23/09/06
Vuelvo a sentir miedo. Ahora son las palabras de anoche, sentada en el sofá, mientras la cinta de la serie pasaba sin que le hicieses caso, y leías el escrito de ayer. Te miraba de reojo con los dedos cruzados para que me dijeras algo parecido a lo que me dijiste. “Este es el escrito que más me ha gustado”, me dijiste al terminar de leerlo. ¿Sabes una cosa? A mi también fue el que más me gusto escribir. Las casualidades y el hilo rojo nos lleva a nuestra querida y ansiada hija. No te puedes imaginar las ganas que tengo de abrazarnos los cuatro juntos: (La niña, Brus, tu y yo). Formaremos una piña dulce que será imposible separar. Nada ni nadie tocará esta familia que seguirá creciendo con la llegada de más niños. Lo tengo claro. Quizás el niño se metió anoche también dentro de ti y por eso también vuelvo a sentir miedo. Sé que un día uno análisis nos dirán que vuelves a estar embarazada. No sé si antes de tener a nuestra niña chinita o después, sé que todo irá bien, que no tendremos que sentir miedo por nada. Me lío porque no sabía cómo decirte que para mí también fue anoche uno de mis mejores escritos, pero no el que te di en una hoja, sino el que escribimos juntos en nuestra cama matrimonial; la cama que tanto se queja de nuestros abrazos y tanto sonríe cuando nos besamos. Hasta echó de menos que Brus se metiera bajo su somier para arañarle la barriga cuando nosotros nos abrazábamos. Con delicadeza, sin prisas, con movimientos milimetrados; con el punto final puesto en su mejor momento. Con tu piel sabiendo a la dulce piña que formaremos dentro de poco tiempo con nuestra niña chinita, nuestro Brus, tu y yo.

0 Comments:
Post a Comment
<< Home