victoria Beckham.
Ahora suena: Holyday hymn; 1985 y este ex punk jibarizado, el hombre más airado de Bristol, editaba esta perla. Otra muesca en la cama del genio, otro tratado de rock low cost aplicado al legado del Rat Pack. Últimamente, viene mucho por España. No se lo pierdan.
La ruta es ciertamente espástica, casi posmoderna. Empieza en un pub irlandés, sigue en un local de kebabs y se muestra en todo su esplendor en una discoteca donde suena house y todo el mundo parece que trabaje en una peluquería. Acaba en la calle. Por cierto, con la pasta que gana, ¿por qué se pasa Amaral toda la noche en la calle? La crisis de la industria del disco es más profunda de lo que creíamos. En fin, que en el pub nos sentimos como la versión cutre de Gary Oldman en ese clásico que es El clan de los irlandeses. En el local de los kebabs no nos agachamos porque nos acordamos de Ana Belén en La pasión turca. En la discoteca recordamos a Gang of four (otra vez) justo a tiempo: "A veces pienso que te quiero, pero sé que es sólo lujuria". Al final va a resultar que no hacemos nada que no hagamos normalmente, que los guiris no hacen nada diferente, que se integran en el armagedón con extrema facilidad y que aquella extraña idea que tenemos de que los turistas son idiotas es cierta. Son tan idiotas como nosotros, porque todos somos turistas, que dirían los libros de autoayuda y las novelas de Isabel Allende. Como Tom Petty, pensamos que hacemos las cosas por las razones correctas, pero tal vez deberíamos pensar que, como Valmont, lo hacemos, "mas no podemos evitarlo".
Exterior noche: "¡¡¡Riégueme!!!". Calla, idiota, que no te gusta Almodóvar. La brigada de limpieza llega para borrar las pruebas físicas del delito, del mismo modo que mañana el Alka Seltzer y The Marvelettes borrarán las metafísicas.
Ahora suena: That's entertainment, de The Jam. La mejor canción
de la historia. Escrita por Paul Weller, borracho, en vacaciones y
en 15 minutos. Los genios, como Putin, sacan petróleo del desastre. Los demás, como Bukowski, sacamos sólo arrepentimiento.

Si es infiel: ¡cuidado con el móvil!
Las llamadas y los mensajes de texto son ya la primera prueba de engaño en la pareja
Cuidado: no olvide nunca su móvil en casa o en la oficina. No porque vaya a recibir una llamada importante o un aviso de vida o muerte. Mucho peor aún: su pareja podría probar por fin que le es infiel. Como la estadística es la más frívola de las ciencias, permítaseme citar una de dudosa verosimilitud pero muy a tono con el título de este artículo: un estudio realizado en Italia certificaba que en 9 de cada 10 infidelidades estaba la telefonía móvil de por medio. Y si extrapolamos los datos del peligro del telefonino (en Italia lo llaman así, como a un pariente entrañable) al resto del mundo, podemos estar ante el comienzo de una verdadera pandemia de rupturas sentimentales y divorcios, sobre todo si se tiene en cuenta que la mitad de la población mundial dispondrá ya de un móvil cuando acabe 2007.
El informe fue encargado por Tomponzi Investigation, una firma de detectives italiana especializada en destapar infidelidades, que tal vez para purgar el daño que ha causado en decenas de parejas rotas ofrecía de forma altruista algunas reglas de oro para no ser pillado. La más obvia era la de borrar inmediatamente todos los mensajes y el registro de llamadas recibidas. La más original, la de aprender a fingir una conversación de trabajo cuando el amante o la amante nos llama por sorpresa con nuestra pareja oficial de cuerpo presente.
Pero si en la cuna de Romeo y de Julieta el móvil empieza a ser un quebradero de cabeza para muchas parejas (nótese la gracieta que encierra la cursiva), en China puede alcanzar niveles catastróficos. Se trata simplemente de una pura cuestión numérica. En el país de los mandarines hay más de 400 millones de enganchados al móvil. Por eso no es de extrañar que el shouji (móvil en chino) deje notar allí más que en ningún lado sus efectos perniciosos para la estabilidad conyugal. Hace unos años, una película local titulada El móvil provocó más peleas matrimoniales que un Mundial de fútbol. La obra abordaba en clave de comedia las infidelidades de un presentador de televisión al que, pese a su pericia, los mensajes y las llamadas continuas de sus amantes le acaban delatando. El filme desató una verdadera pasión nacional por controlar lo que llegaba a los móviles de las respectivas medias naranjas y las consiguientes disputas. La más grave fue protagonizada por un marido en la ciudad de Tianjin, que golpeó con el terminal a su mujer, que tuvo que ser hospitalizada, por la insistencia de ésta en espiarle los mensajes.
En el patio nacional, las revistas llamadas femeninas se hacen cada vez más eco del fenómeno y empiezan a incluir casi como una sección fija consejos para ligar por el móvil o "cómo pillar a tu marido con el SMS en la masa". Pero ojo con los consejos. Algunos pueden volverse en su contra, como el de borrar los mensajes o los registros de llamadas. ¿No despierta las mayores sospechas que el móvil de la pareja siempre esté vacío?
La criptomovilogía aún está dando sus primeros pasos, pero ya hay ciertas reglas básicas para los iniciados. Una de las más trascendentales para evitar meter la pata pero pocas veces puesta en práctica es que nunca hay que crear SMS "nuevos" para el amante, sino pinchar en uno que haya enviado previamente el apaño y elegir la opción "responder". Se evita así el error fatal de remitir el SMS a un destinatario equivocado, que casi siempre resulta ser la esposa o el marido.
Las compañías de móviles también se han dado cuenta de que los cuernos celulares no sólo no tienen los efectos perniciosos de las antenas, sino que pueden ser un buen filón de negocio. No se entiende de otra manera que hayan lanzado los llamados servicios de localización. Por una pequeña cantidad mensual, cualquiera puede localizar en cualquier momento el lugar donde se encuentra la persona elegida siempre que ésta tenga encendido el móvil. De forma que el recurrido "estoy en la oficina acabando un trabajo urgente. Llegaré tarde. No me esperes despierta, cariño" tiene los días contados. Mensajito al servicio Localízame de Movistar, y sale: "Manolo está en Sitges, en el paseo marítimo. Precisión + / - 50 metros". Y la parienta que lo lee airada, remite un SMS a su querido esposo: "Manolo, o tu empresa se ha mudado hoy de Barcelona a Sitges, o ésta es una petición de divorcio, pedazo de capullo".
Por eso, la opción preferida por los adúlteros sigue siendo la de tener un móvil alternativo al oficial, con tarjeta de prepago, por supuesto, y cuyo número e incluso su existencia sea un secreto celosamente guardado salvo para el affaire. La primera pega es que hay que llevarlo siempre encima, porque si se olvida alguna vez encima de la cómoda no habrá otra oportunidad. La segunda es que en el hogar hay que utilizarlo a escondidas, y tantas visitas al baño, sin patologías oficialmente reconocidas en la vejiga, serían delatoras.
¡Ah!, y no sea iluso. Apelar a la confianza mutua de la pareja no es solución. El pitidito de aviso del SMS despierta siempre desconfianza. Y los amantes no tienen ningún rubor en pillar en un descuido el móvil ajeno para comprobar si hay delito. Una encuesta del diario británico The Independent revelaba que el 72% de las mujeres casadas no tenían reparo moral en espiar los SMS de las parejas, y el 34% lo hacía, efectivamente.
Los españoles hablamos por el móvil una media de 25 horas al año y mandamos casi 300 SMS (Informe de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones 2006). Si tenemos en cuenta que hacemos el amor unas 72 veces al año (Informe Durex 2007), a 15 minutos de media por relación: 18 horas. Sí, en efecto, hablamos más por el móvil que lo otro. Así que, con la venia de las autoridades eclesiásticas y de las operadoras de telefonía, me permito un consejo: más acción y menos mensajitos, señores amantes.

Friday, August 24, 2007

24/08/07

Buscando en Infojobs el trabajo encontrado

1
Subidón en la carretera.
Después de dar la noticia al loro de mi marcha del agujero negro, tengo la cara dura de pedirle media hora antes de tiempo si puedo salir antes para ir a buscar unos papeles al médico. Me dice que sí con la cara desencajada y el cerebro procesando todo lo que tendrá que hacer a partir de ahora ella sola con la rata. Voy hasta Mollet con media hora de adelanto siguiendo perfectamente las indicaciones del mapa Google y llego sin problemas a la misma puerta de Manpower de Mollet que ya visité hace unos meses. Me atiende la misma chica para el mismo puesto. Me confirma que la oferta es para Grifols y yo le doy un nuevo curriculum por si me quieren llamar. Luego toca Sabadell y una ETT que parece estar en el centro de la ciudad. Sigo buscando la calle con las indicaciones del mapa de Google y también me deja casi en la puerta. Aparco en el parking del centro de las Ramblas de Sabadell y me como un bocadillo antes de seguir buscando la calle en cuestión. La encuentro y con hora y media de adelanto sobre el horario previsto entro en la ETT. Relleno el papel de rigor y hablo con la chica que me dice que es una oferta para trabajar en Panreac en tres turnos por 900 euros. Le digo que vale, pero sé que no me interesa. Luego me llamará por la tarde cuando regrese a casa y haya comprado el pienso de Brus en su veterinario.
El regreso es ligero y dulce. La autopista que me tocará recorrer durante unos meses, que espero sean muchos. Compro el pienso y vuelvo a casa. Gemma llega con sonrisa y mi tobillo se resiente para la carrera del domingo en Ripollet. Amenaza lluvia pero yo iré solo contra el peligro. El tobillo derecho tiene una molestia de tendinitis y cruzo los dedos para que no sea nada. Saco a pasear a Brus y en ese intervalo de tiempo, Gemma me prepara una tríada de globos con un lazo y un pastelito de chocolate. Besos y alegría para mi futuro profesional diferente al de aquí. Una buena cena regada con vino Enate del bueno y espero que llegue la noche para soñar con mi nuevo trabajo.

