Friday, August 31, 2007

31/08/07

Último día en el agujero negro

1
Cuatro horas en Manpower.
La principal preocupación ahora mismo es mi tobillo derecho. No me importa cambiar de trabajo, ni dejar el agujero negro por un trabajo temporal de tres meses hasta final de año. Lo que me preocupa es el dolor intenso en mi tobillo derecho, y saber si podré correr algún día mi primer maratón.
Salgo del agujero negro con media hora de adelanto. Llegar a Sant Cugat sin problemas es mi meta. La AP-7, la salida 20 en dirección Barcelona y las flechas que indican Sant Cugat. Luego ver dónde me indique que esta el Monasterio y a aparcar el coche cerca de Manpower. Me meo como aquel día de Terrassa en donde yo era el único alumno de Geología. Entro en un bar a las tres en punto y pido un cortado. Un euro por un lavabo. Luego voy hasta la puerta de Manpower y la chica que me dio la oportunidad de un nuevo trabajo me presenta a mi representante en la ETT. Yolanda me hace entrar en una sala para que responda un test psicotécnico de preguntas con trampas junto a una chica y un chico. Silencio para completar ese test y otro de prevención de riesgos laborales. Luego nos toca ver un programa de ordenador con un ratón que falla más que una escopeta de feria para ver cómo se produce bien en esta empresa farmacéutica. El tiempo pasa y las horas hacen que el reloj marque pasadas las seis. Luego viene la firma del contrato y las explicaciones de lo que tengo que hacer el lunes en mi primer día en Ferrer. Un contrato hasta el 31 de diciembre de 2007. Quizás luego me den una patada y no pueda trabajar en otro sitio nunca más del tema, pero no tengo miedo a trabajar en lo que sea, al turno que sea y con la gente que sea. El paso ya esta dado. Nos despedimos a las siete de la tarde en la puerta de Manpower y el chico, un gallego que se llama Ángel, me da la mano y quedamos en vernos el próximo lunes a las siete de la mañana. Parece cansado al hablar y fuma. Me meto en el coche después de haber hablado con Gemma y busco dónde esta Ferrer. La encuentro en el Polígono de Can Magí. Allí estará mi destino en los próximos meses; hasta el 31 de diciembre y espero que durante algo más de tiempo. Y si no, me buscaré otro trabajo. Es el espíritu de la mejor película de mi vida: “American Beauty”, donde el protagonista deja un importante cargo en una empresa de publicidad para irse a trabajar a una especie de Mcdonald´s.
Llego a casa con la peste del sudor entrometida en mi camisa de la suerte. Saco a Brus y hago el ejercicio de la Nintendo. Mi tobillo sigue molestando, pero al no hacer nada, le dejo una especie de alternativa para que no me chille. Descanso y voy a comprar bocadillos que engordan al mismo Mcdonald´s y al Viena. Indigesto por el exceso de comida y la falta de deporte, me voy a dormir con ganas de entrar por última vez en el agujero negro.

2
Viernes final.
Entro a las siete y pocos minutos en el agujero negro. Dejo las llaves sobre la mesa del loro y tiro el llavero. El País lo leeré por última vez en un trabajo. A partir de ahora, o bien lo leo en la pantalla del ordenador, o me lo compro por el camino de regreso a casa y me lo leo en casa. Ya decidiré, aunque ya se que no puedo vivir sin leer el diario cada día. Empieza la última jornada en el agujero negro y hago por última vez Microtox. El tobillo parece que se alegra de mi descanso y no duele tanto. Un día sin correr y lo agradece. Espero estar bien para los 5 kilómetros del sábado con mi hermano. Hago mi trabajo lo mejor que sé y me despediré de todos con apretones de manos y un par de besos en la mejilla. Solo quedan unas horas para mi último día de trabajo en los Laboratorios Dr. F. Echevarne. Descanse en paz, agujero negro.

3
La Noticia de El País.
En resumen
Juan José Millás 31/08/2007
Gran Canaria. Fuego devastador. Calor africano. Cambio climático. Caos viario. Pole position. Fernando Hamilton. Lewis Alonso. Fiebre aftosa. Batiscafo ruso. Fernando Navarro. Gobierno Puras. Ejecutiva regional. Dirección federal. Espeleóloga belga. Tuleramia castellanoleonesa. Caso Madeleine. Hipotecas basura. Pánico bursátil. Movimiento sísmico. Liquidez bancaria. Volatilidad acelerada. Lunes negro. Atracador solitario. Trillo-Figueroa. Hedge fund. Cédulas hipotecarias. Activos financieros. Valores especulativos. Lluvias torrenciales. Respiro bursátil. Bancos centrales. Huracán Dean. Temperaturas otoñales. Pateras mortales. Medidas drásticas. Castración química. Nicolas Sarkozy. Vladímir Putin. Ruiz-Gallardón. Críticas internas. Joan Manuel Sabina. Joaquín Serrat. Furgoneta fúnebre. Nuevos atentados. Fuego griego. Fútbol televisado. Corte Inglés. Beneficio neto. Emma Penella. Francisco Umbral. Antonio Puerta. Biblioteca Nacional. Rosa Regàs. Fraga Iribarne. Sucesión difícil. Rosa Díez. José Tomás. Operación retorno.

Thursday, August 30, 2007

30/08/07

Dolor molesto en el tobillo derecho

1
Carrera con dolor.
El tobillo no ha dejado de molestarme cada día más desde los 10 kilómetros de Ripollet. El asfalto ha machacado el tobillo derecho y me duele casi hasta el caminar. Me toca correr o descansar, pero decido correr por fuera. 8 kilómetros hasta la casa de las fiestas Rave. Inicio la salida con dolor en el tobillo. No lo dejo de sufrir durante los casi 40 minutos que voy corriendo. Me preocupo y tengo ganas de saber qué narices pasa. La llamada de un nuevo trabajo tiene que terminar con un no. El jueves voy a Sant Cugat a firmar el contrato y para hacer el cursillo de prevención de riesgos laborales, cuando el mayor riesgo es no poder correr todas las carreras de este principio de septiembre a las que me quería apuntar. Termino los 8 kilómetros con molestias pero los estiramientos y demás me aplacan un poco el dolor. Gemma me ha dejado la canción de Bruce en el ordenador y la escucho mientras hablo con ella. Como lo que puedo y me voy tocando el tobillo hasta que me vuelve a doler más.
La tarde pasa lenta y calurosa. El Brain Training me dice que mi cerebro casi se asemeja a mi edad corporal. Preparo una de esas multicenas con dos platos de arroz y macarrones a la carbonara para dejarlos en la nevera y pelarme con la nueva máquina de cortar el pelo que parece no funcionar. Gemma monta la estantería del Ikea y yo me palpo mi tobillo derecho. Cruzo los dedos para poder estar entero para el sábado en la carrera en Sant Quirze con mi hermano. Suerte que son 5000 m y no tendré que hacerle sufrir demasiado.