2
Penúltimo viernes.
Este es mi penúltimo viernes. Llego solo y hasta las ocho y media no llega Sandra. Vemos una película en su portátil y la llamada de Panreac tiene que esperar un poco para que le diga que no. Que ya tengo un nuevo trabajo en la farmacéutica Ferrer.

Buscando a Nemo.
2003: Oscar: mejor película de animación / Animación. Aventuras. Comedia. Infantil / SINOPSIS: El pequeño Nemo, un pequeño pececillo hijo único, muy querido y protegido por su padre, ha sido sacado de la gran barrera del arrecife australiano y ahora vive en una pequeña pecera en la oficina de un dentista de Sidney. El tímido padre de Nemo se embarcará en una peligrosa aventura con Dory al rescate de su hijo. Pero Nemo y sus nuevos amigos tienen también un astuto plan para escapar de la pecera y volver al mar.
Supongo que no he sido el único que, a mitad de "Buscando a Nemo", sumergido en la felicidad más absoluta, en una burbuja dibujada por sonrisas y ternura, ya era plenamente consciente de que estaba ante la película de animación de mi vida. Describir su torrente de sensaciones, su perfección técnica y su calidez a la hora de transmitir emociones... es tarea imposible. Los estudios Pixar (una destilería de talento) han creado una maravilla que hará a todos los niños (de entre 1 y 99 años) vivir un viaje inolvidable, una mágica aventura. Estamos en deuda con estos tipos: "Buscando a Nemo" regala felicidad.
"La alegría de ver una producción de Pixar es una recompensa no sólo para los más pequeños sino también para sus acompañantes." (Ann Hornaday: Washington Post)----------------------------------------"Nemo, con su deslumbrante fantasía subacuática, se las arregla para superar el glamouroso diseño de los antiguos films de Pixar."
"Un tesoro submarino, y un prodigio de energía visual." (Joe Morgenstern: Wall Street Journal)----------------------------------------"Quizá sea un cuento de un pez, pero es la historia de la paradoja del amor, 'Finding Nemo' es profundamente humana" (Michael O'Sullivan: Washington Post)----------------------------------------"Finding Nemo tiene el mejor casting del cine de animación de los últimos 30 años" (Marc Savlov: Austin Chronicle)----------------------------------------"El más precioso de todos los films de Pixar, que incluyen 'Toy Story', 'Toy Story 2', 'A Bug's Life' y Monsters, Inc." (Claudia Puig: USA Today)----------------------------------------"Muy inteligente e imaginativo, y sus dibujos son tan preciosos que ellos sólos ya hacen merecer la pena verla una segunda vez." (Todd McCarthy: Variety)----------------------------------------"Maravillosa" (Carlos Boyero: Diario El Mundo)----------------------------------------"Gloriosa aventura. (...) Cada bicho, cada pez, cada monstruito marino o terrestre, cada imagen, cada transición de escenario a escenario, son insuperables hallazgos de ingenio y sabiduría (...) una batería antológica de gemas de su género" (Ángel Fdez. Santos: Diario El País)----------------------------------------"No es una película, es un milagro (...) obra maestra absoluta." (Sergi Sánchez: Fotogramas).

3
La Noticia de El País.
Kierkegaard
Juan José Millás 24/08/2007
Me encontraba en la cocina, pelando filosóficamente (¿hay otro modo?) unas judías verdes para la cena, cuando entró el perro y me preguntó si íbamos a salir. No le contesté porque, sabiendo como sé que los perros no hablan, deduje que aquello sólo podía ser una alucinación auditiva, producto del calor o de una siesta confusa, de la que no me había recuperado. Por eso, se me heló la sangre en las venas (¿en dónde si no?) cuando mi mujer, que estaba en la habitación de al lado, me preguntó con quién hablaba. Con nadie, balbuceé intentando ocultar mi turbación. Pues si no te importa hazlo en voz baja, añadió ella.
Permanecí un rato observando atónito al perro y luego continué pelando las judías como si no hubiera pasado nada (a partir de cierta edad, los sucesos sin explicación se multiplican como hongos). Pero al día siguiente, estaba limpiando unas sardinas con las escamas plateadas (influencia de Lorca), cuando entró de nuevo el perro con expresión de querer decirme algo. Esta vez me adelanté a él y di un par de ladridos muy convincentes. ¿Por qué ladra el perro?, preguntó mi mujer. Porque quiere salir, dije, es la hora. Pues sácalo, sugirió ella. Le puse la correa, nos fuimos a la calle y estuvimos una hora hablando de Kierkegaard sin levantar sospechas.

'Cocoon', un clásico punk
Xavi Sancho 24/08/2007
"La noche es, ciertamente, el mejor momento para trabajar. Todas las ideas están ahí, sólo para ti. Los demás están durmiendo". La canadiense Catherine O'Hara no podría vivir, durante el solsticio de verano, ni cerca de los polos, ni en España. Hoy toca Fiesta Mayor. No tenemos ni idea de dónde vamos. Entonces, pensamos en aquello que dijo Oscar Wilde sobre San Francisco, una ciudad en la que se encuentran todos los que desaparecen, y sólo por eso ya debe ser un paraje delicioso, un lugar donde todo lo que sucede pertenece al próximo mundo. Pero en el norte de California parece difícil encontrar gigantes, cabezudos, dragones, discos portátiles con lo último en politonos, ferias gastronómicas globales y, sobre todo, diferentes generaciones sublimando, en el mismo código postal y a la misma hora, sus respectivas concepciones de lo que es pasárselo la mar de bien. Siempre bajo las shakespearianas benditas velas que iluminan las noches de verano, se entiende. Nuestro averno seleccionado se encuentra a media hora en tren de Barcelona. En verano de 2007, esta frase parece sacada de un libro de Philip K. Dick.
Ahora suena: The beast and dragon adored, de Spoon. Este combo de Austin, Tejas, tal vez sea la banda más consistente y, claro, infravalorada del planeta.
Llegamos en hora y llamamos a la ministra de Fomento para contárselo, pero comunica. El pueblo es como el viejo Berlín. Dividido. Eso sí, la partición no es un muro de hormigón antiestético, ni siquiera un muro de metacrilato como el de Kiko Veneno. Es algo mucho más flexible y, aunque parezca contradictorio, integrador. El Gobierno israelí debería contratarnos para promocionar sus obras públicas. Peligro: momento lugar común. Tradición y modernidad convergen. Así, mientras los típicos diablos tratan, con un éxito que ya quisiera para sí la selección española de fútbol, arruinar la ropa de los espectadores con su performance de fuego, en la otra parte del pueblo, la fiesta oficialmente alternativa, explota a ritmo de ska y kalimotxo. Por las calles se mezclan jubilados estándar con revisiones del mito Manu Chao, finalistas del concurso de imitadores de El Neng y familias de mediana edad con el carrito del niño vacío. No podemos más que pararnos ante el espectáculo de sombras chinescas en un horario casi más apropiado para salir a pescar pelágicos. Se trata de adivinar el título de la película. Cuando vemos que el Capitán Ahab posee el mismo perfil y comparte estilismo con Russell Crowe en Gladiator volvemos a la zona alternativa. Parece tener más y mejores medios. Suena algo parecido a una versión de Dead Kennedys, aunque también podrían ser antiaéreos de Hoxton, Londres, durante la II Guerra Mundial. Junto a nosotros, una señora de unos 60 años se tapa los oídos ante el descomunal estruendo mientras no para de reír. Señora, ¿sabe qué es de mala educación reír ante la muerte? "¡Es mi nieto!", grita, señalando al guitarrista zapatista. Viendo que hasta los jubilados se integran mejor que nosotros en la zona punk y que los punkis aciertan más películas en el área más tradicionalmente patronal, nos batimos en retirada. Sabíamos que llegábamos tarde a la rebeldía No Logo, pero jamás sospechamos que no encontraríamos ni pareja para bailar Paquito El Chocolatero. Creímos, amarillistas como somos, que hallaríamos una metáfora apocalíptica del desencuentro generacional y, al menos aquí y hoy, parece que hemos presenciado el ensayo general de una obra en la que convergen Sid and Nancy y Cocoon. No nos queda más que refugiarnos en la última gran frase de Lindsay Lohan: "Me siento como una idiota. Siento que me distraigo y no presto atención a las cosas importantes, como el calentamiento global y todo eso".
Ahora suena It's the same old song, de The Four Tops. En este inapelable clásico Motown de 1965, Levi Stubbs canta "es la misma canción, pero con un significado distinto desde que tú te fuiste". Como Lohan, The Four Tops parece siempre acertar con nuestros sentimientos.

Thursday, August 23, 2007

23/08/07

Ferrer dice sí

1
Bendito San Cugat.
La tarde era de órdago. Tenía que seguir las indicaciones de mi cuñado para llegar a su pueblo y me pierdo como un bendito cerdo. Llego hasta Rubí y me cambio de carriles como de calzoncillos. Diez minutos antes de la hora convenida consigo encontrar el monasterio de San Cugat y me entreno la camisa por dentro para entrar decentemente. La chica que me atiende, Ana Soler, se parece mucho a la ex novia de mi cuñado, lo cual no sé si me da buena espina o mala. Repasamos el curriculum y va apuntando cosas para sus anotaciones. Me pregunta mis credenciales y yo le encaramo a la cima del mundo para decirle que soy el mejor en mi puesto. Ella me dice que casi seguro que me cogen y yo salgo de Manpower San Cugat levitando a medias. Llamo a todo el mundo, que es solo mi Gemma, y voy con prisas hasta la fábrica. Les explico a la familia que parece que les gusto y que ya me dirán algo. Luego me voy a correr mis 7 kilómetros por el suelo más fangoso por el que haya corrido jamás. Me duelen los tobillos y los chulos del gimnasio hacen sus ejercicios para marcarlo todo.
Regreso a casa y paseo a Brus. Lloriquea y se muere por olerle el culo a la perra del bajo. Un paseo largo y la noche para descansar.

2
Buenas sensaciones.
Me pongo la misma ropa que ayer. La camisa a cuadros, el vaquero moderno y los zapatos indies. Eso me supone que me llamarán de Manpower San Cugat, pero la mañana pasa lenta. Voy mirando las ofertas de trabajo y sigo sin ver más en procesos. El loro se va. Yo me voy a desayunar y a las 11:38, suena el móvil.
Ana Soler me confirma que Ferrer me quiere para empezar a trabajar el día 3 de septiembre de 2007. Hablo con Sandra, con Gemma y estoy exultante. “Me voy de aquí, del puto agujero negro”, pienso con la cara roja como un tomate. Se lo digo al loro y se queda de piedra. Me dice que tengo que escribir una carta de renuncia y no sabe qué decir más. Le miento en mi trabajo futuro y no sabe qué hacer. Se quedará sola con la rata el resto de sus días y yo vagaré por distintos sitios en mi labor de buscar trabajo.
Me voy del agujero negro a Ferrer.

3
La Noticia de El País.
Los reyes no son los padres
"En Estados Unidos siempre puedes encontrar una fiesta. En Rusia, la fiesta siempre te encuentra a ti". Ésta es una de las más célebres frases de Yakov Smirnoff, cómico ucranio afincado en Nueva York que, por lo restrictivo de las coordenadas geográficas de la sentencia, parece que jamás pisó suelo español. El apellido es real.
Como en la canción de Charlene, hemos estado en el paraíso, pero parece que no hemos estado en nosotros (el pop y el psicoanálisis son extraños compañeros de cama). Así, decidimos dedicar la última semana de este verano de nuestro descontento, que se vuelve glorioso invierno con este apagón barcelonés, a abandonarnos a recorrer todo tipo de celebraciones nocturnas con la loable intención de encontrar nuestro lugar en el universo lúdico, una tarea cada vez más complicada. Los años pasan, dejando un inquietante rastro de mártires capilares, que a diferencia de Hansel y Gretel no nos sirven para volver a casa. Las modas cambian antes de que puedas gritar "ese triquini es mío", y el revival empieza a recuperar cosas que tú ya viviste la primera vez. Las resacas que antaño fueron sainetes; hoy parecen tragedias isabelinas.
La primera parada es la fiesta de cumpleaños de Elvis. Vive. El martes cumple un año. Pero como esta fiesta, obviamente, no está dedicada al niño, sino a padres y amigos, se celebra en domingo, que es el día en que a la canguro le iba bien. Los padres serán los reyes, pero el Papa sigue siendo el canguro.
Ahora suena: Falling and laughing, de Orange Juice, una banda de Glasgow que hacía pop cuando lo que se llevaba era el punk, y que, más o menos, se pasó a la música negra cuando lo que mandaba era el pop. Nos gusta.
La fiesta se celebra en una enorme terraza en un piso alejado de las leyes del bus turístico. Se trata de uno de esos antinaturales espacios en los que la terraza posee el doble de metros cuadrados que el habitáculo. La alineación es más que interesante. Zidanes y pavones. Los que acaban de volver de la Toscana con un insoportable rastro de felicidad en su semblante. Los que ayer no durmieron, y parece que hoy tampoco. El padre. La madre. Casi todos parecen instalarse en ese territorio delimitado por los minutos de la basura de los veinte y el glorioso inicio de la cuenta atrás (al más puro estilo Europe) de los treinta. Look arregladamente desastrado, entre la segunda mano estilosa y la insistencia porque las acciones de H&M lleguen a su máximo histórico a pesar de la crisis hipotecaria norteamericana. Padres rockeros que tratan de aunar sus todavía vivas pulsiones underground con las nuevas responsabilidades. Un éxito posible y de rabiosa actualidad, te comentan. Los padres siempre tratan de convertirse a su causa, aunque lleven una camiseta rota de un viejo filme de John Waters. A diferencia del músico británico Billy Bragg, quien a la pregunta de qué sentido tenía mezclar política y pop respondía "con vergüenza y las habituales excusas", los padres que encontramos aquí y ahora, entre latas vacías de cerveza y planes para una noche larga, responden a todas las dudas sobre la paternidad con seguridad, orgullo y "abuela". "A éstos no es que les cueste crecer", comenta una asistenta a la fiesta. "Es que han visto que no tienen por qué hacerlo. ¿Otra cerveza?".
¿Y el niño? Este que corre por ahí es Gene Vincent. Elvis duerme.
La hora de los regalos confirma la naturaleza alternativa del evento. Como las cervezas, los presentes son de marca blanca. A pesar de los esfuerzos de algunos fabricantes de juguetes por forzar un brusco cambio de paradigma, lo tóxico, de momento, se reserva para los mayores. Este niño no sabe dónde se ha metido, y de aquí a unos años cuando se vea con una camiseta talla 1 año de David Bowie, se va a reír mucho de sus padres y sus amigos. Ha llegado la canguro y la alineación, formada por diseñadores que no diseñan, artistas que no exponen y escritores que no escriben (es estupendo no tener que ser joven para ser un joven creador) se dirige a un pub irlandés donde ponen fútbol argentino. A pesar de paternidades varias, alopecias agresivas y demás signos que sugieren otra aproximación al ocio nocturno, seguirán bebiendo cerveza como si no hubiera un mañana y teniendo conversaciones que parecen sacadas de un filme de Ted Demme o Hal Hartley.
Ahora suena: Best imitation of myself, de Ben Folds Five. Incluida en el primer disco de este extinto combo que convirtió el legado de Billy Joel en algo aceptable, esta canción es una de las más divertidas e incisivas reflexiones sobre el hecho de negarse a crecer.

El impuesto ciego
Juan José Millás 23/08/2007
A propósito, una vez más, del cursillo acelerado de Economía y Bolsa que estamos recibiendo este verano, algunos lectores insisten en averiguar de dónde saca el BCE el dinero con el que inyecta liquidez a la banca privada en aprietos. Yo no tengo ni idea, pero he observado que conviven dos versiones: de acuerdo con la primera, lo obtienen de los Estados de la zona euro, lo que implicaría que nuestros impuestos se utilizan para ayudar a unos señores con puro (y quizá copa) que a su vez nos fríen a base de comisiones. Más misteriosa es la segunda versión, apuntada por un lector en apariencia muy documentado y según la cual el BCE no saca esa pasta de ningún sitio, sino que la crea de la nada en el instante mismo de inyectarla. Que se hagan 10 mil millones de euros, dice un ejecutivo con corbata de seda en tono bíblico, y los 10 mil millones de euros aparecen donde antes sólo había tinieblas. La contrapartida a este milagro, como al de la bajada de los tipos de interés, es, por lo visto, el aumento de la inflación, también llamada "impuesto ciego" porque embiste sin mirar. La inflación constituiría un modo de "socializar" las pérdidas ocasionadas por la crisis hipotecaria, lo que quiere decir que usted podría verse financiando una hipoteca basura que el banco de la esquina concedió a su cuñado. Permanecemos a la escucha.