2
Jueves con dolores.
El tobillo sigue molestando cuando intento correr. Si se calienta y me lo toco con intención, me duele. Si camino normal, me pongo de puntillas o lo fuerza en otras circunstancias, parece que esta bien. Decido darle dos días de reposo. Hoy tocaría correr 7 u 8 kilómetros, pero como tengo que ir a firmar el contrato (qué fuerte, el lunes empiezo en Ferrer), y me tendrán toda la tarde de curso y demás, decido no hacer nada. Mañana, mi último día en el agujero negro, nadaré mi kilómetro en la piscina y esperar que el tobillo funcione.
Mi hermano me manda un correo con un guión que ha escrito con su amigo para una película basada en un cuento mío titulado “El Semáforo”. Ya ni me acordaba que se lo había enviado. Me da por pensar en los cuentos que tengo en el ordenador y se los enviaré antes del sábado, cuando nos toca correr a los dos juntos de nuevo en Sant Quirze del Vallés.

3
La Noticia de El País.
Impostores aristotélicos
Juan José Millás 30/08/2007
Pasaron a vernos unos parientes de mi mujer que dijeron veranear aquí al lado. Cuando llevaban 10 minutos intentando explicar quiénes eran y de qué rama familiar procedían, mi mujer y yo fingimos caer en la cuenta y les invitamos a un café.
Decían ser hermanos, pero se parecían en todo a un matrimonio de los que no discuten. No sabíamos de qué hablar hasta que sacaron el tema de Aristóteles y del mundo sensible. Mientras los escuchaba, tuve de repente la revelación de que eran unos impostores, pero no dije nada para ver hasta dónde eran capaces de llegar. Llegaron a la diferencia entre sustancia y accidente mientras agotaban una caja de pastas que habíamos abierto para ellos.
A los pocos días, unos vecinos con los que solemos tomar el aperitivo nos contaron que habían recibido una extraña visita de unos familiares lejanos que se habían pasado la tarde hablando de Aristóteles. Otro veraneante, al escucharnos, añadió que a él y a su mujer les había ocurrido lo mismo. Al final, toda la urbanización había recibido la visita de los impostores aristotélicos. Nadie los ha vuelto a ver, pero daríamos cualquier cosa porque volvieran, pues tenemos la convicción no expresada de que aquella visita fue lo más importante de nuestras vacaciones, quizá de nuestras vidas.

La última foto del verano
E.Moliner 30/08/2007
Lo que a mí me gusta de esta fotografía, la última de la serie de este verano, es comprobar qué es lo que lleva y lo que no lleva la chica delgada, de cuerpo bonito, sin cabeza, que se cruza con el niño. No lleva bolso, ni riñonera, ni se le adivina lugar donde pueda llevar dinero. Y sin embargo lleva periódicos. Sólo periódicos.
Comprar el periódico es un acto que hace gente muy extraña. Las tías buenas no se asocian a llevar periódicos, a no ser que paseen por La Rambla
Es verano, la chica usa falda corta y camiseta, zapatillas sin calcetines, nada más. No sé si en la mano izquierda se le adivina un cigarrillo. En todo caso, lleva periódicos. Y, por lo que se ve, periódicos que ya han sido hojeados. Porque cuando los acabas de comprar (sobre todo en domingo) parecen recién planchados y los transportas hasta el lugar de lectura con cierta solemnidad. Eso se le notaría a la chica. No están arrugados, ni doblados. Estos periódicos han sido pues bien leídos. Y sin embargo, la chica aún no los tira. Se los lleva, quién sabe si para una segunda lectura.
Alguien podría decir que en realidad la chica necesita papel de periódico para pintar una habitación o para poner debajo de la bolsa de basura, para evitar que manche el cubo; en fin, uno de esos usos alternativos de los periódicos (aunque, actualmente, lo de usar papel de periódico para envolver el bocadillo o para poner en el suelo después de haber fregado ha perdido toda su vigencia). Pero yo sostengo que no. Que si esta guapa chica necesitase el papel de periódico para pintar no lo llevaría de este modo, del modo en que se lleva el periódico que se ha leído.
Sé que eso no es lo más relevante de la foto. Lo más relevante es el niño, claro. Al ser la foto en blanco y negro, cualquiera podría decir que está tomada en Cuba, país que nunca se fotografía en color, no sé por qué. En los suplementos dominicales, suelen endilgarte, cada dos o tres meses, el reportaje de Cuba en blanco y negro. La única vez que he visto Cuba en color es en la segunda parte de El Padrino. Pero no es Cuba, sino Barcelona. No sabemos si Joan Guerrero esperó a fotografiar al niño cuando precisamente pasaba una chica con periódicos. En todo caso, yo sostengo que lo más raro de la foto es eso. Ya saben ustedes que comprar el periódico es un acto que hace gente muy extraña. Las tías buenas no se asocian a llevar periódicos, a no ser que paseen por La Rambla. Si es así, llevar periódicos es un buen sistema para evitar confusiones. Es casi la única manera de que a una chica no le pregunten cuánto cobra.
Ustedes mismos, si están leyendo este periódico será, seguramente, porque lo han comprado. Conozco pocos bares en los que tengan EL PAÍS para la clientela. Eso significa que cuando un usuario de EL PAÍS entra en el bar todos los buitres le preguntan si es de la casa. Gastar un euro en el periódico, por Dios, está muy mal visto.
Yo nunca lo presto, aunque sea violento. Me gusta que se vea que debajo de este periódico tengo dos más, porque me gusta que me pregunten si son de la casa. Me siento superior habiendo comprado los periódicos. Si sólo tuviera un euro elegiría periódico y me quedaría sin café. Me gusta ser la primera en desplegarlo en la mesa de mi bar. Echarle un primer vistazo, empezar por la crítica de televisión de Tomàs Delclós, ver lo qué dice Ramon Besa del nuevo Barça, leer la crónica de Agustí Fancelli, comprobar cómo siguen las cartas al director entre Fernando Savater y sus contrarios, recortar las cosas interesantes o indignantes. Ver esta foto de Joan Guerrero me hace comprender que se acaba agosto y que vuelven los articulistas de siempre, nosotros también.

Wednesday, August 29, 2007

29/08/07

El loro aprieta la faena

1
Martes de carrera.
La lesión de tobillo es incompatible con el calor insoportable que cae este martes. Decido sobre la marcha correr en la cinta a pesar de tener que hacer series y haber planteado correr algo más de 8 kilómetros. Los corredores que quieren hacer un maratón se lo toman en serio. Y si un día toca 100 minutos y solo hacen una carrera de 10 kilómetros, regresan a casa corriendo para terminar los minutos que necesitan hasta hacer el tiempo previsto.
Subo a la cinta y el calor insoportable de la sala me deja empapada la camiseta roja que regalaba una revista. Corrí menos de los 8 kilómetros que quería correr y tampoco hice las abdominales que necesitaba, pero estaba cansado y quería ver a Gemma.
La fui a ver a la fábrica y al momento de irme llegaron su hermano y su novia; la que trabaja con un ministro español y viaja por todo el mundo haciendo cosas que desde fuera parecen increíbles pero que desde dentro deben ser rutinarias. Un par de horas de charla animada con la secretaria de un ministro y llegar a casa con el calor para pasear a Brus y cenar temprano con el estómago vacío. Una vuelta en la cama rápida y la llamada de la ETT Manpower para que fuese el jueves por la tarde a firmar el contrato y hacer una especie de examen de prevención de riesgos laborales que me llevaría toda la tarde. Dormí como un angelito y espere que el reloj marcasen las 5:50.

2
Miércoles de faena.
El loro quiere dejar todo controlado. Hemos pelado conejos, embolicado cobayos y pinchado animales para dar y vender. Nos quedan dos días y media en el agujero negro y el loro no deja de pedir más faena. Mañana otras pruebas para terminar la semana con el mínimo de trabajos pendientes en el departamento. Mi existencia dentro del agujero negro se va terminando. El tobillo derecho parece aguantar con todavía un ligero dolor que va y viene. Espero que el nuevo trabajo me traiga nuevas oportunidades para disfrutar mi jornada laboral y pueda correr todas las pruebas del mundo. Dejo la voz de Krusty aparcada en la boca del lavabo y yo me voy a mirar las noticias de El País.

3
La Noticia de El País.
Zulos cósmicos
Juan José Millás 29/08/2007
Hay en el universo espacios gigantescos en los que no se observan planetas ni soles ni estrellas ni gas, ni materia oscura. Habitaciones vacías, en resumen. El hallazgo ha causado entre los científicos la misma sorpresa que si usted, al mover un armario para pintar, descubriera en su casa una cámara secreta sin nada dentro. ¿Para qué ocultar un doble fondo en el que no se esconden armas ni cartas de amor ni monedas de oro?
Piensa uno que Dios podía haber colocado en esa estancia cósmica una bombona de Butano, una cama de matrimonio, unas cortinas de cretona, un armario de tres cuerpos, un botiquín, un coprolito, no sé, algo que aliviara al abrir la puerta ese sentimiento de desolación.
En un mundo lleno de cachivaches absurdos como los planetas o los satélites, por no hablar de los moluscos, los lamelibranquios, los arácnidos y los mamíferos (con todas sus secuelas de hígados y aparatos circulatorios e intestinos de todos los tamaños), una habitación vacía acojona. ¿Por qué esa acumulación de trastos viejos en unos rincones del universo y esa limpieza de quirófano en otros? Ese zulo sideral parece una metáfora. Y quizá lo sea, por lo que lo primero que tendríamos que hacer es no tomárnoslo al pie de la letra.

Despedida y cierre
Xavi Sancho 29/08/2007
"Al final, recordaremos, no las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos" (Martin Luther King).
Hoy finaliza la semana de festejos varios y podremos volver por fin a nuestra vida. Se terminó el actuar un día como un personaje de una viñeta de Jordi Labanda, al siguiente como un Hemingway con hipoteca a 50 años y así hasta acabar con un trastorno que ni Al Pacino en Insomnio. Eso de lograr hacer de tus hobbies tu medio de vida es una utopía que sólo logró hacer realidad Margaret Thatcher. Uno no puede evitar pensar que mientras sus compañeras de colegio jugaban con sus casas de muñecas, ella se dedicaba ya a cerrar minas y dar cobijo a dictadores suramericanos. En fin, que se acabó. Stuart Murdoch, de la banda Belle and Sebastian, lloraba en todos los finales. Hoy nadie llorará, aunque la fiesta es de despedida. Decidimos hacerla en casa. Eso sí que es un deporte de riesgo y no el ajedrez. La excusa es despedir a un amigo que se va a vivir al norte, ese lugar indefinido donde todo parece funcionar mejor, pero se come fatal.
Ahora suena Faster, de Manic Street Preachers. La policía del buen gusto nos podría asesinar por ello, pero estos galeses, roqueros con el eslogan fácil, políticos y estetas, siguen siendo una de las pocas cosas buenas que les pasaron a los noventa. En este balazo punk logran meter en la misma frase el MENSA, Miller, Mailer, Plath y Pinter. "Supera eso, negro", le dijo el siempre descontrolado Jerry Lee Lewis a Chuck Berry, tras quemar el piano.
Una máxima que nunca se debe olvidar cuando se organiza una fiesta en casa es que uno debe saber el apellido y el número de teléfono móvil de todos los presentes. Si no, es imposible llamar a la policía para que registre la morada de quien crees que se llevó la copia del disco abortado de Style Council, o el volumen de Glamourama con notas para descifrar la nueva temporada de Supermodelo. En toda fiesta en casa hay temas prohibidos y temas de recurso. Así, Burning down the house (Quemando la casa) de Talking Heads, por muy brillante que sea -como toda la carrera de la banda, claro- está vetado. Si llega la policía, se les pone Ain't nothing but a house party (No es más que una fiesta en casa), clásico northern soul de The Showstoppers. A la hora de cerrar, con los minutos de la basura ya llegando a su fin, es menester lanzar una indirecta con A house is not a motel (Una casa no es un motel), de Love. Se recomienda, también, medir los decibelios, llamar al Ayuntamiento para que te confirme el aforo máximo de tu micropiso y también averiguar si necesitas permiso para tener DJ, o si corres el riesgo de que se persone un agente de la SGAE con el fin de requisar todo lo que no sean copias originales. "Nos llevamos el último de Björk y el pack de la serie 24". Gracias, agente.
La fiesta discurre, obviamente, por derroteros distintos de los que se esperaba. Por lo menos hay media docena de personas sin teléfono ni apellido y han desaparecido los tenedores. Tom Wolfe se preguntaba en La hoguera de las vanidades, ¿quién demonios puede ir a un mitin político con un pote vacío de mayonesa? Pues eso, ¿para qué quiere ese indocumentado nuestros tenedores? Como se puede ver, ha sido un éxito tan grande, que un desalmado, antes de cruzar el umbral de la puerta y desaparecer, ya pregunta cuándo será la próxima. "Cuando te suelten de una cárcel turca, te organizaremos una de bienvenida". Todo está hecho un asco y recordamos la gran frase de Bobby Gillespie, de la banda Primal Scream, en la que llevaba al plano de la realidad el pueril mito del roquero destrozando habitaciones de hotel. "Piensas que eres muy auténtico por romperlo todo, pero luego debe venir la madre de alguien a limpiarlo cobrando cinco libras la hora". ¿Llamamos a la tuya o a la mía?
Ahora suena: It's alright ma, I'm only bleeding, de Bob Dylan. Sugerencia de última hora cortesía de una gran persona. Nunca confíen en nadie a quien no le guste esta canción y, por favor, tengan cuidado ahí fuera.

Tuesday, August 28, 2007

28/08/07

Comida con Jordi en un día menos

1
Pizza con Jordi.
En la pizzeria que siempre vamos a comer Jordi y yo, hacen las mejores pizzas del centro comercial. Llego puntual con un calor insoportable. A los pocos minutos llega Jordi con chaqueta y el casco de moto en la mano. El calor nos abrasa, pero él me enseña una canción de jazz discotequero que ha compuesto por el ordenador. Como siempre lo animo a que haga cosas diferentes y hablamos de las cosas.
Comemos la misma pizza deliciosa que las últimas veces. Lo veo más gordo que la última vez; y antes de la mitad de la pizza le suelto el notición. “Me voy del agujero negro”, le digo sin preámbulos. Se alegra por mí mientras nos tomamos un capuccino viendo el culo gordo de la argentina que lo regenta. Nos divertimos y sigo sintiendo que Jordi es y será siempre mi mejor amigo. Una vuelta por el Media Mark para decidirse a comprar el mejor disco de Iron Maiden. Damos otra vuelta de tuerca al centro comercial y nos vamos cada uno a casa. Le doy la camiseta del niño y el Txacolí y los vasos con el símbolo vasco. Sigue el calor insoportable bajo el techo del coche.