Wednesday, August 22, 2007

22/08/07

Yendo a San Cugat para un futuro nuevo

1
Martes lluvioso.
La llegada al gimnasio bajo el calor sofocante que anuncia tormenta, me permite correr 8 kilómetros como un jabato. Siento una molestia que me mortifica en el tobillo derecho pero los estiramientos parecen hacer el resto y me permiten estar a tope. Llego a casa y el paseo con Brus es la excusa para ir ver cómo tengo que llegar a San Cugat del Vallés para la entrevista con Manpower y el trabajo en (supongo) Boehringer. Mi cuñado me lo explica perfectamente y solo tengo que seguir la línea fosforito marcada en el mapa. Una tormenta tremenda deja el coche limpio para llevarme la barra de pan y hacerme el bocadillo de tortilla que me servirá de comida durante el trayecto a San Cugat.
Un poco de televisión y un correo de Championchip que me dice que mi chip amarillo no les consta en su base de datos. Les respondo con rapidez para que todo se solucione y mi cerebro ejercitado con la Nintendo y el Brain Training mantiene la juventud por debajo de mi edad real. Un repaso a la cara con cremas que despejen la rojez y los ojos cansados y volverse a dormir pensando las preguntas que me haría yo si fuese a entrar a un nuevo trabajo.

2
Miércoles intenso.
La lluvia no deja de caer en éste verano raro. Me sigo apuntando a ofertas de trabajo a las que no seré capaz de decir que no ni que si. Ahora me iría al infierno antes de aguantar un minuto más en éste agujero negro, pero las ganas de agradar a la chica de Manpower me hacen ser un camisas con vaqueros de mi talla. Miro el correo y la mierda de la subnormal de aquella idiota que hace un año casi me fastidia mi matrimonio me vuelve a enviar un correo. Le envío otro a Gemma para decírselo y la llamo por teléfono. Parece tomárselo bien, pero no dejo de decirle que ella es la única, que la quiero y que no entiendo qué quiere esa zorra ahora de mí.
El agujero negro es un apacible lugar de mosquitos y mierda que me obliga a no hacer nada durante las horas que estoy aquí. Llamo a mi hermano para ver si quiere venir a la carrera del domingo en Ripollet y me dice que trabaja y no puede. El correo de la zorra esa sigue sin abrir en mi cuenta de Terra. Yo seguiré sin abrirlo y lo único que me interesa en éstos momentos es la entrevista de esta tarde en San Cugat y mi futuro laboral lejos del agujero negro.

3
La Noticia de El País.
Gallardón no se reproduce en cautividad
Juan José Millás 22/08/2007
Las imágenes en las que tres personas capturan al tiburón de Tarragona son idénticas a aquellas otras en las que se ve a Aguirre, Zaplana y Acebes inmovilizando a Gallardón. Cada uno lo coge de un sitio para obligarle a entrar por el aro, pero él se hace astutamente el muerto, como en otras ocasiones, y al final lo dejan estar. No tardaremos mucho en ver de nuevo su aleta merodeando por las playas de la sucesión, sobre todo ahora que a Rajoy lo dan por muerto hasta sus propios promotores. Si al escualo lo han enviado al zoo, a Gallardón lo han amenazado con el Senado, que tiene las dimensiones políticas de una piscina.
El Senado le viene pequeño al alcalde de Madrid. No es que no pueda vivir en cautividad, de hecho lleva años ocupando espacios más pequeños de los que exigiría su naturaleza, pero es incapaz de reproducirse en tales condiciones. No ha tenido en todo este tiempo un solo hijo político, no hay dentro del PP una corriente, por pequeña que sea, que le apoye. ¿Y por qué no le apoyan?, cabría preguntarse. ¿Por demócrata? ¿Por ambicioso? ¿Por guapo? ¿Por feo? ¿Por impaciente? En un mundo donde hasta Martínez Pujalte ha creado escuela, resulta un misterio indescifrable. Aunque lo más probable es que no le apoyen por Gallardón.

Final de trayecto
Patricia Gosálvez 22/08/2007
El 14 de abril de 1921 llovió, por lo que muy pocos asistieron a la primera excursión dadaísta. André Breton, Tristan Tzara, Paul Éluard y otros ocho vanguardistas recorrieron las calles de París, su ciudad, para "descubrir los lugares que no tienen ninguna razón de ser", según se leía en el panfleto que publicitó el paseo. En Google sale una foto de la cita frente a Saint Julien le Pauvre si se teclea el nombre de la iglesia. Once personajes llevan sombrero; cuatro, bastón. Según explicó luego el poeta George Hugnet, que no fue pero al que se lo contaron (era íntimo de Tzara), durante la caminata se improvisaron "numeritos": "El más exitoso [lo cual no significa mucho] fue un tour por el camposanto, parando aquí y allá para leer al azar definiciones sacadas de un gran diccionario... El resultado fue el mismo que seguía a todas las manifestaciones dadá: depresión nerviosa colectiva".
Atrapado en su ciudad, el Condenado cree que ya nadie hace cosas así ni lleva sombrero. Se equivoca en lo primero. El reciente libro Experimental Travel propone experiencias turísticas que se salen totalmente del tiesto. Algunas convierten la ciudad propia en una aventura. En Viaje al final de la línea se toma el metro hasta la última parada y se aterriza en otro mundo. En K2 se explora el cuadrado marcado por las coordenadas K-2 del mapa. En la ciudad del Condenado corresponden a un nuevo barrio residencial (Sanchinarro, Madrid). Para un urbanita recalcitrante, pasear entre idénticos chalets adosados supone irse mucho más lejos que visitar París. Algunas ideas beben del surrealismo (pasear con una cabeza de animal de cartón piedra); otras, de la filosofía del juego de Roger Caillois (visitar los lugares que aparecen en el Monopoly). Todas están colgadas en Latourex.org, abreviatura de Laboratorio de Turismo Experimental, con sede en Estrasburgo, Francia.
En Exeter, Reino Unido, tiene su cuartel general Wrights & Sights (Mis-guide.com), una pandilla de "artistas investigadores" que edita antiguías turísticas para reinterpretar la urbe. "¿Qué ocurre si superpones un mapa de Moscú al de tu ciudad? ¿Qué hay donde estaría el Kremlin? Busca referencias rusas. Para en los bares y pide vodka", recomiendan.
En Roma, Stalker, una asociación de jóvenes arquitectos, explora las afueras, acampando en los márgenes de la ciudad, las chatarrerías, las carreteras en obras, para comprender cómo funciona la bestia que todo se lo come. Además de en Roma, existen en Stalkerlab.it.
En Glowlab.com, con base en Nueva York, anuncian el evento del año: Conflux, el festival de psicogeografía contemporánea que se celebra del 13 al 16 de septiembre. Su intención: "Explorar la ciudad, convirtiéndola en un patio de recreo". La psicogeografía fue idea de los situacionistas y según Wikipedia.com "incluye casi cualquier cosa que obligue a los peatones a salirse del camino predecible, empujándolos a una nueva comprensión del paisaje urbano". En Conflux dos personas navegarán por espacios distintos con paseos idénticos gracias a una conversación de móvil (camina hasta encontrar algo azul, gira 180 grados, etcétera).
Harto de moverse sólo por Internet sin levantarse del sofá Kipplan de siempre, el Condenado se aventura en su ciudad. No se le ocurre adónde ir. Opta por un experimento llamado turismo alternante. Parece liberador, no hay que tomar decisiones. Sólo una: sales de casa y giras. A partir de ahí, en cada bocacalle, tomas la dirección opuesta. Derecha, izquierda, derecha, izquierda... hasta dar con algo que te impida el paso. El Condenado recorre así su barrio pisando callejuelas desconocidas que no están camino del metro, ni del cajero. La ausencia de destino, la deriva, enciende la curiosidad con la que mira. O no. Quizás lo está forzando en pro del éxito del experimento. Quizás sobreactúa. Algo le detiene. Sin darse cuenta, está en la puerta de su videoclub. Ha dado un rodeo. En la mochila le pesan un par de películas que debía haber devuelto hace siete días.

Tuesday, August 21, 2007

21/08/07

Recibiendo llamadas de futuros empleos

1
Llamadas.
El calor diluye los charcos del camino de tierra por el que corro. Hablo con el maratoniano que ha bajado de tres horas en algún maratón mientras me cambio dentro del zulo del gimnasio. Las ofertas de trabajo están llenas de descartes y de en procesos. Me da buena espina el hecho de haber quitado mis tres años de responsable suplente que no hice nada. Me cuelgo de mis zapatillas y el maratoniano cola larga me anima a correr antes de un maratón, por lo menos, tres medias maratones. Le haré caso y mi primera media maratón será en Granollers.
Corro con pocos charcos y un sol bendito. Hago los 3.5 en 16:10 y la vuelta en el mismo tiempo. En total 32:20 para terminar los 7 kilómetros hasta la carretera de la cárcel. Buen ritmo y ganas locas de correr el domingo en Ripollet. Me ducho solo y llego a casa casi a las cinco de la tarde. Una llamada de un móvil desconocido me da mi primera oportunidad para un nuevo trabajo. Un operario de una empresa farmacéutica en San Cugat del Vallés. Quedo para el miércoles a las cinco de la tarde y me cojo la máquina cortapelos que acabo de comprar en la tienda mala que no me ha querido hacer el seguro de la cámara de fotos de Gemma. La llamo para comentarle la oferta y una estúpida de una empresa de aguas que ya me llamó en verano para ver cómo tenía el agua de casa, me llama con malos modos. Le digo que ya no me interesa lo que hace unas semanas si que me interesaba y cuelga de sopetón. Quedamos con Gemma en casa de sus padres para jugar un poco con Brus. Al llegar se bebe el agua con renacuajos y lo único que quiere es comer. Hojas, pasteles, carne cocida, lo que sea. Regreso a casa para seguir el entrenamiento del cerebro y preparar un par de platos para la cena: los espaguetis con gambas y perejil y el arroz a lo que salga. Tres trozos de carne y un poco de cada uno de los platos y a dormir como un tronco.