2
Piscina y mareos.
Voy al gimnasio con la tranquilidad de que Gemma se queda en el trabajo. Hago un poco de abdominales y me meto a nadar a ritmo de tortuga mis 1005 metros. Ducha rápida y cuando aparco el coche en casa, veo el coche de mi suegro que trae a Gemma mareada. La subo a casa y la dejo reposando para que no haga nada. Unos zumos y un poco de mantequilla después del paseo bajo el sol abrasador con Brus y más compañía para mi esposa. Cena de restos en el naufragio y de vuelta a la cama para no pensar en nada más.

3
Mañana de martes.
Otro día menos para salir de aquí. Trabajo que quiere ser duro y que a las diez y poco de la mañana ya esta terminado. Mañana más tralla con dérmicas a conejos, pero nada del otro mundo. Paseo mi cuerpo por el último martes de mi vida en este agujero negro que apesta a mierda de conejo. El loro esta amargado y yo cada día estoy más feliz de marchame de aquí.

4
La Noticia de El País.
El lugar de la virtud
Juan José Millás 28/08/2007
Adquirí en el mercadillo del pueblo, por sólo nueve euros, un reloj que, una vez en casa, resultó atrasar un minuto al día. Un minuto al día no es nada; total, siete a la semana, pero a mí me dolía como una llaga en el paladar. Al poco, vi uno idéntico en otro mercadillo y me lo compré también. Por casualidad, este adelantaba un minuto diario, justo lo que el otro atrasaba. Me puse el que atrasaba en la muñeca izquierda y el que adelantaba en la derecha. Así, si en uno eran las dos menos un minuto, en el otro eran las dos y un minuto. Habiendo sido educado en la idea de que en el centro está la virtud, deducía sin problemas que eran las dos en punto.
Los cálculos no resultaban siempre tan sencillos, pues había ocasiones en las que en uno eran las siete y trece y en el otro las siete menos trece, lo que me obligaba a efectuar operaciones aritméticas para las que no estoy dotado. Me acostumbré, no obstante, a vivir así, y con el tiempo yo mismo llevaba en unas cosas idéntico retraso al adelanto que llevaba en otras. Perdía por el lado izquierdo las plusvalías que obtenía con el derecho o desescribía el martes lo que había escrito de más el lunes. Comprendí entonces que la virtud no está en el punto medio, sino un poco desplazada, pero no logré averiguar hacia qué lado.

Tiran más dos tetas...
Marina Klein 28/08/2007
Hoy he plantado la sombrilla al ladito de la ex (en bolas) de mi pareja, y para cuando me quise dar cuenta, ya era demasiado tarde como para desclavarla e irme con la música a otra parte. Nos saludamos con mucha cordialidad, le presenté a mi hijo, al que besó con cariño (y en bolas), y mi chico fue todo lo simpático que se puede ser sin incomodarme teniendo a su ex (en bolas) delante. Su cara de satisfacción (la de él) la atribuí a la autocomplacencia por estar morenito y por haber perdido unos kilos antes del verano. No lo culpo. A uno siempre le gusta estar estupendo delante de un ex pa' que vea lo que se perdió, por activa o por pasiva. Lo que me mosqueó fue que mi hijo (de dos años y medio) tenía la misma cara de bobo que su padre, y como él no tiene que disimular, porque es un niño, no se andaba con rodeos y le miraba fijamente las tetas. "Qué guapa esa niña", decía mientras comparaba al tacto que las mías no podían competir con aquellas, y su padre se pavoneaba entrando y saliendo del agua, cuando, qué raro, él nunca se baña. De toda la vida he pensado que es bonito que el cuerpo caiga y cuelgue como consecuencia del paso del tiempo, pero la ex de mi pareja tiene las tetas operadas, y bien monas que las tiene. Ya estamos en casa. A mi chico aún no se le ha quitado ese rictus bobalicón, mi hijo ha vivido un precoz despertar sexual, y yo busco en mi agenda el teléfono de un par de cirujanos que tengo guardados en caso de emergencia. El año que viene la sombrilla se aguantará entre mis turgentes. ¡Ya está bien, hombre!

Monday, August 27, 2007

27/08/07

Piernas cansadas el último lunes

1
Domingo tranquilo.
Después de la comida borrachera en el hotel de Cardedeu, toca descansar en casa y dormirse en el sofá recordando los 10 kilómetros corridos en Ripollet. Corriendo voy a conocer muchas ciudades de Catalunya y quizás de fuera de ella. Las piernas están cansadas y las ganas de volver a correr están intactas. Jordi me ha contestado que sí para ir a comer con él el lunes, y mi hermano ya esta apuntado para el sábado por la tarde a una carrera en Sant Quirze del Vallés. 5 kilómetros en memoria de un chico que murió en accidente.
Nos vamos a dormir y por una noche soy yo quien duerme más tarde. Resuelvo el Brain Training para dejar mi edad cerebral en 2 años y me arropo sin frío para la vuelta del calor al final del verano.
Las piernas cansadas hacen el resto. Mis ojos se cierran.

2
Lunes último en el agujero gris.
Llego con ganas de trabajar. Unas dérmicas, unos pirógenos y a dormir. Pinchar 6 cobayos y esperar que llegue la hora de comer con Jordi. Uno de los vasos que le iba a regalar con el Txacolí se ha roto. Miro las clasificaciones de la carrera de ayer. Sigo en un meritorio 114 a 46:19. Miro otras carreras para principios de septiembre y ya hay tres posibilidades en menos de tres días: Matadepera el 8; Poble Nou el 9 y Mataró el 11. Tres carreras de las que me gustaría hacer 2. Además, estas ya están en la Liga de Internet. Saco toda la información de la de 5 kilómetros del sábado y me espero a los primeros días de trabajo en Ferrer para ver a cuál me apunto. El loro esta agobiado. Y eso que todavía estamos aquí.

3
La Noticia de El País.
Una depresión merecida
Juan José Millás 27/08/2007
Escribió un lector para informarme de que la vida era absurda, aunque sin precisar con relación a qué. El caso es que hace un año, según relataba en su correo, decidió atravesar Canadá en bicicleta. Hasta aquí, todo normal. El mundo está lleno de gente que hace el Camino de Santiago a pie, cruza el Atlántico en barca de remos o se bebe una caja de cervezas sin respirar: hay constancia de todo ello en el Libro Guinness de los récords, cuya lectura le sume a uno en profundas reflexiones. Lo que le ocurrió a nuestro comunicante es que a mitad de camino se cruzó con otro individuo que estaba llevando a cabo la misma hazaña, pero en patinete.
El hombre comprendió entonces, como en una revelación, lo absurdo de su proyecto y volvió a casa en avión. Desde entonces no encontraba placer en nada, no era capaz de fijarse objetivos ni de ilusionarse con nuevos propósitos. Le pedí que tratara de imaginar que Dostoievski y Flaubert se encontraban (al modo en que él se había cruzado con el del patinete) cuando uno trataba de escribir El idiota y, el otro, Madame Bovary. ¿Habrían sentido la misma sensación de absurdo? Quizá sí, me respondió, pues en el fondo no es más disparatado pretender cruzar Canadá en bici que intentar escribir una obra maestra. Le contesté que merecía estar deprimido y eso fue todo, porque dejamos de escribirnos.