2
Martes de llamadas.
Me despierto a las 5:3 con los ojos como platos. Ya me empiezan a dar vueltas las preguntas de las posibles entrevistas de trabajo y estoy deseando cambiar el agujero negro por lo que sea. La oferta en San Cugat no estaba mal del todo: de 7 a 14:30 pagando como cobro ahora; de lunes a viernes. Es una oferta que no podría rechazar. El Miércoles tendré la entrevista con la chica de la ETT. Paseo a Brus con la oscuridad y el mendigo durmiendo debajo de la cornisa del centro de jóvenes del barrio. Un largo paseo para llegar al trabajo y notarme más contento. La mañana va bien hasta que otra llamada de una ETT (la misma de Mollet que ya me llamó para Grifols y que ahora vuelve a ofrecerme otra oferta del mismo sitio). Hablo con la chica y quedo con otra para el jueves a primera hora de la tarde. Me entran sudores de pensarlo y en las ofertas y descartes del Infojobs, el empate a 8 es un resultado que jamás había tenido. Espero a que llegue mañana y a ver qué pasa.

3
La Noticia de El País.
Mecánica y teología
Juan José Millás 21/08/2007
A veces se dan milagros inversos dignos de espanto, como el de esas personas que murieron bajo los escombros de un templo de la localidad peruana de Pisco, cuando se vino abajo sobre las cabezas de los fieles que celebraban una misa funeral (siniestra coincidencia). Estos prodigios al revés no gozan de la notoriedad de los prodigios al derecho, por lo que se silencian como si no hubieran pasado. Pero han pasado, coño, y algo debería decirse de ellos desde el punto de vista de la fe. Sabemos que Dios no está nunca donde se le necesita, entre otras cosas porque no hay Dios, pero en situaciones excepcionales debería hacer el esfuerzo de existir hasta la llegada de los bomberos. La Iglesia, por su parte, es capaz de organizar una orgía mística por el hecho de que a una monja se le quiten los dolores de barriga al colocarse, a modo de cataplasma, una estampa de Juan Pablo II (hay infinidad de santificaciones basadas en curaciones de este tipo), pero nuestra Conferencia Episcopal, que da ruedas de prensa como el que hace rosquillas, no ha dicho nada aún sobre ese templo peruano que mató a las personas humildes que lo sostenían. Resulta incomprensible que los obispos den tantas explicaciones sobre el condón, que es pura mecánica, y tan pocas sobre este tipo de catástrofes, que son pura teología.

El rosa está hecho para las chicas
La preferencia por los colores depende del sexo, no de la educación
Si tiene niños, o adolescentes en casa, haga la prueba: enséñeles cartulinas de distintos colores por parejas. Una roja y otra azul; una rosa y otra marrón; una amarilla y una negra... Y pídales que escojan cuál les gusta más. Cambie las combinaciones en función de las preferencias. Después de una serie de procesos de selección, se dará cuenta de lo obvio: cuando los que eligen son chicos, la favorita será una cartulina azulada; si la elección la han hecho chicas, será una rosada.
Para eliminar el factor cultural, la científica quiere repetir la prueba con bebés
Si el resultado no coincide, escriba a Anya Hurlbert, de la Universidad de Newcastle (Reino Unido), que es la investigadora que se ha dedicado a hacer este trabajo con anterioridad. Fue un estudio que ha merecido ser publicado en la revista Current Biology, de Cell Press.
Para los escépticos, Hurlbert repitió el trabajo con estudiantes de origen asiático. En los países orientales, el sentido social de los colores es distinto -el luto se manifiesta vistiéndose de blanco, por ejemplo-. Pero también entre los voluntarios chinos se daban las mismas preferencias: aunque el azul les gusta en general a todos, ellas se decantan por los tonos rojizos o rosados, y ellos, no.
"Aunque esperábamos encontrar diferencias en función del sexo, estamos sorprendidos de lo fuertes que son, y más teniendo en cuenta la sencillez de nuestro test", ha dicho Hurlbert.
La investigadora ha querido ir más allá, y ha buscado una explicación evolutiva a estas preferencias. "La evolución ha podido llevar a las mujeres a preferir los colores rojizos -frutas rojas, caras sonrosadas que indican salud-. Y la cultura lo que hace es explotar y dar forma a estas tendencias femeninas innatas", opina Hurlbert. Es lo que ella denomina "nutrición frente a naturaleza" (nurture frente a nature, en inglés).
Para confirmar la teoría, Hurlbert quiere ahora repetir el ensayo en bebés. Es más complicado, porque es más difícil hacerles elegir, pero confía en conseguirlo.
Sobre la tendencia general por los tonos azulados, tiene una explicación más poética: el cielo azul, el agua clara, son síntomas de buen tiempo y de potabilidad. Una muestra de salud. Lógico, pues, que los antecesores humanos aprendieran a apreciarlos.

Monday, August 20, 2007

20/08/07

Todos de vuelta al trabajo

1
Domingo de sueño.
Todo el día llovió. El cumpleaños de Gemma ha estado pasado por agua y mis abdominales pierden flaccidez. Vemos mucha televisión y el Profesor del juego Brain Training felicita a Gemma por su cumpleaños. La cama es un partido perdido y al Madrid le meten 5 goles en su propia casa. Hace frío y meto los pies dentro del colchón.
Buen domingo de cumpleaños y la lectura de las instrucciones de la cámara de fotos se eternizan para Gemma hasta las 2 de la mañana. Yo debo roncar con el estilo de un perdedor que se va a quedar eternamente en el agujero negro, pero no desistiré y me apuntaré a la oferta de trabajo que sea.
Me duermo y ya no me despierto hasta la campana mortífera del teléfono móvil.

2
Vaya mañana de lunes.
Un paseo frío y el hombre del saco durmiendo bajo techo. El perro ya no se ve y Brus quiere dejarse las patas traseras en el césped mal planchado del parque. Camino hasta las seis y media pasadas para comprar el diario en la estúpida suplente y comprobar que las mañanas ya no serán claras hasta que vuelva el mes de mayo. Llego al agujero negro sabiendo que hoy vuelve el loro y el físico en potencia. Me agobia nada más pensarlo. Leo un poco el diario y cuando llega la compañera la nota agobiada. “Sigo aquí por ti”, me repite una y otra vez. Yo, cansado de ser el bueno, le digo que si se tiene que ir que se vaya. Que por mí no haga nada. “Bueno, también es por mí”, me dice cuando nota que mi cara es un poema. Dejo claro durante toda la mañana que estoy deseando largarme del agujero negro y trabajo sin ganas. Ella hace sus cosas de la misma forma y el loro se ha planchado el pelo con silicatos. Un par de ofertas más apuntadas. Otra en proceso de un trabajo en Bellaterra que no suena mal. La empresa Applus necesita un técnico con FP2 para no sé que de materiales de cerámica. Si me llaman lo cojo. Deambulo por el agujero negro recibiendo la llamada de Gemma que hoy ha regresado al trabajo. Mucha gente regresa hoy al trabajo y yo solo quiero irme del mío. De este puto agujero negro que me ahoga y me mata. Más descartados y más que me apuntaré. Sea en lo que sea, tengo que empezar el mes de septiembre en un lugar diferente a éste.

2
La Noticia de El País.
Ración de sapos
Juan José Millás 20/08/2007
El pasado 17 de marzo estalló en Pamplona una manifestación contra el secuestro de Navarra, vilmente entregada (según Miguel Sanz y Cía.) por el PSOE a ETA a cambio de no sabemos qué. Se percibió por tanto aquella marcha como una réplica de las realizadas por el PP en Madrid, con asistencia de obispos y extrema derecha exhibiendo banderas victoriosas al paso alegre de la paz. Votar al PSOE equivalía entonces a votar a ETA, puesto que la complicidad entre los asesinos y Zapatero estaba científicamente demostrada. Había buenos y malos navarros como había buenos y malos españoles; los malos navarros eran, una vez más, los socialistas, que actuaban como tapadera legal de los verdugos. De ahí que a Miguel Sanz no le quedara en aquel tiempo otro remedio que utilizar políticamente el terrorismo para desgastar al Gobierno, etcétera, etcétera, etcétera. Pues bien, analizando lo que ha dicho en los últimos días este político reversible, tiene uno la impresión de que se ha convertido en un hombre de paja del PSOE. Si no se hubiera tragado en una semana más sapos de lo que es normal incluso en alguien que come de todo, se le podría aplicar su propia medicina y preguntarle qué hipotecas ha contraído con los amigos de los terroristas. Nos hacemos, pues, cargo del desconcierto de Rajoy y de la afasia de Acebes.