Aldea total
Xavi Sancho 27/08/2007
"El viajero ve lo que ve. El turista ve lo que ha venido a ver" (Chesterton).
Exterior noche: las chicas con minifalda (o cinturón ancho, desde aquí no se distingue bien) y tocado con forma de pene corren despavoridas hacia un coche negro y amarillo. Tres tipos las interceptan y empiezan a pegarles patadas. Tras dejarlas en el suelo aspirando el dylaniano viento idiota, huyen con sus bolsos de Top Shop. Un hombre mayor se baja los pantalones para orinar junto a una cabina averiada y tropieza con su cinturón. Parece Andy Kauffmann tratando de empujar un elefante escaleras arriba, como cantaban REM. Cae al suelo. Se le acerca una prostituta nigeriana, que en otra vida fue plusmarquista olímpica de triple salto, y le quita las gafas. Una pareja de americanos gordos se acerca a un contenedor. Él vomita sobre sus sandalias con calcetines blancos y ella le grita: "¡Te dije que ocho platos de paella eran suficientes!". ¿La franja de Gaza con barra libre? ¿Bagdad con tiendas de Zara? No, las Ramblas barcelonesas una noche tonta cualquiera.
Cultura, alienación, aburrimiento, desesperación. Lanzaban este eslogan los galeses Manic Street Preachers cuando aspiraban a ser la única banda que jamás importó. De los tres últimos andamos sobrados. Lo primero sigue siendo, como el sexo, una cosa que le pasa a los demás. Algo totalmente erradicado de nuestra sociedad, una suerte de Second Life capaz incluso de lograr que un evento antaño elitista como la Copa América se convierta en una fiesta mayor con charanga y torito. Es que somos como Bush, llevamos la democracia allá donde vamos. Amancio Ortega juega y gana. En este afán por igualarnos por abajo, que es más cómodo, da menos vértigo y, sobre todo, nos hace sentir más listos de lo que realmente somos, decidimos acercarnos al centro de la ciudad a ver qué hacen por las noches esos turistas que vienen aquí porque les sale más barata una semana en España que dos días en su piso de protección oficial en Glasgow. Esto es taaan de los ochenta, nos recuerda Victoria Beckham.
Ahora suena: Holyday hymn; 1985 y este ex punk jibarizado, el hombre más airado de Bristol, editaba esta perla. Otra muesca en la cama del genio, otro tratado de rock low cost aplicado al legado del Rat Pack. Últimamente, viene mucho por España. No se lo pierdan.
La ruta es ciertamente espástica, casi posmoderna. Empieza en un pub irlandés, sigue en un local de kebabs y se muestra en todo su esplendor en una discoteca donde suena house y todo el mundo parece que trabaje en una peluquería. Acaba en la calle. Por cierto, con la pasta que gana, ¿por qué se pasa Amaral toda la noche en la calle? La crisis de la industria del disco es más profunda de lo que creíamos. En fin, que en el pub nos sentimos como la versión cutre de Gary Oldman en ese clásico que es El clan de los irlandeses. En el local de los kebabs no nos agachamos porque nos acordamos de Ana Belén en La pasión turca. En la discoteca recordamos a Gang of four (otra vez) justo a tiempo: "A veces pienso que te quiero, pero sé que es sólo lujuria". Al final va a resultar que no hacemos nada que no hagamos normalmente, que los guiris no hacen nada diferente, que se integran en el armagedón con extrema facilidad y que aquella extraña idea que tenemos de que los turistas son idiotas es cierta. Son tan idiotas como nosotros, porque todos somos turistas, que dirían los libros de autoayuda y las novelas de Isabel Allende. Como Tom Petty, pensamos que hacemos las cosas por las razones correctas, pero tal vez deberíamos pensar que, como Valmont, lo hacemos, "mas no podemos evitarlo".
Exterior noche: "¡¡¡Riégueme!!!". Calla, idiota, que no te gusta Almodóvar. La brigada de limpieza llega para borrar las pruebas físicas del delito, del mismo modo que mañana el Alka Seltzer y The Marvelettes borrarán las metafísicas.
Ahora suena: That's entertainment, de The Jam. La mejor canción
de la historia. Escrita por Paul Weller, borracho, en vacaciones y
en 15 minutos. Los genios, como Putin, sacan petróleo del desastre. Los demás, como Bukowski, sacamos sólo arrepentimiento.

Si es infiel: ¡cuidado con el móvil!
Las llamadas y los mensajes de texto son ya la primera prueba de engaño en la pareja
Cuidado: no olvide nunca su móvil en casa o en la oficina. No porque vaya a recibir una llamada importante o un aviso de vida o muerte. Mucho peor aún: su pareja podría probar por fin que le es infiel. Como la estadística es la más frívola de las ciencias, permítaseme citar una de dudosa verosimilitud pero muy a tono con el título de este artículo: un estudio realizado en Italia certificaba que en 9 de cada 10 infidelidades estaba la telefonía móvil de por medio. Y si extrapolamos los datos del peligro del telefonino (en Italia lo llaman así, como a un pariente entrañable) al resto del mundo, podemos estar ante el comienzo de una verdadera pandemia de rupturas sentimentales y divorcios, sobre todo si se tiene en cuenta que la mitad de la población mundial dispondrá ya de un móvil cuando acabe 2007.
El informe fue encargado por Tomponzi Investigation, una firma de detectives italiana especializada en destapar infidelidades, que tal vez para purgar el daño que ha causado en decenas de parejas rotas ofrecía de forma altruista algunas reglas de oro para no ser pillado. La más obvia era la de borrar inmediatamente todos los mensajes y el registro de llamadas recibidas. La más original, la de aprender a fingir una conversación de trabajo cuando el amante o la amante nos llama por sorpresa con nuestra pareja oficial de cuerpo presente.
Pero si en la cuna de Romeo y de Julieta el móvil empieza a ser un quebradero de cabeza para muchas parejas (nótese la gracieta que encierra la cursiva), en China puede alcanzar niveles catastróficos. Se trata simplemente de una pura cuestión numérica. En el país de los mandarines hay más de 400 millones de enganchados al móvil. Por eso no es de extrañar que el shouji (móvil en chino) deje notar allí más que en ningún lado sus efectos perniciosos para la estabilidad conyugal. Hace unos años, una película local titulada El móvil provocó más peleas matrimoniales que un Mundial de fútbol. La obra abordaba en clave de comedia las infidelidades de un presentador de televisión al que, pese a su pericia, los mensajes y las llamadas continuas de sus amantes le acaban delatando. El filme desató una verdadera pasión nacional por controlar lo que llegaba a los móviles de las respectivas medias naranjas y las consiguientes disputas. La más grave fue protagonizada por un marido en la ciudad de Tianjin, que golpeó con el terminal a su mujer, que tuvo que ser hospitalizada, por la insistencia de ésta en espiarle los mensajes.
En el patio nacional, las revistas llamadas femeninas se hacen cada vez más eco del fenómeno y empiezan a incluir casi como una sección fija consejos para ligar por el móvil o "cómo pillar a tu marido con el SMS en la masa". Pero ojo con los consejos. Algunos pueden volverse en su contra, como el de borrar los mensajes o los registros de llamadas. ¿No despierta las mayores sospechas que el móvil de la pareja siempre esté vacío?
La criptomovilogía aún está dando sus primeros pasos, pero ya hay ciertas reglas básicas para los iniciados. Una de las más trascendentales para evitar meter la pata pero pocas veces puesta en práctica es que nunca hay que crear SMS "nuevos" para el amante, sino pinchar en uno que haya enviado previamente el apaño y elegir la opción "responder". Se evita así el error fatal de remitir el SMS a un destinatario equivocado, que casi siempre resulta ser la esposa o el marido.
Las compañías de móviles también se han dado cuenta de que los cuernos celulares no sólo no tienen los efectos perniciosos de las antenas, sino que pueden ser un buen filón de negocio. No se entiende de otra manera que hayan lanzado los llamados servicios de localización. Por una pequeña cantidad mensual, cualquiera puede localizar en cualquier momento el lugar donde se encuentra la persona elegida siempre que ésta tenga encendido el móvil. De forma que el recurrido "estoy en la oficina acabando un trabajo urgente. Llegaré tarde. No me esperes despierta, cariño" tiene los días contados. Mensajito al servicio Localízame de Movistar, y sale: "Manolo está en Sitges, en el paseo marítimo. Precisión + / - 50 metros". Y la parienta que lo lee airada, remite un SMS a su querido esposo: "Manolo, o tu empresa se ha mudado hoy de Barcelona a Sitges, o ésta es una petición de divorcio, pedazo de capullo".
Por eso, la opción preferida por los adúlteros sigue siendo la de tener un móvil alternativo al oficial, con tarjeta de prepago, por supuesto, y cuyo número e incluso su existencia sea un secreto celosamente guardado salvo para el affaire. La primera pega es que hay que llevarlo siempre encima, porque si se olvida alguna vez encima de la cómoda no habrá otra oportunidad. La segunda es que en el hogar hay que utilizarlo a escondidas, y tantas visitas al baño, sin patologías oficialmente reconocidas en la vejiga, serían delatoras.
¡Ah!, y no sea iluso. Apelar a la confianza mutua de la pareja no es solución. El pitidito de aviso del SMS despierta siempre desconfianza. Y los amantes no tienen ningún rubor en pillar en un descuido el móvil ajeno para comprobar si hay delito. Una encuesta del diario británico The Independent revelaba que el 72% de las mujeres casadas no tenían reparo moral en espiar los SMS de las parejas, y el 34% lo hacía, efectivamente.
Los españoles hablamos por el móvil una media de 25 horas al año y mandamos casi 300 SMS (Informe de la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones 2006). Si tenemos en cuenta que hacemos el amor unas 72 veces al año (Informe Durex 2007), a 15 minutos de media por relación: 18 horas. Sí, en efecto, hablamos más por el móvil que lo otro. Así que, con la venia de las autoridades eclesiásticas y de las operadoras de telefonía, me permito un consejo: más acción y menos mensajitos, señores amantes.

Friday, August 24, 2007

24/08/07

Buscando en Infojobs el trabajo encontrado

1
Subidón en la carretera.
Después de dar la noticia al loro de mi marcha del agujero negro, tengo la cara dura de pedirle media hora antes de tiempo si puedo salir antes para ir a buscar unos papeles al médico. Me dice que sí con la cara desencajada y el cerebro procesando todo lo que tendrá que hacer a partir de ahora ella sola con la rata. Voy hasta Mollet con media hora de adelanto siguiendo perfectamente las indicaciones del mapa Google y llego sin problemas a la misma puerta de Manpower de Mollet que ya visité hace unos meses. Me atiende la misma chica para el mismo puesto. Me confirma que la oferta es para Grifols y yo le doy un nuevo curriculum por si me quieren llamar. Luego toca Sabadell y una ETT que parece estar en el centro de la ciudad. Sigo buscando la calle con las indicaciones del mapa de Google y también me deja casi en la puerta. Aparco en el parking del centro de las Ramblas de Sabadell y me como un bocadillo antes de seguir buscando la calle en cuestión. La encuentro y con hora y media de adelanto sobre el horario previsto entro en la ETT. Relleno el papel de rigor y hablo con la chica que me dice que es una oferta para trabajar en Panreac en tres turnos por 900 euros. Le digo que vale, pero sé que no me interesa. Luego me llamará por la tarde cuando regrese a casa y haya comprado el pienso de Brus en su veterinario.
El regreso es ligero y dulce. La autopista que me tocará recorrer durante unos meses, que espero sean muchos. Compro el pienso y vuelvo a casa. Gemma llega con sonrisa y mi tobillo se resiente para la carrera del domingo en Ripollet. Amenaza lluvia pero yo iré solo contra el peligro. El tobillo derecho tiene una molestia de tendinitis y cruzo los dedos para que no sea nada. Saco a pasear a Brus y en ese intervalo de tiempo, Gemma me prepara una tríada de globos con un lazo y un pastelito de chocolate. Besos y alegría para mi futuro profesional diferente al de aquí. Una buena cena regada con vino Enate del bueno y espero que llegue la noche para soñar con mi nuevo trabajo.

2
Penúltimo viernes.
Este es mi penúltimo viernes. Llego solo y hasta las ocho y media no llega Sandra. Vemos una película en su portátil y la llamada de Panreac tiene que esperar un poco para que le diga que no. Que ya tengo un nuevo trabajo en la farmacéutica Ferrer.

Buscando a Nemo.
2003: Oscar: mejor película de animación / Animación. Aventuras. Comedia. Infantil / SINOPSIS: El pequeño Nemo, un pequeño pececillo hijo único, muy querido y protegido por su padre, ha sido sacado de la gran barrera del arrecife australiano y ahora vive en una pequeña pecera en la oficina de un dentista de Sidney. El tímido padre de Nemo se embarcará en una peligrosa aventura con Dory al rescate de su hijo. Pero Nemo y sus nuevos amigos tienen también un astuto plan para escapar de la pecera y volver al mar.
Supongo que no he sido el único que, a mitad de "Buscando a Nemo", sumergido en la felicidad más absoluta, en una burbuja dibujada por sonrisas y ternura, ya era plenamente consciente de que estaba ante la película de animación de mi vida. Describir su torrente de sensaciones, su perfección técnica y su calidez a la hora de transmitir emociones... es tarea imposible. Los estudios Pixar (una destilería de talento) han creado una maravilla que hará a todos los niños (de entre 1 y 99 años) vivir un viaje inolvidable, una mágica aventura. Estamos en deuda con estos tipos: "Buscando a Nemo" regala felicidad.
"La alegría de ver una producción de Pixar es una recompensa no sólo para los más pequeños sino también para sus acompañantes." (Ann Hornaday: Washington Post)----------------------------------------"Nemo, con su deslumbrante fantasía subacuática, se las arregla para superar el glamouroso diseño de los antiguos films de Pixar."
"Un tesoro submarino, y un prodigio de energía visual." (Joe Morgenstern: Wall Street Journal)----------------------------------------"Quizá sea un cuento de un pez, pero es la historia de la paradoja del amor, 'Finding Nemo' es profundamente humana" (Michael O'Sullivan: Washington Post)----------------------------------------"Finding Nemo tiene el mejor casting del cine de animación de los últimos 30 años" (Marc Savlov: Austin Chronicle)----------------------------------------"El más precioso de todos los films de Pixar, que incluyen 'Toy Story', 'Toy Story 2', 'A Bug's Life' y Monsters, Inc." (Claudia Puig: USA Today)----------------------------------------"Muy inteligente e imaginativo, y sus dibujos son tan preciosos que ellos sólos ya hacen merecer la pena verla una segunda vez." (Todd McCarthy: Variety)----------------------------------------"Maravillosa" (Carlos Boyero: Diario El Mundo)----------------------------------------"Gloriosa aventura. (...) Cada bicho, cada pez, cada monstruito marino o terrestre, cada imagen, cada transición de escenario a escenario, son insuperables hallazgos de ingenio y sabiduría (...) una batería antológica de gemas de su género" (Ángel Fdez. Santos: Diario El País)----------------------------------------"No es una película, es un milagro (...) obra maestra absoluta." (Sergi Sánchez: Fotogramas).