Bulos que rodean al móvil
Historias falsas sobre la telefonía celular gozan cada vez de más éxito
Las leyendas urbanas, esos bulos que se extienden boca a boca, con tanto éxito que la gente los llega a tomar por verdades absolutas, han llegado al móvil. Aquí se propagan con rapidez con mensajes de texto (SMS) y correos electrónicos. Y algunos se los creen: una abonada de Vodafone, que era vidente, reclamó a la empresa porque creía que las emisiones radioeléctricas de las antenas le impedían adivinar el futuro. Sin ir tan lejos, estas son algunas leyendas y mitos de la telefonía móvil. Ojo, no todas son falsedades.
- Llamadas perdidas. ¿Las operadoras cobran las llamadas perdidas? Este bulo lideró el hit-parade durante varias navidades gracias a e-mail en cadena que llegaron a miles de ordenadores. Ninguna operadora en el mundo cobra las perdidas, aunque cuando se realizan ocupan red como una llamada normal y más de una compañía ha estudiado la posibilidad de cobrarlas. Sería ilegal, pero un negocio redondo: se realizan más llamadas perdidas que SMS.
- Robo de datos por SMS. El hardware de los móviles es prácticamente invulnerable por lo que es imposible descargar datos (agenda, pin, etcétera) o causarle daños. Ahora bien, los sistemas operativos que utilizan los móviles, como los de los PC, sí pueden ser atacados por virus. Por ejemplo, a Symbian, un sistema operativo diseñado para la telefonía móvil, puede atacarlo un virus que se transmite vía bluetooth o SMS y que, una vez que el usuario descarga el programa y lo ejecuta, el virus crea un mensaje multimedia (MMS) que se transmite a todos los contactos del teléfono agotando el saldo.
- Accidentes aéreos y en gasolineras. En ambos casos, las normas de seguridad han creado un alarmismo lejano al peligro real. Los móviles encendidos no han provocado ninguna catástrofe aérea que se sepa, aunque sí pequeñas interferencias de radio, al emitir la señal para conectarse con la estación base más cercana. Casi todos los aviones disponen de sistemas de apantallamiento para aparatos electrónicos. Sobre gasolineras, no hay ningún incidente documentado en que el móvil causara incendio o explosión. Hay mucho más peligro de que salte una chispa por llevar zapatos con suela metálica que por encender el móvil, y nadie ha prohibido el claqué en las estaciones de servicio.
- Cuestión de baterías. No, no explotan. Se han dado algunos casos, pero no eran originales, sino más baratas y fabricadas en China o Vietnam, y sometidas a condiciones extremas de temperatura. Ningún fabricante reconoce ningún caso de explosión en sus baterías homologadas, pese a las advertencias de que contienen al respecto todos los manuales de instrucciones. Otro mito es que duran más si se descargan del todo. Todo lo contrario, salvo con modelos muy antiguos. Y es que las primeras baterías (hechas con níquel-cadmio) tenían lo que se denomina el efecto memoria, es decir, acumulaban un residuo si no se efectuaba la carga desde cero que podía llegar a estropearlas. Con las baterías actuales de litio ocurre lo contrario: es preferible no dejarlas descargar hasta el final.
En lo que no hay unanimidad es en su duración. Unas firmas dicen que soportan entre 150 y 500 (entre un año y dos años y medio) ciclos de carga y otras hablan de 1.000 ciclos (unos tres años y medio).
- El coltán maldito. Lamentablemente no es ninguna leyenda. El coltán es una aleación metálica, de la que se extrae el tántalo, muy resistente a la temperatura, para los componentes electrónicos del móvil. Sus reservas están en un 80% en Congo, y también en países como Brasil o Tailandia. Muy escaso y valioso, ha provocado guerras y miles de muertos, y devastación de selvas con la desaparición de especies como los orangutanes. Fabricantes como Motorola o Nokia exigen ahora certificados a sus proveedores de que procede de extracciones legales.
- Arritmias, impotencias, cáncer. La Organización Mundial de la Salud ha certificado que la emisión de frecuencias de un terminal no tiene riesgo para la salud. Llevar el móvil en el bolsillo del pantalón no produce impotencia, ni hacerlo en la camisa, arritmias cardiacas (tampoco en los marcapasos). Sobre las radiaciones de las grandes antenas, tampoco se ha probado nunca ningún caso de cáncer, ni existe ninguna sentencia judicial que relacione la presencia de una estación base con casos de cáncer.
- SMS de bienvenida, llamadas ocultas y 'spam'. Los SMS de bienvenida que nos dan las operadoras cuando viajamos al extranjero son siempre gratuitos. Y no nos pueden timar si respondemos a llamadas de número oculto o leemos SMS masivos (spam). Pero si seguimos las instrucciones de esos spam, sí hay peligro de avería... en la factura del teléfono.
- Electrodomésticos y tarjetas de crédito. El móvil no provoca averías en los electrodomésticos, pero no es aconsejable escuchar la radio o ver la tele con un terminal al lado. Los móviles tampoco inhabilitan las tarjetas de crédito, pero pueden afectar a las de banda magnética, más antiguas. Y, en ningún caso, a las de chip.

Saturday, August 18, 2007

18/08/07

Corriendo por la playa de Mataró 55 minutos

1
Viernes en la piscina.
La lesbiana llega pasadas las 13 horas, mientras Krusty sigue perdiendo el tiempo para irse a las tres de la tarde y no volver a venir por la tarde. Yo no me pongo nervioso porque tengo que terminar el diario y trabajar solo es lo mejor del mundo. En éstas ocasiones no me iría del agujero negro, pero ya no soporto el olor a mierda de conejo de mi alrededor. Cuando llega la lesbiana, escucho su discurso de sufrimiento al apuntarse a su nuevo trabajo y yo me sigo apuntando a miles de ofertas en Infojobs. Una de técnico de laboratorio en la que piden inglés alto y HPLC me pone en proceso, pero sé que ahí no entraré. Salgo del agujero negro para comprar los regalos a Gemma. Entro en el Media Market y veo la cámara de fotografías digital con curso completo, trípode, mochila para llevarla y tarjeta de 2 GB de memoria adecuado para ella. Son 669 euros para su 33 cumpleaños, pero vale la pena que aprenda a hacer buenas fotografías y que retrate a nuestra futura chinita en millones de situaciones.
Tarde un poco más de media hora en comprar todos los regalos y me voy a la piscina. La están arreglando. El operario apesta a sudor y los guapos del gimnasio no han dejado de mirarse las abdominales en el espejo y de machacarse para estar en verano irresistibles. Yo hago mis 67 piscinas en poco más de 21 minutos con la tarima flotante nueva bajo mis pies. Sin separaciones estoy mejor que con niños a mi alrededor.

2
La tarde en casa.
Llego para comer bien el arroz junto a acelgas y dos trozos de ternera. Como bien y saco a Brus a pasear después de dejar los regalos en la habitación de arriba. Una tarde apacible jugando el mundial en el ordenador y ganándolo por octava o novena vez. La final contra Italia gano 7 a 0 sin despeinarme. Con un Guti descomunal.
La noche es tranquila y vemos un programa de televisión impactante con las emergencias que tienen que sufrir los trabajadores de un hospital de urgencias. Al final, el parto de una portuguesa viéndose todo perfectamente, me hace replantearme seriamente tener un hijo, o hacérselo a mi mujer.

3
La mañana en la playa.
Las previsiones más malas han dicho que llovería hoy y sobre todo mañana. Como tengo que hacer la carrera larga entre hoy y mañana, decido hacerla hoy en la playa de Mataró, aprovechando que tengo que trabajar. Corro como si fuese un atleta preparando una maratón, dando dos vueltas al puerto por arriba y otro par por la arena. En total corro exactamente 55 minutos a buen ritmo. Me apunto 9.5 kilómetros, pero seguro que he pasado de los 10 kilómetros a los que tendré que acostumbrarme cuando empiece la temporada de verdad de carreras. Hago estiramientos junto a un seguidor periquito que me saluda al marcharme y dejo empapada la camiseta de sudor para ir al agujero negro, afeitarme y ver como se estropea la máquina de afeitar y no puedo pelarme. Una buena ducha y toda la mañana haciendo Microtox, para llevarme donde mi mujer amada quiera.