3
La Noticia de El País.
Kierkegaard
Juan José Millás 24/08/2007
Me encontraba en la cocina, pelando filosóficamente (¿hay otro modo?) unas judías verdes para la cena, cuando entró el perro y me preguntó si íbamos a salir. No le contesté porque, sabiendo como sé que los perros no hablan, deduje que aquello sólo podía ser una alucinación auditiva, producto del calor o de una siesta confusa, de la que no me había recuperado. Por eso, se me heló la sangre en las venas (¿en dónde si no?) cuando mi mujer, que estaba en la habitación de al lado, me preguntó con quién hablaba. Con nadie, balbuceé intentando ocultar mi turbación. Pues si no te importa hazlo en voz baja, añadió ella.
Permanecí un rato observando atónito al perro y luego continué pelando las judías como si no hubiera pasado nada (a partir de cierta edad, los sucesos sin explicación se multiplican como hongos). Pero al día siguiente, estaba limpiando unas sardinas con las escamas plateadas (influencia de Lorca), cuando entró de nuevo el perro con expresión de querer decirme algo. Esta vez me adelanté a él y di un par de ladridos muy convincentes. ¿Por qué ladra el perro?, preguntó mi mujer. Porque quiere salir, dije, es la hora. Pues sácalo, sugirió ella. Le puse la correa, nos fuimos a la calle y estuvimos una hora hablando de Kierkegaard sin levantar sospechas.

'Cocoon', un clásico punk
Xavi Sancho 24/08/2007
"La noche es, ciertamente, el mejor momento para trabajar. Todas las ideas están ahí, sólo para ti. Los demás están durmiendo". La canadiense Catherine O'Hara no podría vivir, durante el solsticio de verano, ni cerca de los polos, ni en España. Hoy toca Fiesta Mayor. No tenemos ni idea de dónde vamos. Entonces, pensamos en aquello que dijo Oscar Wilde sobre San Francisco, una ciudad en la que se encuentran todos los que desaparecen, y sólo por eso ya debe ser un paraje delicioso, un lugar donde todo lo que sucede pertenece al próximo mundo. Pero en el norte de California parece difícil encontrar gigantes, cabezudos, dragones, discos portátiles con lo último en politonos, ferias gastronómicas globales y, sobre todo, diferentes generaciones sublimando, en el mismo código postal y a la misma hora, sus respectivas concepciones de lo que es pasárselo la mar de bien. Siempre bajo las shakespearianas benditas velas que iluminan las noches de verano, se entiende. Nuestro averno seleccionado se encuentra a media hora en tren de Barcelona. En verano de 2007, esta frase parece sacada de un libro de Philip K. Dick.
Ahora suena: The beast and dragon adored, de Spoon. Este combo de Austin, Tejas, tal vez sea la banda más consistente y, claro, infravalorada del planeta.
Llegamos en hora y llamamos a la ministra de Fomento para contárselo, pero comunica. El pueblo es como el viejo Berlín. Dividido. Eso sí, la partición no es un muro de hormigón antiestético, ni siquiera un muro de metacrilato como el de Kiko Veneno. Es algo mucho más flexible y, aunque parezca contradictorio, integrador. El Gobierno israelí debería contratarnos para promocionar sus obras públicas. Peligro: momento lugar común. Tradición y modernidad convergen. Así, mientras los típicos diablos tratan, con un éxito que ya quisiera para sí la selección española de fútbol, arruinar la ropa de los espectadores con su performance de fuego, en la otra parte del pueblo, la fiesta oficialmente alternativa, explota a ritmo de ska y kalimotxo. Por las calles se mezclan jubilados estándar con revisiones del mito Manu Chao, finalistas del concurso de imitadores de El Neng y familias de mediana edad con el carrito del niño vacío. No podemos más que pararnos ante el espectáculo de sombras chinescas en un horario casi más apropiado para salir a pescar pelágicos. Se trata de adivinar el título de la película. Cuando vemos que el Capitán Ahab posee el mismo perfil y comparte estilismo con Russell Crowe en Gladiator volvemos a la zona alternativa. Parece tener más y mejores medios. Suena algo parecido a una versión de Dead Kennedys, aunque también podrían ser antiaéreos de Hoxton, Londres, durante la II Guerra Mundial. Junto a nosotros, una señora de unos 60 años se tapa los oídos ante el descomunal estruendo mientras no para de reír. Señora, ¿sabe qué es de mala educación reír ante la muerte? "¡Es mi nieto!", grita, señalando al guitarrista zapatista. Viendo que hasta los jubilados se integran mejor que nosotros en la zona punk y que los punkis aciertan más películas en el área más tradicionalmente patronal, nos batimos en retirada. Sabíamos que llegábamos tarde a la rebeldía No Logo, pero jamás sospechamos que no encontraríamos ni pareja para bailar Paquito El Chocolatero. Creímos, amarillistas como somos, que hallaríamos una metáfora apocalíptica del desencuentro generacional y, al menos aquí y hoy, parece que hemos presenciado el ensayo general de una obra en la que convergen Sid and Nancy y Cocoon. No nos queda más que refugiarnos en la última gran frase de Lindsay Lohan: "Me siento como una idiota. Siento que me distraigo y no presto atención a las cosas importantes, como el calentamiento global y todo eso".
Ahora suena It's the same old song, de The Four Tops. En este inapelable clásico Motown de 1965, Levi Stubbs canta "es la misma canción, pero con un significado distinto desde que tú te fuiste". Como Lohan, The Four Tops parece siempre acertar con nuestros sentimientos.

Thursday, August 23, 2007

23/08/07

Ferrer dice sí

1
Bendito San Cugat.
La tarde era de órdago. Tenía que seguir las indicaciones de mi cuñado para llegar a su pueblo y me pierdo como un bendito cerdo. Llego hasta Rubí y me cambio de carriles como de calzoncillos. Diez minutos antes de la hora convenida consigo encontrar el monasterio de San Cugat y me entreno la camisa por dentro para entrar decentemente. La chica que me atiende, Ana Soler, se parece mucho a la ex novia de mi cuñado, lo cual no sé si me da buena espina o mala. Repasamos el curriculum y va apuntando cosas para sus anotaciones. Me pregunta mis credenciales y yo le encaramo a la cima del mundo para decirle que soy el mejor en mi puesto. Ella me dice que casi seguro que me cogen y yo salgo de Manpower San Cugat levitando a medias. Llamo a todo el mundo, que es solo mi Gemma, y voy con prisas hasta la fábrica. Les explico a la familia que parece que les gusto y que ya me dirán algo. Luego me voy a correr mis 7 kilómetros por el suelo más fangoso por el que haya corrido jamás. Me duelen los tobillos y los chulos del gimnasio hacen sus ejercicios para marcarlo todo.
Regreso a casa y paseo a Brus. Lloriquea y se muere por olerle el culo a la perra del bajo. Un paseo largo y la noche para descansar.

2
Buenas sensaciones.
Me pongo la misma ropa que ayer. La camisa a cuadros, el vaquero moderno y los zapatos indies. Eso me supone que me llamarán de Manpower San Cugat, pero la mañana pasa lenta. Voy mirando las ofertas de trabajo y sigo sin ver más en procesos. El loro se va. Yo me voy a desayunar y a las 11:38, suena el móvil.
Ana Soler me confirma que Ferrer me quiere para empezar a trabajar el día 3 de septiembre de 2007. Hablo con Sandra, con Gemma y estoy exultante. “Me voy de aquí, del puto agujero negro”, pienso con la cara roja como un tomate. Se lo digo al loro y se queda de piedra. Me dice que tengo que escribir una carta de renuncia y no sabe qué decir más. Le miento en mi trabajo futuro y no sabe qué hacer. Se quedará sola con la rata el resto de sus días y yo vagaré por distintos sitios en mi labor de buscar trabajo.
Me voy del agujero negro a Ferrer.

3
La Noticia de El País.
Los reyes no son los padres
"En Estados Unidos siempre puedes encontrar una fiesta. En Rusia, la fiesta siempre te encuentra a ti". Ésta es una de las más célebres frases de Yakov Smirnoff, cómico ucranio afincado en Nueva York que, por lo restrictivo de las coordenadas geográficas de la sentencia, parece que jamás pisó suelo español. El apellido es real.
Como en la canción de Charlene, hemos estado en el paraíso, pero parece que no hemos estado en nosotros (el pop y el psicoanálisis son extraños compañeros de cama). Así, decidimos dedicar la última semana de este verano de nuestro descontento, que se vuelve glorioso invierno con este apagón barcelonés, a abandonarnos a recorrer todo tipo de celebraciones nocturnas con la loable intención de encontrar nuestro lugar en el universo lúdico, una tarea cada vez más complicada. Los años pasan, dejando un inquietante rastro de mártires capilares, que a diferencia de Hansel y Gretel no nos sirven para volver a casa. Las modas cambian antes de que puedas gritar "ese triquini es mío", y el revival empieza a recuperar cosas que tú ya viviste la primera vez. Las resacas que antaño fueron sainetes; hoy parecen tragedias isabelinas.
La primera parada es la fiesta de cumpleaños de Elvis. Vive. El martes cumple un año. Pero como esta fiesta, obviamente, no está dedicada al niño, sino a padres y amigos, se celebra en domingo, que es el día en que a la canguro le iba bien. Los padres serán los reyes, pero el Papa sigue siendo el canguro.
Ahora suena: Falling and laughing, de Orange Juice, una banda de Glasgow que hacía pop cuando lo que se llevaba era el punk, y que, más o menos, se pasó a la música negra cuando lo que mandaba era el pop. Nos gusta.
La fiesta se celebra en una enorme terraza en un piso alejado de las leyes del bus turístico. Se trata de uno de esos antinaturales espacios en los que la terraza posee el doble de metros cuadrados que el habitáculo. La alineación es más que interesante. Zidanes y pavones. Los que acaban de volver de la Toscana con un insoportable rastro de felicidad en su semblante. Los que ayer no durmieron, y parece que hoy tampoco. El padre. La madre. Casi todos parecen instalarse en ese territorio delimitado por los minutos de la basura de los veinte y el glorioso inicio de la cuenta atrás (al más puro estilo Europe) de los treinta. Look arregladamente desastrado, entre la segunda mano estilosa y la insistencia porque las acciones de H&M lleguen a su máximo histórico a pesar de la crisis hipotecaria norteamericana. Padres rockeros que tratan de aunar sus todavía vivas pulsiones underground con las nuevas responsabilidades. Un éxito posible y de rabiosa actualidad, te comentan. Los padres siempre tratan de convertirse a su causa, aunque lleven una camiseta rota de un viejo filme de John Waters. A diferencia del músico británico Billy Bragg, quien a la pregunta de qué sentido tenía mezclar política y pop respondía "con vergüenza y las habituales excusas", los padres que encontramos aquí y ahora, entre latas vacías de cerveza y planes para una noche larga, responden a todas las dudas sobre la paternidad con seguridad, orgullo y "abuela". "A éstos no es que les cueste crecer", comenta una asistenta a la fiesta. "Es que han visto que no tienen por qué hacerlo. ¿Otra cerveza?".
¿Y el niño? Este que corre por ahí es Gene Vincent. Elvis duerme.
La hora de los regalos confirma la naturaleza alternativa del evento. Como las cervezas, los presentes son de marca blanca. A pesar de los esfuerzos de algunos fabricantes de juguetes por forzar un brusco cambio de paradigma, lo tóxico, de momento, se reserva para los mayores. Este niño no sabe dónde se ha metido, y de aquí a unos años cuando se vea con una camiseta talla 1 año de David Bowie, se va a reír mucho de sus padres y sus amigos. Ha llegado la canguro y la alineación, formada por diseñadores que no diseñan, artistas que no exponen y escritores que no escriben (es estupendo no tener que ser joven para ser un joven creador) se dirige a un pub irlandés donde ponen fútbol argentino. A pesar de paternidades varias, alopecias agresivas y demás signos que sugieren otra aproximación al ocio nocturno, seguirán bebiendo cerveza como si no hubiera un mañana y teniendo conversaciones que parecen sacadas de un filme de Ted Demme o Hal Hartley.
Ahora suena: Best imitation of myself, de Ben Folds Five. Incluida en el primer disco de este extinto combo que convirtió el legado de Billy Joel en algo aceptable, esta canción es una de las más divertidas e incisivas reflexiones sobre el hecho de negarse a crecer.

El impuesto ciego
Juan José Millás 23/08/2007
A propósito, una vez más, del cursillo acelerado de Economía y Bolsa que estamos recibiendo este verano, algunos lectores insisten en averiguar de dónde saca el BCE el dinero con el que inyecta liquidez a la banca privada en aprietos. Yo no tengo ni idea, pero he observado que conviven dos versiones: de acuerdo con la primera, lo obtienen de los Estados de la zona euro, lo que implicaría que nuestros impuestos se utilizan para ayudar a unos señores con puro (y quizá copa) que a su vez nos fríen a base de comisiones. Más misteriosa es la segunda versión, apuntada por un lector en apariencia muy documentado y según la cual el BCE no saca esa pasta de ningún sitio, sino que la crea de la nada en el instante mismo de inyectarla. Que se hagan 10 mil millones de euros, dice un ejecutivo con corbata de seda en tono bíblico, y los 10 mil millones de euros aparecen donde antes sólo había tinieblas. La contrapartida a este milagro, como al de la bajada de los tipos de interés, es, por lo visto, el aumento de la inflación, también llamada "impuesto ciego" porque embiste sin mirar. La inflación constituiría un modo de "socializar" las pérdidas ocasionadas por la crisis hipotecaria, lo que quiere decir que usted podría verse financiando una hipoteca basura que el banco de la esquina concedió a su cuñado. Permanecemos a la escucha.