4
La Noticia de El País
La molécula de la memoria
Identificada en ratas una proteína clave para recordar lo aprendido
Aprender no es sólo grabar estáticamente algo en el cerebro. Hay que mantener vivo el mecanismo, según acaban de demostrar científicos del Instituto Weizmann de Israel. De este trabajo se encarga una enzima -un tipo de proteína- llamada PKMzeta, que se encuentra en las sinapsis (uniones) de las neuronas del córtex cerebral, la región en la residen los recuerdos. Los resultados han sido publicados en la revista Science.
La investigación, hecha con ratas, es sencilla. Primero, se enseña a los animales a odiar gustos. Para ello, cuando el roedor degusta el alimento, recibe una descarga eléctrica. Los animales enseguida aprenden la lección, y dejan de acudir al reclamo del alimento. Una vez que los roedores han aprendido a rechazar el cebo, viene la segunda parte. Se toma a las ratas y se les inyecta en el cerebro otra molécula que actúa acoplándose a la enzima e impidiéndola actuar. Después, se les vuelve a someter a la misma tentación. El resultado es que la rata se olvida de que no debe ir a comer; pica, y recibe de nuevo una descarga eléctrica.
El efecto de este tratamiento para perder la memoria persistía un mes después de que las ratas recibieran la inyección -el equivalente a un año o más en la vida de un ser humano-.
El trabajo permite explicar algunas claves del aprendizaje. Y abre la puerta a muchas posibilidades. Por un lado, a hacer que la gente olvide algo -lo que puede resultar útil en psiquiatría-. Por otro, a reforzar la memoria, una capacidad que se pierde en muchas enfermedades o con el envejecimiento, señala Yadin Dudai, director del trabajo.

Crónica con buganvillas
António Lobo Antunes 18/08/2007
El escritor portugués dice no asociar el placer con la escritura de libros, pero lo cierto es que no hay ninguna otra cosa que prefiera más en el mundo. Hubo un tiempo que sufría por no ser capaz de crear. Descubrió el verdadero dolor de la impotencia. Se refugió en los casinos. Un nuevo mundo. Conoció las estrategias secretas de mujeres y hombres para seguir jugando. Tanta porquería a la vista. Y el arte de escribir volvió.
Las buganvillas en flor a lo largo del muro. A menudo, no importa qué esté haciendo o en qué ande pensando, me vienen las buganvillas en flor, azules y moradas, a lo largo del muro, el viejo y oscuro muro de mi infancia, entre la travesía y el callejón. Tanta sombra, siempre, por debajo de la buganvilla: e insectos diminutos, lagartijas, amenazas. Recuerdos así: mi bisabuela, aturdida, desataba un pañuelo de bolsillo y desparramaba un montón de joyas en la mesa. Me quitaba los caramelos y se los comía ella con esa boca elástica de los viejos, la expresión de Popeye que tienen todos: sólo les faltan los bíceps y la pipa. Me olvidaba del ancla tatuada: les falta también el ancla tatuada, claro. Antes del desatino, mi bisabuela se metía en el tren, a escondidas, para ir a jugar a la ruleta en el casino. De Benfica a Estoril quietecita, con miedo a que la reconociesen. Antes de comenzar a escribir Memoria de elefante, me pasé un año entero jugando todas las noches en el casino. No a la ruleta
"Salían con abrigos de piel, frioleras, caminando, como Cristo sobre las aguas"
(nunca me gustó la ruleta)
sino a la banca francesa. Al cabo de un mes ya conocía a muchas personas con el mismo vicio. Y a las mujeres que se prostituían sólo para tener dinero y poder seguir jugando. Llegaba a las once y salía a las tres de la mañana, cuando se cerraban las puertas. En muchas ocasiones me iba con alguna de esas mujeres: vivía en un apartamento pequeñito, por encima del mar. He descrito buena parte de esto en la novela. He descrito también el apartamento. Las pasé moradas para dejar el casino. Supongo que sufría un poco: de soledad, de no ser capaz de crear. Tenía dos hijas. No tenía nada salvo mi esterilidad en cuanto artista. No cogía el papel, no cogía la pluma, la cabeza se me había vaciado. La guerra, al lado de esta miseria, había sido el Paraíso para mí. Es la primera vez que hablo del dolor de la impotencia, e imagino lo que será el martirio de los hombres que fracasan en la cama. Y, no obstante, si me diesen a elegir, preferiría eso a la imposibilidad de la escritura. Sigo prefiriendo eso
(y todo lo demás)
a la imposibilidad de la escritura. ¿Por qué? No merece la pena preguntar por qué. Es así. Y será así hasta el final.
Las buganvillas en flor a lo largo del muro, azules y moradas a lo largo del muro. Qué destino del demonio es este que hace que un hombre
(que hace que yo)
mate incluso, si fuere necesario, para proteger un hado que no da ni goce ni alegría. Hacer libros es una tarea que no asocio al placer. Y, no obstante, ¿qué otra cosa me interesa de verdad? Además me ha vuelto humilde, es decir, me ha dado un orgullo humilde. Quería ser el mejor. Soy el mejor. ¿Y? ¿Qué he ganado con eso? Más miedo a escribir, más humildad todavía. Hola, buganvillas en flor a lo largo del muro.
En la sala de juego, me acordaba de mi bisabuela: ¿cuál era su mesa? ¿Ésta, aquélla? ¿Vendería cosas, como tantos hacen, para comprar fichas? En los casinos, y eso es algo que siempre me ha perturbado, nadie sonreía. Expresiones indiferentes. Personas, que se notaba que eran pobres, apostando unos dinerillos menudos; personas, que no sospechaba que fuesen ricas, lanzando al paño, con desdén, en una sola jugada, más que todo mi sueldo. Los crupiés lo recogían, imperturbables. Señoras elegantes en el bar que cruzaban las piernas, con el comienzo del liguero al aire, fumando con una expresión absorta. Echaban nubes blancas por la nariz. Homosexuales a la deriva como los perros en las playas desiertas, intentando descubrir un olor que los guiase. Inspectores de esmoquin con un paso lento de flamencos. Y yo un año entero
(buganvillas, buganvillas)
en esto. En momentos de suerte, las señoras elegantes me convocaban con la boquilla, poniendo el liguero un poco más a la vista, y yo me metía la mano en el bolsillo para disimular el entusiasmo. Vistas de cerca no eran tan jóvenes, y al dejar el whisky sus bocas eran amargas. Pero era bueno que me susurrasen amabilidades al oído, que acababan con una puntita de lengua que me estremecía. Uñas que buscaban los espacios entre los botones de mi camisa. Rodillas contra mis caderas. Salían con abrigos de piel, frioleras, caminando, como Cristo sobre las aguas, sobre sus tacones de aguja. Durante días y más días mi coche
(un pobre coche siempre sucio)
olía a perfume, y ahí están las buganvillas en flor a lo largo del muro, el viejo y oscuro muro de mi infancia, entre la travesía y el callejón. Tanta sombra e insectos diminutos, lagartijas, amenazas. Una mañana de vacaciones, una serpiente: no una serpiente grande, es evidente, una de esas pequeñas, inofensivas. La aplasté con una piedra, la ensarté en una caña, fui a asustar a mi madre con aquello:
-Quita esa porquería de mi vista.
Dios mío, la cantidad de porquerías que debería haber quitado de la vista. ¿Estaré aún a tiempo de comenzar ahora?

El perro y el doble
Juan José Millás 18/08/2007
La gente se creía que lo de llevar una doble vida era un chollo, de ahí el éxito que tuvo al principio Second Life. ¿Cómo renunciar a la posibilidad de crear una versión alternativa de uno mismo? De hecho, las avenidas de ese sitio se llenaron enseguida de gente guapa, dinámica, con un poder adquisitivo que sólo estaba a la altura de su poder de seducción. Los bancos, las grandes firmas de moda, incluso Coca-Cola, se dieron cuenta de que había que estar allí y adquirieron los locales comerciales situados en los mejores barrios. Ahora, apenas unos meses después, todas esas empresas han huido del lugar y el 85% de quienes crearon un doble lo han abandonado porque no podían con él.
Lo del doble es como lo del perro: al principio hace mucha ilusión y todos los miembros de la familia se ofrecen para sacarlo a pasear y darle de comer. Lo difícil es mantener esa ilusión durante toda la vida del animal (o de la tuya). Por eso hay tantos perros y tantos dobles abandonados en medio de las calles. Y es que se es dos cuando no se puede ser uno, nunca al revés. En cualquier caso, lo lógico es que esa gente que dedicó tantas horas a la creación de un álter ego, a la hora de renunciar hubiera renunciado a la versión analógica de sí, que es la más sucia.

Friday, August 17, 2007

17/08/07

Buscando más ofertas en Infojobs

1
Después del agujero negro.
Salgo antes de tiempo del agujero negro para correr como un condenado bajo la lluvia. El tiempo no acompaña y decido correr encima de la tarima lisa de la cinta del gimnasio. Ocho kilómetros en 40 minutos. Exactos. El ritmo fuerte de 5 minutos el kilómetro es el ideal para mis esfuerzos. Soy el atleta de los 5 minutos el kilómetro. Sudo como nunca yo solo y veo noticias de la cadena catalana en la televisión grande de la sala. Gente que hace gimnasia y los guapos poniéndose en forma sin parar. Hago mis estiramientos y menos abdominales de los que querría para llegar a casa: comer, pasear al Brus y salir pitando al Carrefour de Mataró para acompañar a mi Gemma en su compra con su madre. Dos horas de paseos por el centro comercial con las piernas destrozadas para volver a gastarnos demasiado dinero en comida.
Tomamos un refresco y llegamos a casa sudando. El paseo final con Brus y la cena con la mejor pizza del congelador. Un poco de Txacolí para alterar los nervios y sexo del bueno para terminar la noche.
La mañana se levanta oscura. El parte meteorológico dice que el domingo lloverá. Decido ir a correr la tirada larga el sábado en la playa de Mataró. Ya que tengo que fastidiarme y trabajar, lo haré con una motivación.
Estoy solo en el agujero negro toda la mañana y me apunto a doce ofertas de trabajo más. Creo que alguna me hará caso y me dirá que soy su hombre. Estoy solo y Krusty ya puede limpiar a presión todo lo que quiere. Escucho el iPod con ganas y miro más carreras para este principio de temporada: Castellar del Vallés, Ripollet, La Mercé… El calendario corredor aumenta y no sé si Gemma me apoyará, pero la necesito más que nunca. Ojalá este sea uno de mis últimos escritos colgados por el ordenador del agujero negro.

2
La Noticia de El País.
Las confesiones del bebé del disco 'Nevermind' de Nirvana
Spencer Elden, el pequeño que aparecía desnudo en el segundo disco de la banda de Kurt Cobain, ahora tiene 17 años y ha señalado que le parece 'espeluznante' que tanta gente lo haya visto sin ropa
Una de las imágenes más simbólicas del movimiento grunge, sin duda, es la carátula del disco Nevermind, la segunda placa de la banda Nirvana. La fotografía de un pequeño de tan sólo meses de vida, nadando sin ropa en una piscina y tratando de alcanzar un billete amarrado en un alambre, dio la vuelta al mundo de la mano de la banda de Kurt Cobain. La instantánea quedó estampada en posters, camisetas y todo tipo de souveniers y, de paso, transformó al novel protagonista de la fotografía en el bebé desnudo más famoso del universo musical.
Ya han transcrurrido casi dos decenios desde aquella sesión fotográfica de 1991 y el pequeño, Spencer Elden, ahora es un adolescente de 17 años que reside en California, Estados Unidos. Después de haber pasado toda su vida marcado como el bebé Nirvana, el chaval ha confesado sentirse como una verdadera estrella pornográfica.
"Es algo espeluznante que tanta gente me haya visto desnudo", ha declarado a la cadena televisiva MTV. "Tengo la sensación de ser la estrella porno más grande del mundo", ha agregado Elden, quien en la actualidad es estudiante de instituto.
La imagen fue tomada por un amigo del padre del chico, el fotógrafo Kirk Weddle. "Me balancearon en la piscina, tomaron todo un rollo de fotos y listo", ha explicado el joven, cuyos padres cobraron 200 dólares por la sesión fotográfica (unos 150 euros al cambio actual).
El hecho de ser el bebé Nirvana le ha valido a Elven varias invitaciones a programas de radio y, también, cierto éxito con las chicas, según ha confesado él mismo a MTV . "Tengo que utilizar fórmulas realmente estúpidas, como '¿quieres ver mi pene por segunda vez?'", ha explicado Elden entre bromas.
El álbum Nevermind ha vendido más de 10 millones de ejemplares sólo en Estados Unidos y convirtió en millonarios a los miembros de la banda grunge liderada por el emblemático Kurt Cobain, que se suicidó en 1994 a los 27 años de edad.

Crecer en silla de ruedas
Las familias con afectados por parálisis cerebral abordan con dramatismo el fin de la etapa escolar por la escasez de opciones
Al levantarse, Guillermo le dice a su madre: "Quieres desayunar". No hay entonación, no es una pregunta, sino una petición. Es también un código: sabe que si pronuncia esa frase que escuchó de labios de su madre hace tiempo, ésta le da el desayuno. Guillermo no habla en primera persona. No dice yo. Aunque por su talla es un yo como un castillo. Tiene 18 años, pero en otros aspectos quizás sea sólo un niño de dos. Su discapacidad es severa y le sobrevino al nacer. El parto se adelantó, a su madre se le rompió la placenta y a él le faltó oxígeno. No puede lavarse ni comer por sí solo y su día a día genera una gran dependencia. Tiene algo de movilidad en la mano derecha, y escucha música con placer, pero su lenguaje no va mucho más allá de repetir frases hechas que asocia a diversas situaciones.
Jaime consiguió masticar y luego andar. Hay que ser realistas, pero sin tirar la toalla
Por la mañana asiste al colegio de educación especial Numen, en Madrid. "La llegada de la etapa escolar es un bálsamo", admite Isabel López-Ayllón, madre del Guillermo y presidenta de la Fundación Numen, una asociación de padres impulsora del colegio. El periodo escolar cubre hasta los 18 años, pero es posible pedir una prórroga hasta los 20 o 21. "De 0 a 3 años, sin embargo, existe un vacío", afirma la madre de Guillermo. Un vacío lleno de preguntas e incertidumbres.
Una infección intrauterina, un parto prematuro o mal asistido, malformaciones cerebrales o determinados accidentes, pueden desencadenar la lesión. "La familia tiene que empezar de cero, conseguir un diagnóstico y un tratamiento para su hijo. Es una tarea obsesiva, y lo que mejor funciona es el boca a boca de otros padres", añade López-Ayllón.
Unas 78.000 personas padecen en España parálisis cerebral. Es la causa más frecuente de discapacidades motóricas en niños, que pueden mejorar con terapias rehabilitadoras. Algunos además de su inmovilidad o incomunicación llevan asociados síndromes respiratorios, crisis epilépticas, problemas de dentadura o vulnerabilidad ante otras enfermedades. Los caminos de la enfermedad son también diversos.
-Mam, mam...
Así se expresa Jaime, de 7 años. Camina, lo que es un logro, pero le cuesta articular palabras. Aunque sería inexacto deducir que no puede comunicarse: capta la voz de su madre y de los que le rodean, reconoce el habitual tono de cariño con que le tratan y es capaz también de reconocer cierto enfado o imposición. Pastora Bris, la madre de Jaime, perdió a su marido hace siete años a raíz de un accidente de tráfico. No fue la única pérdida. En el accidente, Jaime, de 26 días, sufrió un traumatismo craneoencefálico severo. Le adjudicaron un 75% de discapacidad. "Decidí luchar y obtener de él el máximo", dice. Vivían en Granada y se trasladaron a Madrid.
En la capital comenzó la búsqueda de terapias. A los cuatro años Jaime acudió a un centro de atención temprana y su madre vio alguna luz. Logopedas, psicólogos y fisioterapeutas trabajaban juntos los ámbitos sensorial y conceptual. Jaime consiguió masticar primero, y luego andar. "No hay que dejar de estimularles, aunque no sepas si habrá resultado", afirma Bris. "Hay que ser realista, pero sin tirar la toalla", apostilla López-Ayllón.
Las familias abordan con dramatismo el fin de la etapa escolar. Las opciones son mínimas. Salvo los capacitados para trabajar en talleres ocupacionales, lo que espera a la mayoría es "más de lo mismo", acepta una madre. Necesitan idénticos cuidados, pero son derivados a centros de día. "No son centros especializados. Un enfermo de Alzheimer y un paralítico cerebral pueden coexistir en el mismo espacio, sin más punto en común que su doble incomunicación".
La Fundación Numen, integrada en Aspace (Confederación de asociaciones de padres de paralíticos cerebrales), estrenará un colegio más amplio en septiembre, con el apoyo de Caja Madrid, y tendrán una futura residencia para mayores de 20 años. Será un centro abierto a todos.
López-Ayllón no cree que su hijo sufra por su situación, "ya que no tiene perspectivas". Pero no duda de que los que se desenvuelvan en un clima de cariño evolucionan mejor y perciben algo parecido a la felicidad.

Malos olores
Juan José Millás 17/08/2007
Las principales características del síndrome de Diógenes, que suele atacar a las personas mayores, son la tendencia al aislamiento social, la reclusión en el propio hogar y el abandono de la higiene. El miedo a la escasez lleva a quienes lo padecen a guardarlo todo, desde una monda de naranja a una faja de péndulo encontrada en el cubo de la basura, por no hablar de las bolsas de plástico del supermercado, que se acumulan como estómagos vacíos en el fondo de los armarios y en los cajones de las alacenas.
De este modo, el enfermo se va creando un cuerpo supletorio, una segunda piel en la que se envuelve para ponerse a salvo de los embates de la edad y de la locura, así como del pánico a la ruina. El síntoma más claro del envejecimiento de ETA es esa casa de Biarritz donde se ha encontrado un arsenal de armas y explosivos, parte del cual estaba en mal estado (cada uno acumula el tipo de chatarra que ha dado sentido a su vida). El caso es que en medio de toda esa basura bélica, que seguramente había comenzado a provocar malos olores, vivía un hombre cuya cara pudimos observar al ser detenido. Nos sorprendió mucho su expresión, pues era idéntica a la de esos indigentes a los que la policía tiene que desalojar de su vivienda tras las denuncias de los vecinos.